Cuba cuenta ya con su primera casa de cambio privada, un paso inédito en un mercado cambiario que durante décadas estuvo controlado exclusivamente por el Estado y que ahora comienza a incorporar operadores no estatales como parte de las nuevas reformas económicas del Gobierno.
El Banco Central de Cuba (BCC) confirmó este martes que el establecimiento ya inició sus operaciones como proyecto piloto en la ciudad de Santa Clara, después de cumplir los requisitos regulatorios establecidos para esta actividad en aras de proteger “los intereses de los consumidores”.
Autoridades bancarias aseguraron en el programa televisivo Mesa Redonda que la nueva casa de cambio “no responde a publicaciones en redes”, una declaración que parece apuntar a una desvinculación de su operativa de las tasas del mercado informal —como la del medio independiente El Toque—, usadas mayoritariamente como referencia por los cubanos.
El anuncio supone la materialización de una medida adelantada a finales de julio por el primer ministro Manuel Marrero, quien entonces informó que la primera casa de cambio privada estaba “lista para iniciar sus operaciones como proyecto piloto”, aunque no precisó entonces su ubicación ni otros detalles sobre su funcionamiento.
Ahora el Banco Central aporta un elemento adicional que puede ser incluso más relevante que la propia apertura: la nueva entidad será utilizada por el Gobierno como fuente de información para el mercado cambiario.
De las referencias informales a las operaciones reales
Ian Pedro Carbonell Karell, director del sistema de pagos del BCC, explicó en la Mesa Redonda que las operaciones de la nueva casa de cambio permitirán obtener información basada en transacciones efectivamente realizadas.
“No responde a publicaciones en redes ni a intenciones de compra o de venta, sino a operaciones reales, liquidadas y confirmadas”, explicó el funcionario, que no detalló la tasa actual de la entidad privada, al tiempo que resaltó el “impacto positivo” que esta “puede tener en la operatoria y en la vida cotidiana del lugar donde está enclavada”.
Esos datos, añadió, permitirán al Banco Central fundamentar mejor la tasa de cambio oficial correspondiente al segmento 3, destinado a las personas naturales y los negocios privados. Lo anterior supone que este programa piloto se encuentra sometido a la regulación y supervisión del Banco Central, mientras las autoridades evalúan su funcionamiento.
La precisión es relevante en un mercado donde durante años han coexistido las tasas oficiales con referencias informales que pueden presentar diferencias significativas. En estos momentos, por ejemplo, el BCC valora el dólar en 662 pesos cubanos (CUP) en su tasa flotante, mientras que en la tasa informal de El Toque se situaba este martes al borde de los 700 CUP.
El propio Gobierno ya había reconocido esa distorsión al introducir en diciembre de 2025 la mencionada tasa flotante, como parte de un proceso gradual de transformación del mercado cambiario. Ello, no obstante, no ha podido disminuir hasta ahora el impacto del mercado informal ni frenar el ascenso de las divisas en un contexto de crisis económica, carencias y dolarización.

Un mercado todavía en transformación
El vicepresidente del BCC, Alberto Javier Quiñones Betancourt, indicó que ya existen otras solicitudes para crear casas de cambio privadas, aunque estas constituirán solo una parte de la transformación prevista para el mercado cambiario.
Entre los cambios anunciados por el Banco Central figura también el desarrollo de nuevas plataformas digitales para operaciones con divisas y remesas, incluida una posible plataforma de subasta de moneda extranjera.
La apertura de la primera casa de cambio privada forma parte del paquete de 176 transformaciones económicas y sociales anunciado en junio por el Gobierno. Por ahora, el experimento se limita a una primera entidad, pero su funcionamiento podría servir de base para determinar si el modelo se amplía y qué papel terminan desempeñando los operadores privados.
El paso llega en un momento de fuerte depreciación del peso, inflación y escasez de divisas, condiciones que han llevado a las autoridades a introducir modificaciones en el sistema cambiario, así como otras transformaciones bancarias en sus servicios y normativas, así como en el uso de las monedas extranjeras por parte de las empresas privadas, entre otros cambios.












