Nunca un pelotero cubano ha conectado 50 jonrones en una temporada de Grandes Ligas. Nunca. Ni siquiera en la llamada Era de los Esteroides lo consiguieron bateadores de largo metraje como Rafael Palmeiro y José Canseco, por cierto, ambos vinculados al consumo de sustancias para mejorar el rendimiento, tan recurrente de aquella época.
¿Quién es el que más cerca ha estado? Pues ese honor corresponde a Jorge Soler, “El Crudo”, una mole de poder que en 2019 despachó 48 pelotas más allá de los límites. Esa campaña fue líder jonronero de la Liga Americana y estableció el récord de más cuadrangulares en un curso para los Kansas City Royals, igualado dos años más tarde por Salvador Pérez.
¿Y qué cubano se ha colocado más veces en posición de llegar a 50 vuelacercas en una temporada? Pues aquí la respuesta deja poco margen a las dudas: Rafael Palmeiro, el líder histórico de los jonroneros antillanos (569 bambinazos de por vida), quien tuvo cuatro contiendas de 40+ cuadrangulares en su larguísima carrera. Por detrás, José Canseco registró tres cursos de estas características.
Pero en 2026 puede finalmente romperse el maleficio. El hechicero empeñado en acabar con el embrujo es Yordan Álvarez, “El Ébano”, un portento descomunal, quizás el más talentoso y prometedor de todos los bateadores cubanos en el mejor béisbol del mundo.
El Barry Bonds cubano
A Yordan Álvarez han comenzado a llamarle “Barry” en el dugout de los Astros. “Es el bateador de poder más puro que jamás haya existido, aparte de Barry Bonds”, aseguró Spencer Arrighetti, uno de los lanzadores de Houston en la presente campaña.
“No corre detrás de la pelota y es muy bueno cubriendo ambos lados del plato a cualquier velocidad. Lo hemos visto. Da igual si lanzas a 100 millas o a 90. Da igual si tiras el mejor sweeper o la mejor curva del béisbol, la va a batear”, añadió Arrighetti.
Sus palabras no son forzadas. El tunero ha comenzado la temporada a todo gas. Es líder de la Liga Americana en jonrones (20-empatado con el japonés Munetaka Murakami) y rey absoluto de Las Mayores en OPS (1.073) y slugging (.654). Además, marcha segundo de su circuito en promedio de embasado (.419) y average ofensivo (.307), en este último apartado por detrás del también cubano Yandy Díaz (.311).
“A estas alturas, hay que darle el mismo tratamiento que a Barry Bonds”, dijo recientemente Josh Reddick, antiguo compañero de Yordan en los Astros. En su intervención en el podcast Foul Territory, el jardinero retirado se cuestionó por qué los rivales no mandan directamente al cubano a la primera base sin lanzarle.
“No va a perseguir la pelota fuera. No va a hacer swings exagerados. Controla muy bien la zona. Consigue bases por bolas, conecta hits hacia el otro lado, conecta jonrones a 120 millas por hora. Cuando está así tan concentrado no hay manera de lanzarle un strike”, añadió Reddick.
En la misma cuerda se expresó el dominicano Jeremy Peña, quien ahora comparte día a día con el antillano en el clubhouse de Houston: “Lo que hace Yordan es de otro nivel. No solo conecta jonrones, hay que ver sus turnos al bate, su enfoque, su habilidad para batear cada lanzamiento y mandarlo a más de 110 millas. Es realmente impresionante”.
El nombre de Yordan ha estado en boca de todos después de que Álvarez se convirtiera en el séptimo cubano con partidos consecutivos de dos jonrones en MLB, algo que, por cierto, solo habían logrado otros cuatro peloteros en la historia de los Astros. Su poder se desató en el Globe Life Field de Texas, donde desapareció cinco bolas más allá de los límites en apenas tres partidos.
Esta explosión ratificó el idilio de Yordan con la casa de los Rangers, el segundo estadio en el que más cuadrangulares (17) ha conectado en su carrera. Además, reafirmó a los tejanos como víctimas favoritas del cubano, pues le he pegado ya 25 jonrones, más que a ningún otro equipo.
El último de sus batazos fue un monstruoso elevado entre el jardín derecho y el central que recorrió 448 pies. En conteo de tres bolas sin strikes, el antillano cazó un sweeper de Tyler Alexander y sentenció a los Rangers.
“Álvarez está imparable ahora mismo, no hay duda. Nos ha castigado varias veces este año, más de una vez. Queríamos lanzarle por dentro para que se relajara un poco y en cuenta de 3-0 no fue un mal lanzamiento. Si le dábamos base por bolas, se la dábamos, pero aun así la sacó del campo. Pensándolo bien, sí, tal vez debería haberle dado base por bolas”, aseguró Skip Schumaker, mánager de Texas.
Los 50 jonrones en la mira
El único pelotero cubano que pegó 30+ jonrones antes del All Star Game fue José Canseco en la temporada de 1999. Ese año, justo cuando terminaba mayo, el toletero de los Rays tenía 19 cuadrangulares. Ahora, cuando todavía le quedan tres partidos este mes, ya Yordan suma 20 bombazos y podría superar la barrera de los 30 antes de cerrar la primera mitad del curso.
Esa podría ser la primera meta del tunero, que ahora mismo, según las proyecciones, podría despachar más de 55 pelotas por encima de las cercas en 2026. Una marca de ese calibre lo colocaría en solitario como el máximo jonronero cubano en una misma campaña.
Para tener una idea, en la historia de los antillanos en Grandes Ligas solo se han producido nueve temporadas de 40+ jonrones, con la particularidad de que ninguno de los protagonistas llevaba el ritmo actual de Yordan, quien se ha convertido en el primer cubano de la historia con 20 vuelacercas antes de comenzar junio.

* Tany Pérez: 40 jonrones en 1970. Llevaba 18 antes de empezar junio.
* José Canseco: 42 jonrones en 1988. Llevaba 12 antes de empezar junio.
* José Canseco: 44 jonrones en 1991. Llevaba 8 antes de empezar junio.
* José Canseco: 46 jonrones en 1998. Llevaba 17 antes de empezar junio.
* Rafael Palmeiro: 43 jonrones en 1998. Llevaba 12 antes de empezar junio.
* Rafael Palmeiro: 47 jonrones en 1999. Llevaba 14 antes de empezar junio.
* Rafael Palmeiro: 47 jonrones en 2001. Llevaba 13 antes de empezar junio.
* Rafael Palmeiro: 43 jonrones en 2002. Llevaba 11 antes de empezar junio.
* Jorge Soler: 48 jonrones en 2019. Llevaba 14 antes de empezar junio.
En este punto pocos dudan de la capacidad de Yordan para escalar al siguiente nivel y romper una barrera que, por ahora, es solo un sueño para los peloteros de la isla. Si se mantiene saludable, no sería descabellado poner las manos en el fuego y arriesgarnos a decir que será el primer antillano con una temporada de 50 jonrones.













