La deuda nacional bruta de Estados Unidos —habitualmente llamada deuda pública o federal, debido a que el deudor es el Gobierno central— rebasó por primera vez este miércoles los 40 billones de dólares.
Se trata de un hito que refleja la fragilidad de la mayor economía del mundo y que amenaza con socavar la confianza en el dólar como moneda de reserva global, resaltó un reporte de The New York Times.
Los intereses ya consumen partidas superiores al gasto militar y a Medicare, mientras el déficit se dispara en medio de guerras, recortes fiscales y un sistema de protección social cada vez más costoso.
Una cifra histórica y alarmante
El Departamento del Tesoro informó que el pasivo federal alcanzó los 40 047 billones de dólares, de los cuales 32 266 billones corresponden a títulos del Tesoro en manos de inversores y 7 782 billones a obligaciones internas entre cuentas públicas.
La deuda prácticamente se duplicó desde 2017, cuando se situaba en 19,95 billones, apuntan los reportes de prensa sobre el tema.
La pandemia de COVID-19 aceleró el endeudamiento, pero las decisiones posteriores —incluidos los recortes fiscales de 2025 y el gasto militar en Irán— mantuvieron la trayectoria ascendente.
El peso de los intereses y promesas incumplidas
El pago de intereses se ha convertido en una de las mayores cargas del presupuesto federal. En 2025, el gasto destinado a atender la deuda superó por primera vez al presupuesto del Pentágono.
En los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026, los intereses rebasaron el gasto de Medicare y se ubicaron como la segunda mayor partida presupuestaria, solo detrás de la Seguridad Social. Este fenómeno refleja cómo el costo de financiar la deuda se ha convertido en un factor estructural que limita la capacidad del gobierno para invertir en otras áreas, explican expertos.
El presidente Donald Trump prometió restaurar el orden fiscal y eliminar la deuda nacional en ocho años, pero desde 2016 esta se ha duplicado. En su segundo mandato, las principales iniciativas para reducir gastos e incrementar ingresos no se materializaron o no han cumplido ese cometido.
Los reembolsos de aranceles, el gasto militar y los nuevos recortes fiscales profundizaron el déficit. El Departamento de Eficiencia Gubernamental, liderado inicialmente por Elon Musk, aseguró que reduciría el gasto en un billón de dólares, pero solo logró ahorros de 200 mil millones, según la Oficina de Rendición de Cuentas.
Tan solo la guerra contra Irán le ha costado a Estados Unidos aproximadamente 37 500 millones de dólares hasta julio de 2026, según cifras oficiales del Pentágono. Este monto incluye gastos militares directos como paga de tropas, operaciones, mantenimiento y municiones, y se prevé que aumente en los próximos meses.
Riesgos para la economía estadounidense y global
Expertos advierten que el creciente endeudamiento puede presionar la inflación, limitar recursos para emergencias y erosionar la confianza en el dólar.
Marc Goldwein, del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, alertó sobre el inicio de una “espiral de deuda”, mientras que Maya MacGuineas, presidenta de la misma organización, subrayó que los 40 billones “no existen solo en los registros del Gobierno; se sienten en toda la economía y llegan a los bolsillos de las personas”.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo alcanzaron niveles no vistos en dos décadas, reflejo de la mayor cautela de los inversionistas.
Aunque Estados Unidos sigue siendo la mayor economía del mundo, la magnitud de su deuda plantea interrogantes sobre su sostenibilidad, subrayan los expertos. El país se enfrenta a un dilema histórico: reformar su sistema fiscal y presupuestario o aceptar que la deuda seguirá creciendo hasta niveles que podrían comprometer su liderazgo global.
Un Congreso paralizado y un dilema estructural
La incapacidad de los legisladores para enfrentar el problema acarrea riesgos a largo plazo. Los programas federales más costosos —Seguridad Social, Medicare, Medicaid y atención a veteranos— funcionan en piloto automático y tienden a aumentar con el envejecimiento de la población.
Los ingresos federales no crecen al mismo ritmo, lo que obliga a vender más deuda para cubrir gastos corrientes. El Congreso enfrenta un dilema estructural: contener el crecimiento del gasto, aumentar los ingresos o combinar ambas medidas para evitar que la deuda continúe expandiéndose a un ritmo insostenible.
El déficit mensual de julio alcanzó los 432 mil millones de dólares, uno de los mayores de la historia. En los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026, el déficit acumulado ya superó el total del año anterior.
Los compradores extranjeros, que poseen cerca de un tercio de los bonos del Tesoro, redujeron su demanda, lo que aumenta la presión sobre el mercado interno.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una ampliación de las operaciones de recompra de bonos con vencimientos de entre 10 y 30 años, hasta al menos 4 mil millones de dólares por operación, en un intento de contener los costos de financiamiento.












