El Consejo de la Administración del municipio Plaza de la Revolución, en La Habana, lanzó una convocatoria pública para el proyecto Mercado del Barrio, una iniciativa que busca rescatar la depauperada red estatal de bodegas, carnicerías y mercados, integrando la participación de la empresa estatal y actores no estatales.
Según el anuncio publicado este miércoles en el portal Cubadebate, el objetivo es devolver vitalidad al comercio minorista, garantizar productos básicos y modernizar la experiencia de compra con un enfoque comunitario.
Una red mixta para tiempos de cambios
La propuesta se concibe como una gestión mixta entre empresas municipales de Comercio y actores económicos no estatales. Personas naturales y jurídicas podrán presentar proyectos en un plazo de diez días hábiles, con preferencia para residentes del propio municipio capitalino, sede principal del entramado institucional de la isla.
El modelo contempla diversas modalidades contractuales: administración de servicios, producción cooperada, consignación, compra-venta y suministros. Incluso se abre la puerta a asociaciones económicas bajo el Decreto-Ley 114/2026, que regula la colaboración entre entidades estatales y privadas.
Principios operativos: rescate y modernización
Entre los pilares del proyecto sobresalen la recuperación de la imagen de los establecimientos mediante mejoras en infraestructura, la incorporación de fuentes alternativas de energía para garantizar estabilidad en el servicio, el mantenimiento del carácter social del comercio con ventas reguladas según la demanda y la disponibilidad, la potenciación del comercio electrónico a través de mensajería y preempaque, así como la aplicación de incentivos para atraer inversión que favorezcan la participación de actores económicos diversos.
El proyecto prevé incentivos fiscales y monetarios para los actores privados que se integren, con la meta de establecer precios por debajo del mercado. La estrategia apunta a aliviar la presión inflacionaria y ampliar el acceso a productos básicos, en un contexto de crisis económica y desigualdad creciente.

La canasta priorizada
La nomenclatura de productos incluye alimentos esenciales como leche en polvo, pollo, huevos, aceite, arroz, azúcar, café y pastas, además de productos de aseo como detergente, jabón, papel sanitario y crema dental. La idea es garantizar un surtido mínimo que responda a las necesidades más urgentes de la población.
A cuatro años de la legalización de las mipymes, más del 50 % del comercio minorista cubano ya está en manos privadas. La isla vive una transformación profunda: proliferan negocios particulares, aparecen más productos y se amplía la apertura económica.
Pero la otra cara del cambio es la inflación, la escasez y la brecha social entre quienes acceden a dólares o remesas y quienes dependen únicamente de salarios estatales. El proyecto “Mercado del Barrio” intentará equilibrar esa balanza, devolviendo protagonismo al comercio estatal con apoyo privado.
La convocatoria no solo busca revitalizar locales deteriorados, sino también reconstruir la confianza de los vecinos en el sistema minorista.
El desafío no es menor, en medio de la bancarrota económica y la asfixia estadounidense: modernizar sin perder el carácter social, atraer inversión privada sin encarecer los precios y garantizar abastecimiento en medio de una crisis estructural del sistema.












