Por Claudia Dupeirón
La liberación de los precios minoristas del combustible en Cuba quedó este viernes más en un anuncio que en un cambio sustancial, ya que la mayoría de los cubanos continúa sin poder adquirir diésel y gasolina en medio del bloqueo petrolero de EE.UU.
Gran parte de la red estatal de servicentros (gasolineras) en La Habana permanecía vacía esta jornada, en una imagen no muy distinta a la de los días previos, aunque varios establecimientos sí recogían los cambios recién anunciados, con un alza significativa de los precios.
Cuba informó este martes que las gasolineras del país dejarían de expender los combustibles siguiendo los precios fijados por el Gobierno, y que estos se establecerían en adelante a partir de los “costes de cada operación de importación”.
El Ministerio de Finanzas y Precios señaló en un comunicado que la medida tiene “motivos económicos”, y explicó que “los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica”.
El precio del litro de gasolina especial B100 se situó en la red estatal a 2,60 dólares el litro -duplicando el precio previo-, y el diésel saltó hasta los 2,20 dólares, cuando el precio fijo nacional hasta la víspera era de 1,25 dólares.
Para contextualizar, al cambio informal -porque la mayoría de cubanos tiene su sueldo fijado en pesos-, el litro costaría 1.417 o 1.199 pesos, respectivamente, cuando el sueldo medio en 2025 ascendió a 6.930 pesos, esto es, un litro supondría un 20 o un 17 % de un salario promedio.
Se trata de la segunda subida en poco más de dos años, tras la subida media de más del 500 % que se aplicó en febrero de 2024 con la intención de ajustar el presupuesto estatal en medio de la crisis que sufre la isla.
No obstante, y lo que es una novedad en Cuba, es que los precios oscilarán, computando “el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional” de cada importación, según indicó Finanzas y Precios.
El comunicado oficial hablaba, además, de la existencia en Cuba de “múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera”, lo que apuntaba a que quizá también se va a permitir acceder a la venta minorista al sector privado (cuando hasta el momento es monopolio estatal).
EFE pudo constatar que algunas empresas privadas cubanas comenzaron también este viernes a comercializar combustibles, con precios aún superiores a los de las gasolineras estatales y mediante un proceso bastante complejo.
Su método consiste en que los interesados en adquirir combustible deben dirigirse a sus oficinas, firmar un contrato de adquisición -a veces con un mínimo de 500 litros- y luego ir a la gasolinera asignada para repostar tantas veces como sea necesario para agotar la cantidad adquirida.
Los actores privados en este sector están cobrando el litro de diésel a entre tres y cuatro dólares, según pudo comprobar EFE.
Paso positivo, pero tarde
El Gobierno cubano permitió por primera vez al sector privado importar combustible tras el inicio del bloqueo petrolero impuesto por EE.UU. en enero pasado, pero mantuvo el monopolio de la venta al por menor.
Al respecto, el economista cubano Daniel Torralbas, dijo a EFE que la liberalización de esta semana era “un paso positivo”, entendiendo que en el fondo “se autorizó el comercio minorista de combustibles a privados”, aunque ese paso llegaba “muy tarde”.
Torralbas, cuestiona “por qué no aprobar una medida como esta antes”, si “la escasez de combustible y los cortes eléctricos en la isla datan de 2021, “el mismo año en que se aprobaron las primeras mil pequeñas y medianas empresas (mipymes)”, que por más de seis décadas estuvieron prohibidas.
Combustibles a precios que flotan y consumidores que se hunden
Cuba vive una grave crisis energética desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de EE.UU., una medida calificada por Naciones Unidas como contraria al derecho internacional y que ha ocasionado una parada casi total de su economía.
En la última semana las cifras de apagones en la isla marcaron récord con el 70% del país apagado a la vez, en el momento de mayor demanda energética.
Los cortes, que superan las 22 horas diarias en La Habana y los dos días seguidos en el resto de la isla, han avivado el descontento social y se han registrado protestas en la provincia oriental de Santiago de Cuba y en la capital cubana.











