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Naciones Unidas aseguró que ha comenzado a apoyarse en empresas privadas cubanas para transportar ayuda humanitaria, una alternativa que ha permitido movilizar suministros destinados a la población pese a la escasez de combustible que afecta al país.
Francisco Pichón, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, explicó que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) logró acuerdos con el sector no estatal y empresas transportistas para garantizar parte de la distribución de la asistencia humanitaria.
La estrategia busca mantener operativo el plan de respuesta de la ONU frente a la crisis energética, según declaró en una entrevista con elDiario.es.
“Estamos adaptándonos para encontrar otras soluciones y, bajo el liderazgo del Programa Mundial de Alimentos como agencia líder del sector logístico, hemos logrado acuerdos con el sector no estatal de Cuba, que empezó a tener acceso al combustible, así como con empresas transportadoras”, afirmó Pichón.
Gracias al sector privado
El funcionario precisó que, aunque el sector privado emergente desde 2023 aún no tiene capacidad para sostener toda la operación humanitaria, sí ha permitido trasladar numerosos contenedores que permanecían en puertos y almacenes del país desde la respuesta al huracán Melissa.
Como parte de esa colaboración, el PMA obtuvo inicialmente 15 mil litros de combustible mediante alianzas con actores privados y posteriormente aseguró una segunda dotación de aproximadamente 120 mil litros ya disponible en la isla.
No obstante, Pichón advirtió que esos volúmenes resultan insuficientes para ejecutar completamente el plan humanitario, por lo que insistió en la necesidad de garantizar un suministro “mínimo y predecible” de combustible.
Una emergencia humanitaria
El representante de la ONU describió la situación que atraviesa Cuba como “una emergencia humanitaria para millones de personas”, agravada por la crisis energética, los prolongados apagones y las dificultades para garantizar servicios esenciales como salud, abastecimiento de agua, transporte y seguridad alimentaria.
También señaló que las restricciones para acceder a combustible han obligado al organismo a replantear la logística de sus operaciones en el país.
Pichón explicó que el plan de respuesta humanitaria, diseñado inicialmente para asistir a un millón de personas afectadas por el huracán Melissa, tuvo que ampliarse hasta alcanzar a dos millones de beneficiarios debido al deterioro de la situación energética. La iniciativa requiere 94,1 millones de dólares, de los cuales aproximadamente un tercio ya ha sido financiado.
El funcionario agregó que el fenómeno de “sobrecumplimiento” por parte de bancos, aseguradoras, navieras y otros proveedores internacionales, que evitan operar con Cuba por temor a sanciones estadounidenses, también ha ralentizado la llegada de insumos y encarecido la respuesta humanitaria.
A pesar de esas dificultades, Naciones Unidas calcula que cerca de un millón de personas ya han recibido algún tipo de asistencia mediante programas de alimentación, salud, agua y saneamiento, mientras continúa buscando nuevos recursos y mecanismos para mantener las operaciones en la isla.











