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La Comisión Económica para América Latina ha estimado que la economía cubana decrecerá en una tasa de -6,5 respecto del año 2025. CEPAL ha sido siempre relativamente optimista respecto al comportamiento del PIB de Cuba y en más de una ocasión ha tenido que ajustar a la baja su estimación. En este caso es probable que le ocurra igual.
Desde octubre, Cuba no recibía ningún barco con combustible. Luego se sumó el bloqueo petrolero del régimen de Trump, que, aunque sigue repitiendo, junto a Marco Rubio, que harán una toma suave del país, ya que caerá por sí solo, trata de asegurarlo haciendo en Cuba lo que no quiere que los iraníes le hagan en el Golfo Pérsico, bloquear el suministro de petróleo.
Sin petróleo por más de cuatro meses, arrastrando un desempeño muy negativo por más de cinco años, con un sistema productivo “en coma”, con índices de producción industrial que nos alejan hasta de 1989, con capacidades de importación reducidas a la mínima expresión y con exportaciones lejos de lo que se necesita, es muy, muy difícil pensar que la economía cubana puede dejar de exhibir un desempeño negativo significativo.
Ello me trae a la mente ese primer indicador del objetivo 1 del Programa de Gobierno que situaba el crecimiento del PIB en 1 %. Sin dudas, va siendo hora de ajustarlo.
Volvamos al Programa de Gobierno, al objetivo 2, cuyo enunciado es el siguiente: Incrementar y diversificar los ingresos externos del país. Objetivos específicos 13, total de acciones 35, indicadores 16. Concentremos la atención en el primer objetivo específico.
Alcanzo a distinguir al menos tres vías de incrementar y diversificar los ingresos externos del país: incrementando y diversificando las exportaciones; atrayendo y facilitando la inversión extranjera (ya sea directa o de portafolio); accediendo a fuentes de financiamiento de organismos multilaterales, fondos de inversión públicos y privados, líneas de crédito otorgadas por gobiernos amigos, etc. Creo que todas aparecen de una forma u otra en los objetivos específicos.
Vaya tarea para los que tengan que rendir cuentas, en especial si se van a exigir resultados palpables, tangibles, y no solo un reporte de reuniones realizadas y normas aprobadas.
El objetivo específico 2.1 expresa: “Incrementar y diversificar las exportaciones de bienes y servicios, así como aumentar los ingresos en divisas” y tiene asociados tres indicadores:
- Exportaciones de bienes y servicios totales: superior a 9968 millones de USD.
- Ingresos en divisas por exportaciones: superiores a 3829 millones de USD.
- Cuentas por cobrar en el exterior: inferior al menos en un 10 % de 470 millones de USD.
Este primer indicador significa que nuestras exportaciones totales deben crecer un 12 % respecto al año 2025 (que fueron 8 846 millones). En las condiciones de normalidad 2025 y suponiendo que las condiciones de normalidad 2026 fueran parecidas, crecer en las exportaciones totales un 12 % era ya una meta tensa, dada las características y limitaciones del marco institucional, el cual se distingue por generar pocos incentivos a las empresas exportadoras. A esto habría que agregar ese problema estructural de la economía nacional que es su baja complementariedad.
Sin embargo, 2026 se desarrolla bajo condiciones muy alejadas de la “normalidad 2025”. Las amenazas de Trump, sus acciones concretas para perjudicar a Cuba, han impactado de forma directa en uno de los principales recursos de exportación, los programas médicos que han sido el corazón de la exportación de servicios profesionales.
En el año 2024, los ingresos de la exportación de servicios personales, culturales y recreativos alcanzaron los 5 390 771 millones de dólares y constituyeron el 69 % del total del valor de la exportación de servicios (7 768 401,4 dólares).
Según el ministro de Economía en su presentación del Plan para 2026, la exportación de servicios en 2026 se estima que alcance los 7 038 millones de dólares. Para 2026, los ingresos provenientes de la exportación de servicios médicos probablemente se reduzcan luego de las acciones del régimen de Trump. Esos ingresos tenían un peso del 69 % en el total de las exportaciones de servicios.
Las telecomunicaciones, que fueron una fuente de ingresos importantes ya en el 2024, eran apenas alrededor del 12 % de lo que ingresaron en el 2020 (807 804,7 millones de dólares).
Mientras, el turismo, en esta nueva normalidad 2026, quedará lejos de las metas del plan, que eran las de recibir 2,2 millones de turistas, un crecimiento del 15,8 % respecto del 2025. Y aunque me molesta en demasía volver a hablar de Trump y su régimen, no cabe duda de que el bloqueo petrolero y la amenaza constante de una invasión o una “extracción” han puesto un freno al flujo de turistas hacia Cuba.
Sin jet fuel, no hay aviones y sin aviones no hay turistas. A ello habría que sumar el deterioro acumulado del sector y también del entorno nacional, algo que es más que conocido.
Mientras, la exportación de bienes se planificó que alcanzaría los 2530 millones de dólares, 765 millones más que en el 2025. Por cierto, el segundo indicador de este objetivo específico dice textualmente: Ingresos en divisas por exportaciones: Superiores a 3829 millones de USD.
Si asumimos que se refiere a las exportaciones de bienes, entonces parece existir una discrepancia entre las cifras de la presentación del plan y esta que aparece en el programa de gobierno. De cualquier manera, para exportar bienes primero hay que producirlos; también se pueden comprar y reexportar, práctica que no nos es del todo ajena.
De lo que se trata aquí es que los recortes a la producción, que la falta de petróleo y derivados, así como los recortes de energía ocasionan, son sin dudas un fuerte obstáculo para alcanzar ese incremento en las exportaciones de bienes. Sería bueno ajustar esos indicadores a la normalidad 2026.
De otra parte, en el ámbito del sector externo, ha existido una dinámica normativa importante, buscando atraer nuevas inversiones y facilitar los negocios con capital extranjero.
Pasa con la exportación de bienes lo mismo que pasa con el turismo; sin dudas, el marco institucional resulta no solo importante, muchas veces es decisivo; sin embargo, por mucho que se haga por cambiar el marco institucional —las reglas de juego—, ocurre que, si las organizaciones que tienen que llevar a efecto esos cambios no empujan en el mismo sentido, las regulaciones e incentivos no logran su propósito.
Y no es solo responsabilidad de las organizaciones directamente involucradas. Todo el mundo sabe que la economía es un sistema, que funciona como vasos comunicantes; es algo que se les explica a los estudiantes de economía desde el primer día, pero lamentablemente cuesta trabajo actuar en consecuencia, porque a pesar del régimen de Trump, hay mucho que hacer por nosotros mismos.













