El presidente Donald Trump aseguró este jueves con una sonrisa que “pronto” declararía el estrecho de Ormuz como parte del territorio de Estados Unidos.
La afirmación, replicada por la agencia francesa de prensa AFP e ICN News y calificada de delirante por analistas, llega en un momento en que Washington parece haber agotado sus opciones militares contra Irán, que continúa derribando drones MQ-9 Reaper y exhibiendo la vulnerabilidad de la maquinaria bélica estadounidense.
El anuncio de Trump, realizado en la academia de policía Nassau County, en Long Island, Nueva York, fue recibido con incredulidad. La idea de anexar un paso marítimo internacional de apenas 33 kilómetros de ancho, por donde transita una cuarta parte del comercio mundial de petróleo, fue interpretada como un gesto desesperado en medio de una guerra que se ha vuelto insostenible para Washington.
Trump vinculó además esa eventual declaración con el final de la ofensiva militar estadounidense en Medio Oriente. Según explicó, Estados Unidos avanzaría sobre el estatus del estrecho una vez concluida su operación militar en la región.
Aseguró que Irán está siendo derrotado de manera contundente, mientras Estados Unidos mantiene la presión militar sobre Teherán y busca garantizar la navegación por el estrecho, una de las principales rutas energéticas del mundo.
Irán convierte el cielo en cementerio de drones
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) informó, por su parte, que sus defensas aéreas derribaron un dron MQ-9 Reaper sobre Hormozgan. Según reportes, Irán ha destruido unos 45 drones Reaper desde febrero, lo que representa cerca del 25 % de la flota estadounidense.
Cada aparato cuesta entre 30 y 50 millones de dólares, lo que supone pérdidas superiores a mil 300 millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses. El Reaper, considerado pieza clave en operaciones de inteligencia y ataques de precisión, se ha convertido en símbolo de la vulnerabilidad de Washington.
“Una guerra sin salida”, evalúa el New York Times
El New York Times subrayó que las declaraciones de Trump reflejan el agotamiento de las opciones militares y diplomáticas. El diario señaló que la pérdida de drones, la escasez de municiones y el desgaste de la Marina —con incidentes de salud mental a bordo del USS Abraham Lincoln— son síntomas de una guerra que ha dejado de ser sostenible.
La publicación advierte que el presidente enfrenta crecientes presiones internas y externas para encontrar una salida, mientras Irán actúa con audacia y eleva sus exigencias.
Estados Unidos habría agotado gran parte de sus municiones en la guerra contra Irán, especialmente misiles de precisión de largo alcance y sistemas de defensa aérea, según informes de Bloomberg Economics, Infobae y Reuters. Estas fuentes coinciden en que el Pentágono enfrenta reservas “peligrosamente bajas” y que el ritmo de consumo ha superado la capacidad de reposición.
El estrecho de Ormuz y la inteligencia artificial
Más allá del petróleo, el estrecho de Ormuz se ha revelado como un punto crítico para la industria tecnológica mundial. Por él transita gran parte del helio utilizado en la fabricación de semiconductores, esenciales para la infraestructura de inteligencia artificial.
De acuerdo con un extenso artículo del analista Yousef Ramazani, el cierre prolongado del estrecho ha paralizado el transporte de contenedores criogénicos con helio líquido, afectando a Taiwán y Corea del Sur, dos de los mayores productores de chips avanzados. La crisis amenaza con ralentizar la expansión global de la IA y ha puesto de manifiesto la dependencia de cadenas de suministro físicas poco conocidas.
El bloqueo de la vía, controlada por la marina iraní, ha dejado varados unos 200 contenedores criogénicos con helio, cada uno valorado en un millón de dólares. El gas, insustituible en procesos de litografía ultravioleta extrema, es vital para la producción de chips de IA.
La escasez ha disparado los precios y amenaza con limitar la fabricación de semiconductores en Asia, generando una cascada de efectos económicos que alcanza incluso a la industria médica y farmacéutica.
Actualmente, los precios de los chips y memorias para inteligencia artificial se encuentran en niveles históricamente altos: las GPU de gama entusiasta como la Nvidia RTX 5090 superan los 2500 USD, mientras que los aceleradores profesionales para centros de datos alcanzan los 55 mil USD por unidad. Además, la memoria DRAM y NAND usada en IA ha subido entre un 90 % y 950 % en 2026, lo que ha multiplicado los costos de infraestructura, según la página anuto.net.













