Matanzas puso en marcha un sistema de verificación en carreteras para detectar vehículos —estatales y privados— que utilizan aceite dieléctrico robado de transformadores y subestaciones eléctricas.
La medida fue anunciada por Pablo Santana Ramírez, miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), durante una audioconferencia con directivos de organismos provinciales y autoridades municipales, según informó el telecentro TV Yumurí.
La Comisión Provincial de Vialidad —integrada por el Gobierno, la Dirección Provincial de Transporte y el MININT, entre otros organismos— establecerá puntos de inspección en lugares “estratégicos” donde especialistas verificarán la composición de los combustibles y lubricantes utilizados en autos, motores, tractores y camiones.
Las inspecciones arrancarán por los vehículos de la Organización Básica Eléctrica (OBE) provincial, como medida de prevención desde el propio organismo rector de la distribución eléctrica, y se extenderán a otros territorios del país con alta incidencia del delito.
Según la fuente, las medidas disciplinarias para quienes sean sorprendidos con este tipo de aceite incluyen el arresto y el decomiso del vehículo.
Matanzas concentra entre el 50 y el 60 % de los robos de aceite dieléctrico registrados en todo el país —las cifras varían según la fuente y el período—, con más de 90 transformadores dañados y pérdidas que superan el medio millón de dólares solo en reposición del producto.
En lo que va de 2026, el robo de aceite dieléctrico en la provincia asciende a 55 381 litros. El producto circula en el mercado negro entre 500 y 2 500 pesos cubanos por litro.
Dada la crisis cubana, determinada por la carencia de combustible, el aceite dieléctrico termina mezclado con diésel en los depósitos de combustible de los vehículos.
Ya en septiembre de 2024 las autoridades reconocían la proliferación de este hecho y alertaban de una evolución del delito: los robos, inicialmente concentrados en subestaciones, se habían extendido a transformadores de menor tamaño distribuidos por toda la red.
Cuba produce aceite dieléctrico en la Refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, pero solo para transformadores de hasta 33 kilovoltios. Los equipos de mayor tensión requieren un producto importado cuyo precio internacional oscila entre tres y cuatro dólares por litro, lo que convierte cada robo en una pérdida directa de divisas.
En Santiago de Cuba, ladrones sustrajeron aceite de un transformador que abastecía al Centro de Medicina Molecular. En Holguín, las autoridades reconocieron que se trata de una práctica extendida en todo el territorio nacional.
En Matanzas, la detención de un vecino de Unión de Reyes a principios de agosto confirmó que el problema no cede. La respuesta gubernamental llega a las carreteras y acude a la movilización de las organizaciones de masas, reconociendo implícitamente que la cadena del delito no termina en quien roba, sino en quien compra y consume el aceite.









