El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, liderará este sábado en Barcelona una cumbre con líderes progresistas de Europa y América Latina, en un intento por consolidar alianzas políticas en un terreno azuzado por tensiones geopolíticas y el avance de fuerzas conservadoras, con Donald Trump a la cabeza.
La cita reunirá a una docena de jefes de Estado y de Gobierno, así como a representantes de alto nivel de otros países, en el marco del Foro Democracia Siempre, una iniciativa orientada a defender el multilateralismo y el orden internacional basado en reglas, según el Ejecutivo español, citado por El País.
El encuentro estará precedido por una cumbre bilateral entre España y Brasil, en la que participarán varios ministros de ambos países. La misma debe reflejar la estrecha sintonía política entre Sánchez y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien figura como uno de los principales protagonistas de la cumbre del sábado.
La convocatoria se produce tras una serie de desencuentros entre el Gobierno español y la Administración Trump, en particular por la guerra en Gaza, el rechazo de España a incrementar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB y la oposición a la reciente escalada militar en Irán.
Estos episodios han reforzado el posicionamiento de Sánchez como una de las voces más visibles del progresismo internacional frente a las políticas actuales de EE.UU.
La cumbre
Entre los líderes confirmados figuran representantes de países como México, Colombia, Uruguay, Sudáfrica y Dinamarca, así como autoridades de instituciones europeas. La presencia de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, destaca especialmente en un contexto de recomposición de las relaciones diplomáticas entre España y México tras años de tensiones.
El foro abordará tres ejes principales: la defensa de las instituciones democráticas, el impacto de la desinformación y las tecnologías digitales, y el auge del extremismo y la desigualdad.
La agenda busca articular respuestas comunes desde una perspectiva progresista frente a lo que los organizadores consideran un retroceso del consenso liberal en Occidente.
Paralelamente, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) organizará encuentros y mesas de debate con dirigentes y expertos para profundizar en estos desafíos, en un intento por ampliar el alcance político del evento más allá de la cumbre de líderes.
La reunión de Barcelona se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno español para proyectar influencia en el escenario internacional y reforzar alianzas ideológicas en un momento de fragmentación política global, según resaltan los reportes de prensa.
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Las tensiones con Trump
Las tensiones con el Gobierno de EE.UU y, en particular, con Donald Trump, han sido un eje central en el posicionamiento internacional de Pedro Sánchez en los últimos meses, que ha criticado abiertamente la estrategia exterior de Washington, especialmente en relación con los conflictos en el Medio Oriente.
En un mensaje difundido tras el inicio de la guerra contra Irán, Sánchez afirmó que “el Gobierno de España no aplaudirá a quienes incendian el mundo”, en una alusión directa a la política estadounidense y su respaldo a operaciones militares sin consenso internacional, señala el Huffpost.
Además, el Ejecutivo español ha reforzado ese distanciamiento en el plano diplomático, defendiendo el multilateralismo y cuestionando decisiones unilaterales de EE.UU.
Por su parte, Lula da Silva ha adoptado un tono aún más directo frente a Trump, cuando en una entrevista reciente sostuvo que el mandatario estadounidense “no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país”, en referencia a sus advertencias contra Irán y otras naciones.
Lula ha cuestionado de forma reiterada el uso de la presión y la amenaza como herramientas de política exterior.
El líder brasileño también ha denunciado el unilateralismo de Washington y ha advertido sobre sus consecuencias globales. En declaraciones recogidas esta semana, criticó las amenazas de Trump como “peligrosas” y contrarias al orden internacional, al tiempo que reclamó que las potencias actúen con responsabilidad y prioricen el diálogo sobre la confrontación.
En la misma línea, Lula ha vinculado estas críticas con una visión más amplia del escenario global, y ha señalado que “los señores de la paz se han convertido en señores de la guerra”, en alusión a los liderazgos que, a su juicio, han abandonado los mecanismos diplomáticos en favor de la confrontación.
Su discurso converge así con el de Sánchez en la defensa de un orden internacional basado en reglas y negociación, frente a lo que ambos consideran una deriva hacia políticas de fuerza.












