El presidente Donald Trump lanzó este miércoles una amenaza directa contra Irán: por cada buque atacado en el estrecho de Ormuz, Washington destruirá un puente o una central eléctrica, incluso en Teherán.
La declaración del mandatario republicano, difundida en redes sociales, reaviva la tensión en un conflicto que parecía contenerse tras el alto el fuego de abril y el memorando de entendimiento firmado en junio.
La advertencia llega en un escenario de ataques cruzados, que ha causado numerosas víctimas civiles del lado iraní. Estados Unidos acusa a Irán de violar el acuerdo, mientras Teherán denuncia bombardeos estadounidenses y responde golpeando intereses norteamericanos en la región. El riesgo de colapso de las negociaciones de paz es cada vez más evidente.
La narrativa de Washington
Trump endureció su discurso al asegurar que Irán “va a pagar con creces” por la muerte de soldados estadounidenses en Jordania e Irak, las primeras bajas mortales desde la ruptura de la tregua bilateral hace dos semanas.
“Van a pagar un precio muy alto y están siendo diezmados”, afirmó antes de abordar el Air Force One rumbo a Dover, donde este miércoles recibe los restos de los militares caídos.
El mandatario insistió en que los ciudadanos de su país no rechazan la guerra, sino el impacto económico que provoca, especialmente el encarecimiento de los combustibles. Con ello, buscó legitimar su postura ante una opinión pública cansada de los costos de los conflictos en Medio Oriente.
La respuesta iraní
Del otro lado, el Ejército de Irán, encabezado por el general Amir Hatami, reafirmó su control sobre el estrecho de Ormuz y advirtió que abrirá fuego contra cualquier agresión estadounidense, indicó un despacho publicado en el portal iraní Hispantv.
Durante una visita a unidades en Isfahán, Hatami recordó que el objetivo final del enemigo es el colapso de la República Islámica, pero aseguró que el pueblo iraní ha resistido con honor, como en la “Defensa Sagrada” de los años 80, cuando combatió la guerra desatada por el entonces líder iraquí Saddam Hussein contra Teherán, que duró casi ocho años.
El comandante relató operaciones recientes, como el bombardeo de una base estadounidense en Kuwait por un caza F-5 iraní, que habría sorteado defensas aéreas y regresado ileso. Según Hatami, la acción provocó la caída accidental de tres cazas F-15 norteamericanos, un episodio que describió como “humillante” para Washington.
Hatami evocó la fallida operación estadounidense de 1980 en Tabas, comparándola con los fracasos actuales. Subrayó que la resistencia iraní no solo se libra en el campo militar, sino también en el terreno mediático: “El enemigo intenta sembrar desesperanza mediante una guerra híbrida, pero no confiamos en ellos ni en la medida de la punta de una aguja”.
La confrontación actual no se limita a los ataques militares. Hatami denunció que Washington libra una guerra mediática para debilitar la moral del pueblo iraní. “Lo que hacen los medios hostiles no es diferente de sus operaciones militares; ambas acciones avanzan en la misma dirección”, afirmó.
Este enfoque híbrido refleja la complejidad del conflicto: mientras Trump busca presionar con sanciones y amenazas de infraestructura, Irán responde con operaciones militares y una narrativa de resistencia nacional.
El pulso por la negociación
Trump declaró que Estados Unidos no tiene interés en mantener conversaciones con Irán a menos que Teherán esté dispuesto a entablar negociaciones “significativas”. Según él, Irán “quiere reunirse desesperadamente” porque está siendo diezmado, pero Washington solo aceptará dialogar bajo sus condiciones.
En contraste, Irán insiste en que no confía en el enemigo y que seguirá reforzando su capacidad de combate. Hatami aseguró que “el enemigo lamentará aún más no haber podido alcanzar sus perversos objetivos”.
El estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo y gas (25 %), se convierte nuevamente en epicentro de un pulso geopolítico que amenaza con desestabilizar la región y encarecer los combustibles a nivel global.
Este miércoles el petróleo se cotiza en torno a los 86,5 dólares por barril (WTI) y 93,2 dólares por barril (Brent), reflejando la tensión geopolítica en Medio Oriente y el estrecho de Ormuz.













