El presidente Donald Trump confirmó este martes al periódico estadounidense New York Post que se están llevando a cabo nuevas conversaciones para una segunda ronda de contactos entre su país e Irán, posiblemente en Islamabad, Pakistán, y avanzar así en el proceso de paz tras siete semanas de destructivo conflicto en Oriente Próximo.
La declaración del líder republicano, que circula en cascada en medios internacionales de prensa, llega justo cuando se cumple la primera semana del alto el fuego y un día después de que Estados Unidos iniciara un hasta ahora fallido bloqueo naval de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz.
El Mando Central estadounidense desplegó más de 10 mil efectivos, una docena de buques de guerra y decenas de aeronaves para interceptar embarcaciones vinculadas al comercio iraní.
Sin embargo, varios petroleros lograron burlar el cerco, lo que puso en evidencia las limitaciones de la estrategia. Irán calificó la medida de “piratería”, mientras que China la tachó de “peligrosa e irresponsable”.
Buques perforan la encerrona de Trump
En las últimas horas, al menos tres buques cisterna ligados a intereses chinos e iraníes atravesaron el estrecho de Ormuz pese a las sanciones de Washington. Entre ellos, el Rich Starry, que transportaba 250 mil barriles de metanol, y el Peace Gulf, de bandera panameña, propiedad de una empresa china. Estas embarcaciones forman parte de la llamada “flota fantasma”, que utiliza banderas falsas para evadir sanciones.
El hecho de que los barcos continúen transitando por la zona demuestra que el bloqueo estadounidense no ha logrado frenar el comercio energético de Irán. Por el contrario, ha incrementado la tensión con países como China e India, principales compradores de crudo iraní.
La disputa nuclear, un punto crítico
Uno de los temas más espinosos en las negociaciones sigue siendo el programa nuclear iraní. Washington exige una moratoria de 20 años, mientras que Teherán solo acepta cinco. La falta de consenso en este aspecto fue uno de los motivos por los que fracasó la primera ronda de conversaciones celebrada en Islamabad el pasado fin de semana.
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, acusó a Irán de “terrorismo económico” y aseguró que la “pelota está en su tejado”. Teherán, por su parte, responsabilizó a Washington de adoptar “posturas maximalistas” que impiden avanzar hacia un acuerdo.
Europa intenta mediar
Francia y Reino Unido han manifestado su oposición al bloqueo naval. El presidente Emmanuel Macron y el primer ministro Keir Starmer, respectivamente, anunciaron que el viernes copresidirán una videoconferencia con más de 40 países para evaluar la creación de una misión multinacional “puramente defensiva” destinada a restablecer la libertad de navegación en Ormuz.
Macron conversó con Trump y con el presidente iraní, Masud Pezeshkián, a quienes pidió “evitar nuevas escaladas” y “reabrir Ormuz sin condiciones”. Starmer, por su parte, calificó el bloqueo de “profundamente dañino” y aseguró que el Reino Unido “no se dejará arrastrar” a la guerra.
Por su parte, Arabia Saudí también ha expresado su preocupación. Según The Wall Street Journal, Riad teme que Irán pueda responder bloqueando el estrecho de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo, lo que afectaría directamente sus exportaciones de petróleo hacia Asia. Por ello, ha instado a Washington a levantar el bloqueo y regresar a la mesa de negociaciones.
La posibilidad de que dos de las principales rutas energéticas del mundo queden paralizadas ha encendido las alarmas en los mercados internacionales, aunque hasta ahora la reacción ha sido moderada.
Pakistán como anfitrión y el aislamiento de Washington
Pakistán ha enviado una propuesta formal para reanudar las conversaciones y se perfila como anfitrión de una segunda ronda. Fuentes diplomáticas señalan que gran parte de los asuntos ya fueron discutidos en el encuentro anterior, por lo que una nueva cita podría conducir a avances si ambas partes aceptan resolver sus diferencias.
La reunión en Islamabad sería el encuentro de mayor nivel entre Estados Unidos e Irán desde 1979, lo que subraya la importancia histórica del momento.
La decisión de Trump de imponer un bloqueo naval ha generado oposición incluso entre aliados tradicionales de Estados Unidos. Países de la OTAN, así como China, Japón, Australia y España, han rechazado la medida, lo que deja a Washington prácticamente solo en su iniciativa de cerrar el paso a los buques iraníes.
El aislamiento diplomático, sumado a la dificultad de sostener un bloqueo en una de las rutas comerciales más transitadas del mundo, refuerza la idea de que Estados Unidos no tiene otra alternativa que volver a negociar.
Ormuz, una de las yugulares del mundo
La situación en Ormuz, por donde pasa el 25 % del crudo y del gas mundial, remite a la fragilidad del alto el fuego y la complejidad de las relaciones entre Washington y Teherán.
Mientras los buques continúan desafiando el bloqueo y los aliados se distancian de la estrategia estadounidense, la diplomacia se presenta como la única vía para evitar una escalada mayor y salir del atolladero en que se encuentra anclada la economía global.
Entre el 20 % y el 45 % de las exportaciones de insumos agroalimentarios clave dependen del paso marítimo por el estrecho de Ormuz. Si los agricultores producen con menos insumos, habrá menores rendimientos a finales de este año y en 2027, con un probable aumento de los precios de los productos básicos y de la inflación de los alimentos al por menor durante los próximos años, advirtió la FAO-Agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.
En el peor de los casos, 32 millones de personas podrían caer en la pobreza. La mitad del aumento mundial de la pobreza afecta al grupo de los 37 países importadores netos de energía, calculó, por su parte, Alexander De Croo, administrador del PNUD-Agencia de la ONU para el Desarrollo.
Incluso Estados Unidos, la mayor potencia económica del mundo, podría caer en un estado de estanflación, advirtió el estadounidense Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.












