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Las exportaciones de equipos de energía solar desde EEUU hacia Cuba se han multiplicado este año, en momentos en que la crisis de combustible, el bloqueo petrolero y los prolongados apagones obligan a hogares y negocios de la isla a buscar alternativas para generar electricidad.
Datos de la Oficina del Censo de EEUU recopilados por Bloomberg indican que entre enero y julio de 2026 se enviaron desde puertos estadounidenses a Cuba células y módulos solares por unos 6,3 millones de dólares.
La cifra representa un incremento del 1,070 % respecto a los 538 mil dólares registrados durante todo 2025.
El aumento de los envíos estadounidenses ocurre mientras China, tradicionalmente el principal proveedor de tecnología solar para la isla, ha reducido sus exportaciones si se compara con el año anterior, según señala el medio.
Hasta finales de julio, las ventas chinas de estos equipos sumaban 19,5 millones de dólares, un 83 % menos que el total contabilizado en 2025, según datos de BloombergNEF. China realizó además en septiembre una nueva donación a la isla de 5000 sistemas solares.
Sin embargo, los equipos procedentes de Estados Unidos han adquirido una importancia creciente para particulares y pequeños empresario, que buscan mantener servicios básicos durante los apagones.
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Una historia de vida
Uno de los beneficiados es Ramiro Llovet, propietario de “La Campana”, un negocio que funciona desde su vivienda en La Habana y organiza bodas, cumpleaños y actividades corporativas para grupos de entre 15 y 350 personas.
El empresario, de 52 años, llevaba tiempo utilizando un pequeño generador para afrontar las interrupciones eléctricas, pero el agravamiento de la crisis terminó por hacer insuficiente esa alternativa.
El año pasado comenzó a reunir los componentes necesarios para instalar un sistema solar y encontró en Amazon las baterías de litio de 5 kilovatios-hora que necesitaba.
Los equipos fueron enviados a un familiar en Miami y posteriormente trasladados a Cuba mediante CubaMax, uno de los servicios de mensajería utilizados para hacer llegar suministros a la isla.
La inversión de Llovet rondó los 10 mil dólares y permitió que “La Campana” opere actualmente casi por completo con electricidad generada por el propio negocio. “Fue una gran inversión, pero era obvio que este no es un problema que se vaya a resolver en un futuro próximo”, afirmó.
Sanciones de EEUU contra Cuba
El crecimiento de estas operaciones comerciales tiene lugar pese al endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana, aunque determinadas mercancías pueden llegar a empresarios privados mediante excepciones y mecanismos vinculados al embargo estadounidense, destaca el medio.
De acuerdo con el análisis citado por Bloomberg, el aumento de las exportaciones estadounidenses también coincide con la pérdida de fuentes de suministro provenientes de otros países.
Las restricciones sobre el combustible han afectado los vínculos de Cuba con aliados como Venezuela y México, mientras Washington busca reducir la influencia de China y Rusia en el hemisferio occidental.
Para John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, el creciente protagonismo de puertos de Florida, Texas y Luisiana en el suministro de tecnología solar a la isla resulta significativo.
“Resulta un tanto irónico que Cuba pueda convertirse en un mercado de exportación de energías renovables de gran envergadura para las empresas estadounidenses”, afirmó Kavulich. “Sobre todo teniendo en cuenta la postura poco favorable de la Casa Blanca respecto a las energías renovables”.
El especialista considera que la expansión de la energía solar es solo uno de los factores que han impedido un deterioro mayor de la ya crítica situación energética cubana.
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Crisis energética en Cuba
La isla también produce alrededor del 40 % del petróleo que necesita para sus centrales eléctricas y ha incrementado su capacidad para refinarlo. A ello se suma una reducción de la población y de la actividad económica. Según Kavulich, el número de habitantes de Cuba ha disminuido un 16 % durante la última década.
“La razón por la que Cuba no se ha detenido, no se ha derrumbado ni se ha paralizado es porque la economía se ha reducido casi en la misma medida que el volumen de combustible que importaban”, afirmó.
La falta de combustible y las averías recurrentes en las envejecidas plantas termoeléctricas cubanas han elevado la importancia de las fuentes renovables, particularmente de la solar.
Los 144 parques fotovoltaicos instalados en el país generan actualmente 1418 megavatios, alrededor de una quinta parte de la generación eléctrica nacional, según datos ofrecidos el mes pasado por el presidente Miguel Díaz-Canel.
El mandatario también señaló que el sector privado cubre actualmente el 20 % de sus propias necesidades energéticas. “A pesar de los cortes de luz, este es un ámbito en el que hemos logrado grandes avances”, afirmó el presidente.
Sin embargo, el investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, cuestiona la forma en que Cuba está desarrollando esta infraestructura. A su juicio, el país está incrementando la generación solar sin acompañarla de suficientes sistemas de almacenamiento y sin una integración adecuada con la red eléctrica.
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Más dependencia de la energía solar
La limitada disponibilidad de baterías a escala industrial hace que los parques solares produzcan electricidad fundamentalmente durante las horas de sol, sin capacidad suficiente para cubrir la demanda posteriormente.
“La energía solar es una buena inversión siempre y cuando se haga con inteligencia, algo que —lamentablemente— no están haciendo en este momento”, afirmó.
Piñón considera además que, por las características del sistema eléctrico cubano, la energía fotovoltaica no podrá sustituir completamente a las centrales termoeléctricas, que seguirán siendo necesarias como fuentes de generación de base.
La campaña de presión de Trump “ha logrado intimidar al mundo entero para que no exporte combustible y otros productos” a Cuba, afirmó recientemente el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío. “Eso es una aberración”.
Mientras tanto, para ciudadanos como Llovet la incorporación de sistemas solares no ha eliminado las dificultades cotidianas, destaca Bloomberg.
La escasez de combustible lo llevó a sustituir su automóvil por un triciclo eléctrico, cada vez más habituales en La Habana, y también intenta adaptarse a las nuevas normas que permitirían a los negocios privados importar directamente determinados artículos para sus actividades.
El empresario continúa así buscando alternativas para mantener su negocio en funcionamiento mientras la crisis energética persiste y las sanciones estadounidenses añaden nuevas dificultades al panorama económico de la isla.










