El obispo de Guantánamo-Baracoa, monseñor Silvano Pedroso Montalvo, murió en la madrugada de este sábado 13 de junio, después de jornadas aquejado por una enfermedad oncológica.
“Vivía su condición de pastor del pueblo de Dios sin hacer ruidos, pero con entrega y sacrificio silenciosos, primero como sacerdote y después como obispo”, subraya el obituario dado a conocer por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Esta semana, se supo que Pedroso Montalvo había llegado a La Habana el pasado 3 de junio, procedente de Roma, donde le realizaron estudios médicos que pusieron de manifiesto la presencia de dicha enfermedad.
Fue atendido en el Hospital Gemelli y en la enfermería de la Compañía de Jesús. En La Habana se hospedó con las Religiosas Compasionistas y posteriormente fue trasladado a la enfermería de las Hijas de la Caridad, junto al Hospital Hermanos Ameijeiras, para que esté bajo estricto control médico.
En febrero, monseñor Pedroso Montalvo fue recibido por el papa León XIV. Según la agencia Aciprensa, el encuentro se produjo en el marco de la visita ‘ad limina’.
Un obispo nombrado por Francisco
Montalvo nació en Cárdenas, en la diócesis de Matanzas, el 25 de abril de 1953. Se licenció en Geografía en la Universidad de La Habana y completó su formación sacerdotal en el Seminario Mayor Teológico “San Carlos y San Ambrosio” de La Habana.
Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1995 y, a lo largo de su trayectoria como religioso, había sido párroco de diversas parroquias como “Los Santos Apóstoles Felipe y Santiago” en Bejucal y “San Pedro” en Quivicán, responsable diocesano para la pastoral vocacional y director de la “Casa Sacerdotal San Juan María Vianney” en La Habana, entre otros.
Desde 2013 ejerció como párroco en la parroquia de “Nuestra Señora del Pilar” en La Habana.
El 29 de marzo de 2018, el papa Francisco lo nombró obispo de Guantánamo-Baracoa. Su ordenación episcopal tuvo lugar el 27 de mayo de 2018 en la Catedral de La Habana, de manos del cardenal Juan de la Caridad García.
El 9 de junio de 2018 tomó posesión de su diócesis en una ceremonia en la Catedral de Santa Catalina de Ricci, acompañado por el entonces nuncio apostólico en Cuba, monseñor Giorgio Lingua, y los arzobispos Juan de la Caridad García Rodríguez (La Habana) y Dionisio García Ibáñez (Santiago de Cuba).
“Le tocó ser obispo de una diócesis joven, mayoritariamente rural, en el extremo oriental de Cuba, con pocos templos y población dispersa, lejos de sus amigos y de su familia. Una diócesis con poco clero y mucha presencia de iglesias evangélicas, sin embargo, nunca se quejaba, amó su diócesis y por ella ofreció su propia vida”, apunta el mensaje de los obispos.
Su funeral será celebrado este sábado 13 en la Parroquia Santa Catalina de Siena, en 25 y Paseo, Vedado, La Habana. Su entierro sucederá en el Cementerio de Colón.











