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Corea del Norte reveló esta semana una nueva instalación para producir combustibles destinados a bombas nucleares, en un gesto que refuerza el poderío militar del régimen y constituye un desafío directo a Estados Unidos, que, en paralelo, busca afanosamente destruir el programa civil iraní en materia nuclear bajo instigación israelí.
Los afanes diplomáticos del presidente Donald Trump no han logrado contener los ímpetus nucleares de Kim Jong Un, quien anunció planes para expandir “exponencialmente” las fuerzas atómicas del país, de 27 millones de habitantes.
Una sala de centrifugadoras y promesas de expansión
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) informó que la planta utiliza “la tecnología más exquisita”, sin precisar ubicación ni fecha de inicio de operaciones.
Fotografías difundidas por medios estatales mostraron una amplia sala de centrifugadoras, lo que sugiere que el complejo está destinado al enriquecimiento de uranio de grado armamentístico.
Kim visitó la instalación el miércoles, acompañado de altos funcionarios, para revisar índices de operación y discutir un plan de producción a largo plazo.
Según la KCNA, el líder afirmó que la urgencia de reforzar el poder disuasorio nuclear ha aumentado frente a “rivales brutales”, en clara referencia a Estados Unidos y Corea del Sur.
Crecimiento exponencial del arsenal
El mandatario norcoreano aseguró que la capacidad de producción de materiales nucleares se ha duplicado en comparación con hace cinco años, aunque esa afirmación no puede verificarse de manera independiente.
Tras la reunión, Kim declaró que su gobierno ha determinado “el orden y la garantía” para implementar un plan ambicioso de crecimiento exponencial de las fuerzas nucleares.
Las imágenes oficiales lo mostraron recorriendo pasillos flanqueados por tubos metálicos y conversando con asesores frente a un gráfico borroso que parecía representar una ojiva.
La revelación ocurre menos de dos años después de que Pyongyang presentara otra planta encubierta de enriquecimiento de uranio en septiembre de 2024, la primera divulgación pública desde 2010. En esa ocasión, Kim también pidió aumentar el número de centrifugadoras y desarrollar sistemas más avanzados.
El ministro de Unificación de Corea del Sur, Chung Dong-young, señaló en 2025 que el Norte operaba cuatro instalaciones de enriquecimiento, incluido el complejo de Yongbyon, todas en funcionamiento diario. Corea del Norte cuenta además con capacidad para producir plutonio, lo que amplía sus opciones para fabricar armas nucleares.
Diplomacia estancada con Washington. China se acerca a Pyongyang
El programa nuclear se ha intensificado desde el colapso de la diplomacia de alto riesgo entre Kim y Trump en 2019. Desde entonces, Pyongyang ha rechazado ofertas de Washington y Seúl para reanudar negociaciones.
En abril, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, confirmó “un rápido aumento” de actividades en las instalaciones norcoreanas, lo que refuerza las preocupaciones internacionales sobre la aceleración del programa.
La revelación coincide con el anuncio de que el presidente chino Xi Jinping visitará Corea del Norte la próxima semana, en su primer viaje internacional de 2026. Pekín se posiciona como actor diplomático clave y fuente vital de apoyo para el régimen norcoreano, que depende de China para el 95 % de su comercio exterior.
Analistas señalan que la visita busca contrarrestar percepciones de que Pyongyang se ha acercado demasiado a Moscú, tras enviar tropas y armas para apoyar a Rusia en la guerra de Ucrania.
“China quiere mantener a Corea del Norte bajo su órbita diplomática y evitar que se convierta en un factor desestabilizador regional”, comentó Hong Min, del Instituto de Corea para la Unificación Nacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur expresó que espera que los contactos entre el Norte y China contribuyan a la paz y la estabilidad regional. Sin embargo, el anuncio de Kim sobre un aumento “exponencial” de la capacidad nuclear refuerza la percepción de que Pyongyang seguirá desafiando las sanciones internacionales y las presiones de Washington.
Arsenal de Pyonyang
El arsenal nuclear de Pyongyang se estima en unas 30 a 40 ojivas nucleares, aunque las cifras exactas son imposibles de verificar debido al hermetismo del régimen.
El país asiático cuenta con instalaciones para producir uranio altamente enriquecido y plutonio en el complejo de Yongbyon y en al menos tres plantas adicionales, lo que le permite mantener un programa en expansión que ha realizado seis pruebas atómicas desde 2006 y que, según Kim Jong Un, ha duplicado su capacidad de producción en los últimos cinco años, con el objetivo declarado de lograr un crecimiento “exponencial” de sus fuerzas nucleares como escudo disuasorio frente a Estados Unidos y Corea del Sur.
El avance nuclear norcoreano, sumado a la visita de Xi, coloca a la península coreana en el centro de un delicado equilibrio geopolítico, donde las ambiciones de Kim chocan con los intentos de Trump de frenar el programa y con los intereses estratégicos de China y Rusia.











