EE.UU. e Irán volvieron a intercambiar ataques en las últimas horas, en una nueva escalada del conflicto que enfrenta a ambos países y que tiene al estratégico estrecho de Ormuz como uno de sus principales escenarios de tensión.
La nueva fase comenzó con un ataque estadounidense contra la isla iraní de Larak, ubicada en el estrecho, donde Washington destruyó dos plataformas lanzacohetes. Fuentes estadounidenses afirman que Irán se aprestaba a lanzar cohetes con minas marinas hacia la vía marítima.
De acuerdo con la agencia EFE, que cita informaciones de la Guardia Revolucionaria, el ataque habría causado muertos y heridos, aunque las autoridades iraníes no ofrecieron inicialmente una cifra precisa.
La acción representa el primer ataque estadounidense conocido contra territorio iraní desde finales de julio, después de varias semanas en las que las acciones militares directas habían dado paso a una política de mayor presión económica sobre Teherán por parte de EE.UU.
EE.UU. e Irán intercambian ataques, en la primera escalada en un mes https://t.co/WPV2ag8hdR
— CNN en Español (@CNNEE) August 31, 2026
Irán responde
Tras el ataque inicial, la Guardia Revolucionaria iraní anunció acciones contra posiciones estadounidenses en la región como represalia por la ofensiva sobre Larak.
Según EFE, Teherán aseguró haber atacado dos bases estadounidenses en Jordania, mientras que fuentes iraníes también informaron de acciones contra una instalación en Emiratos Árabes Unidos.
Las autoridades jordanas, por su parte, afirmaron que sus defensas interceptaron misiles que ingresaron en su espacio aéreo, al tiempo que las emiratíes negaron el ataque, si bien reportaron la intercepción de un dron iraní sobre sus aguas territoriales.
La Guardia Revolucionaria había advertido previamente que el ataque estadounidense contra Larak tendría una respuesta, mientras Washington sostiene que su operación buscó impedir que Irán colocara minas en el estrecho de Ormuz, cuyo control es clave para ambas partes.
Ormuz, en el centro de la disputa
La nueva escalada tiene lugar en momentos en que las negociaciones en busca de terminar la guerra están estancadas y reaviva el riesgo de una ampliación regional del conflicto.
En este escenario, el estrecho de Ormuz vuelve a estar en el centro de la confrontación. Por sus aguas circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y gas, un tráfico reducido significativamente en los últimos meses, lo que ha impactado con fuerza en la economía global.
Washington ha advertido reiteradamente a Teherán que cualquier intento de minar el estrecho será considerado una amenaza directa a la navegación internacional. Irán, mientras tanto, mantiene su demanda de controlar el estrecho y ha utilizado su capacidad militar para afectar el tráfico marítimo como uno de sus principales instrumentos de presión.
La nueva ronda de ataques ocurre tras una pausa de varias semanas en las acciones militares, en la que la Administración ha apostado por la presión económica para doblegar a Teherán. Por su parte, las autoridades iraníes han elevado el tono de sus amenazas y han condicionado la apertura de Ormuz al cumplimiento por EE.UU. de todos los acápites del memorando bilateral.
En este contexto, Washington ha mantenido la amenaza de nuevas acciones militares si Teherán intentaba bloquear o minar el paso marítimo. El propio Donald Trump dio a entender este fin de semana que la estratégica isla iraní de Kharg, uno de los principales centros de exportación petrolera de Irán, estaba siendo destruida.
Sin embargo, el mandatario no ofreció pruebas que permitieran confirmar esa afirmación y posteriormente circuló un video generado mediante inteligencia artificial que supuestamente mostraba la destrucción de la isla. Irán rechazó esas afirmaciones.











