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La Cámara de Representantes de EEUU aprobó este miércoles una resolución destinada a limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump respecto a Irán, en lo que constituye un significativo revés político para el mandatario y una señal del creciente malestar dentro del Congreso por su manejo de la actual crisis en Oriente Medio.
De acuerdo con CNN, la iniciativa fue respaldada por 215 legisladores frente a 208 votos en contra.
Aunque la mayoría de los republicanos se alineó con la Casa Blanca, cuatro congresistas del partido —Thomas Massie, Brian Fitzpatrick, Tom Barrett y Warren Davidson— rompieron filas y apoyaron la propuesta impulsada por los demócratas.
La votación forma parte de una ofensiva legislativa que los demócratas han impulsado en ambas cámaras para restringir la capacidad del presidente de ordenar acciones militares sin la aprobación expresa del Congreso.
BREAKING: Secretary of State Marco Rubio clashes with Democrat Rep. Gregory Meeks over whether or not President Trump was warned about the economic consequences starting a war with Iran would have on the American people.
MEEKS: “Did you warn President Trump before the Iran war… pic.twitter.com/6p5XmWUgT7
— Fox News (@FoxNews) June 3, 2026
En las últimas semanas, estos esfuerzos han comenzado a atraer respaldo de algunos sectores republicanos.
La resolución la presentó el congresista demócrata Gregory Meeks, miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara.
Tras la votación, Meeks celebró el resultado y destacó el respaldo unánime de la bancada demócrata.
“Vamos a seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades constitucionales. Vamos a continuar siendo un control y un equilibrio cuando la administración no siga la Constitución”, afirmó el legislador ante la prensa.
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Según CNN, la medida tiene, sin embargo, un alcance limitado. Al tratarse de una resolución concurrente, requiere la aprobación de ambas cámaras del Congreso, pero no necesita la firma presidencial ni tiene carácter vinculante, por lo que no posee fuerza de ley.
Su principal efecto es político y busca enviar un mensaje de desacuerdo con la conducción de la política militar por parte del Ejecutivo.
El triunfo de esta resolución se suma a otras tensiones recientes entre el Congreso y la Casa Blanca.
En los últimos días, varios senadores republicanos han mostrado reservas sobre algunas iniciativas promovidas por Trump.
Entre ellas, un polémico fondo de 1800 millones de dólares destinado a programas contra la denominada “instrumentalización política”, así como partidas presupuestarias vinculadas a proyectos impulsados por el mandatario.
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Mientras tanto, delegaciones de Israel y Líbano se reunieron en Washington y alcanzaron un acuerdo para implementar un alto el fuego condicionado a que la milicia chií Hizbolá suspenda sus ataques contra territorio israelí y cese sus operaciones en el sur libanés.
Las conversaciones, mediadas por EE. UU., concluyeron con el diseño de un plan para establecer zonas piloto bajo control exclusivo del Ejército libanés y libres de presencia de Hezbolá, señaló un reporte de la agencia EFE.
Ambas partes acordaron además celebrar una nueva ronda de negociaciones el próximo 22 de junio en la capital estadounidense.
Las delegaciones estuvieron encabezadas por los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh, respectivamente.

Se trata de la cuarta ronda de conversaciones de paz celebrada este año entre ambos países, que no mantienen relaciones diplomáticas desde 1993.
Desde el Gobierno israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz, calificó el entendimiento como un “logro en el terreno y en el plano político” y aseguró que podría abrir el camino hacia un eventual acuerdo de paz con el Estado libanés.
Según Katz, el acuerdo contempla la permanencia temporal de tropas israelíes en el sur del Líbano, así como la continuidad de operaciones contra infraestructuras de Hezbolá y la libertad de respuesta ante eventuales ataques del grupo armado.
Las negociaciones se desarrollan en medio de un escenario regional marcado por la creciente tensión entre EE. UU. e Irán, así como por los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor en varios frentes del conflicto en Oriente Medio.













