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Dallas, como hace exactamente 40 años la Ciudad de México, se convirtió este lunes en un santuario del fútbol argentino y universal.
Si hace cuatro décadas Diego Armando Maradona levantaba un altar en el mítico estadio Azteca con su célebre “Mano de Dios” y el mejor gol de la historia mundialista, ahora fue Lionel Messi quien fijó a la ciudad estadounidense como un lugar de culto. Sobre el césped del estadio AT&T, el rosarino se erigió como el máximo goleador en las Copas Mundiales de Fútbol.
History is made.
Lionel Messi is the all-time top goalscorer in @FIFAWorldCup history! 🤩🇦🇷 pic.twitter.com/iv8Oelxic2
— FIFA (@FIFAcom) June 22, 2026
El papel de víctima lo encarnó en esta ocasión el equipo de Austria, sepultado por las dos dianas del astro argentino, a punto de llegar a los 39 años. Pudieron ser más, pero contra toda regla Messi falló desde el manchón penal el que pudo ser, en ese momento, su primer gol del partido.
Por tercera vez en estas lides, el genio erraba en esa circunstancia, un récord negativo a su cuenta. El portero Alexander Schagler aguantó lo suficiente para hacerle dudar y luego se lanzó hacia el lado correcto. Messi, en parte sorprendido, ajustó tanto el tiro que perdió el sentido del espacio. Balón fuera y suspiros en la grada.
Por un instante, alguien debió recordar que fue en ese mismo punto donde Maradona vivió su desgarradora despedida de los Mundiales hace 32 años, cuando el torneo aterrizó por primera vez en Estados Unidos. Y seguro se temió lo peor.
Pero de espantar cualquier presagio se encargó el propio Messi, firmando luego un doblete que ya es historia. Con esos dos goles suma ya cinco en esta edición, para confirmarse como líder, y haciendo las cuentas de sus seis incursiones mundialistas, ya son 18 las veces que ha logrado vulnerar la puerta contraria en estos torneos, dos por encima del alemán Miroslav Klose.
El control de Messi en el segundo gol es hipnótico.
No tiene sentido. pic.twitter.com/RvODuVorPN
— Messias (@Messias30_) June 23, 2026
Argentina, ya plantada en la siguiente fase y con enormes opciones de clasificar como líder de su llave, se mueve al compás que marca su ídolo. Y eso le ha facilitado las cosas.
Messi ya mira por el retrovisor a todos y se prepara para seguir devorando la historia. La pregunta ahora mismo es: ¿hasta cuándo?
Mbappé al acecho
Puede que el privilegio de Messi como máximo goleador en la historia de los Mundiales no trascienda siquiera la presente cita, y si eso sucede, habría que señalar a Kylian Mbappé como responsable.
Pero aun si no fuese así, será cuestión de tiempo que el ariete de Francia supere al argentino, que se despedirá del torneo cuando el galo apenas complete su tercera incursión.
Le but de malade de Mbappe vu des tribunes il est en mission ce mec est juste fou pic.twitter.com/LUV8Y0eyoA
— 88’ (@Corrompu__) June 22, 2026
El parisino parece hacer todo lo posible para cerrar la temporada con algo que celebrar, tras la decepcionante campaña del Real Madrid. Su ritmo de dos goles por partido —confirmado en la victoria francesa 3-0 sobre Irak— le permite respirar en la nuca a “La Pulga”.
De la cima del escalafón de goleadores solo le separa una diana, y con apenas dos más alcanzaría momentáneamente el tope histórico para un jugador en estas lides, ahora en poder del argentino.
Pero lo más deslumbrante es el hecho de que Mbappé ha firmado sus 16 goles igual cantidad de partidos mundialistas a lo largo de tres torneos. Messi, en cambio, necesitó 28 choques a lo largo de seis experiencias en estas lides.
Is Kylian Mbappe becoming Mr World Cup? 🤔🇫🇷 pic.twitter.com/iNjVDmiL7v
— Match of the Day (@BBCMOTD) June 23, 2026
El ritmo del francés es avasallador, al punto de convertirse en el único futbolista que ha conseguido marcar dos o más goles en seis partidos del torneo.
Para disfrute de los seguidores galos, el técnico Didier Deschamps parece haber dado con la tecla necesaria para exprimir al máximo las capacidades goleadoras de Mbappé. La fórmula francesa lleva el nombre de Michael Olise, un jugador por el que salivan los grandes clubes europeos.
La sociedad entre ambos fue suficiente para encarrilar un choque que estuvo durante casi dos horas en pausa a causa de un conato de tormenta en Filadelfia, y que, para fortuna de todos, amainó cuando se esperaba.
Francia ha disputado cuatro de las últimas siete finales mundialistas y no sería una sorpresa que ahora llegue al último partido. Ya aseguró matemáticamente pasar a la siguiente fase y le queda a corto plazo el pulso para definir el ganador del grupo. Para ello deberá derrotar a la Noruega de Erling Haaland, el otro artillero de moda en el torneo, dueño también de cuatro dianas.













