|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
En su primer discurso en España, a donde arribó este sábado, el Papa León XIV llamó a “huir de enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos” y denunció las narrativas divisivas que alimentan la polarización.
Ante los Reyes y las principales autoridades en el Palacio Real, el Pontífice defendió una sociedad abierta y plural, volcada en la educación pública, y advirtió contra quienes “ganan popularidad avivando el fuego de las polarizaciones”, en clara referencia a la amenaza de la extrema derecha.
Un discurso político y simbólico
El Papa, de 70 años, no se anduvo con rodeos: “Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.
Sus palabras, pronunciadas íntegramente en español, fueron recibidas con una ovación en la Sala de las Columnas, donde se encontraban representantes del Gobierno, el cuerpo diplomático y líderes políticos, incluido Santiago Abascal, de Vox, cabeza de la ultraderecha española.
La columna vertebral del discurso fue una alerta contra el populismo: “Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.
Contra las armas y los muros
Igualmente, el Pontífice subrayó que la seguridad no proviene de las armas ni de los muros, sino de “aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”, trayendo al presente la experiencia histórica de la España multicultural, con la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos en Al Andalus, como ejemplo de diálogo y encuentro.
El primer papa estadounidense de la historia, citó a San Ignacio de Loyola, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, junto a Maimónides y Averroes, para reforzar la idea de que la diversidad cultural y religiosa es fuente de prosperidad.
En referencia a la “noche oscura del alma” de San Juan de la Cruz, comparó la irracionalidad actual con un tiempo de desorientación: “Lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido. Por eso se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz”.
Educación y nuevas tecnologías
El Obispo de Roma insistió en el papel fundamental de la educación como antídoto contra la división: “Es necesario dar un salto cualitativo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural”.
También alertó sobre el impacto de las nuevas tecnologías: “Se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte”.
Frente a ello, defendió que el bien “puede resistir y comunicarse” y reiteró que la Iglesia está dispuesta a ponerse “al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz”.
Reconocimiento a la postura española. Felipe VI y la pederastia
El Pontífice agradeció a España “su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo”, en alusión a la posición del Gobierno de Pedro Sánchez ante conflictos como Ucrania, Gaza o Irán. También mencionó la necesidad de “armonizar las demandas de autonomía y de unidad” en el plano interno, y de impulsar el proceso de unión europea “no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana”.
Por su parte, el Rey Felipe VI, en su discurso de bienvenida, abordó el asunto más espinoso de la visita: los casos de pederastia en la Iglesia.
Tras elogiar la labor social de la institución, afirmó con tono grave: “No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial. Vuestra claridad y firmeza son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido: lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto”.
Con estas palabras, el monarca puso sobre la mesa las más de 3 mil denuncias registradas en España, subrayando la necesidad de transparencia y reparación. El encuentro del Papa con las víctimas, confirmado por el Vaticano, sigue siendo una de las incógnitas de la visita.












