Cuba recibió en los cinco primeros meses del año 359 491 turistas internacionales, un 58,4 % menos que en el mismo período del año pasado, tras un mayo con apenas 30 883 visitantes, informó este lunes la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Las cifras confirman el derrumbe del turismo en la isla caribeña debido a su grave crisis económica, que arrancó en 2020, y la presión estadounidense desde principios de año, que ha provocado una desbandada de aerolíneas y hoteleras internacionales.
Gobierno anuncia “nuevos actores” para el turismo tras la salida de las hoteleras
Por países de origen, Canadá aportó entre enero y mayo 126 239 personas, seguido por Estados Unidos, con 25 572 y Rusia, con apenas 21 136, lo que supone descensos interanuales del 67,4 %, el 55,3 % y el 62,5 %, respectivamente.
Todos los mercados emisores registran caídas considerables, con datos entre la mitad y dos tercios menos que en el mismo período del ejercicio anterior.
Las visitas de la comunidad cubana en el exterior, uno de los pilares del sector, también se redujeron de forma notable en los cinco primeros meses del año, un 39 %, hasta las 60.874 personas, según la ONEI.
Así, la tasa de ocupación en el primer trimestre de 2026 se derrumbó hasta el 12,9 %, algo menos de la mitad que el ya magro 23,7 % del mismo período del año anterior.
Crisis sobre crisis
El turismo se encontraba ya en crisis en 2025, cuando se registraron las peores cifras desde 2002 (sin contar los años de la pandemia). La presión estadounidense sobre Cuba ha lastrado aún más este sector esencial de la economía cubana.
Desde enero, la mayoría de las rutas aéreas no procedentes del continente americano han sido canceladas por la falta de combustible derivada del bloqueo petrolero.
Además, la amenaza de sanciones secundarias ha hecho que las cuatro mayores hoteleras internacionales que operaban en la isla hayan anunciado su salida total o parcial.
La incertidumbre sobre la evolución de las tensiones geopolíticas entre Washington y La Habana, incluida la opción militar, que EE. UU. no descarta, repercute negativamente en las perspectivas del turismo en Cuba.
El turismo era fundamental para los planes de recuperación económica del Gobierno cubano, por su aporte al producto interno bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa, que habitualmente figura entre las más importantes, junto con los servicios profesionales y las remesas.
Cuba registró en 2025 poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, frente al objetivo gubernamental de 2,6 millones. En 2024 habían sido 2,2 millones y en 2023, 2,4 millones, según datos oficiales.
La crisis y el miedo a las sanciones de EE.UU. desarbolan el sector turístico de Cuba
Las cifras quedan lejos de los máximos registrados en 2018 (4,6 millones) y en 2019 (4,2 millones), números récord ligados al ‘deshielo’ de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba en esos años y a la eliminación de restricciones de Washington a los viajes a la isla.
En la actualidad, la situación del turismo en Cuba contrasta con la de destinos similares de la región del Caribe, como Punta Cana (República Dominicana) y Cancún (México), que están registrando máximos históricos de visitantes tras la pandemia.











