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La psicóloga, profesora e investigadora cubana Carolina Luz de la Torre Molina falleció en la mañana de este viernes, según informó la Sociedad Cubana de Psicología, que presidió y de la que era miembro de honor.
En un comunicado, la institución la describió como “una docente e investigadora de alto nivel, una intelectual comprometida con su tiempo y una mujer de pensamiento crítico, cuya obra defendió siempre el sentido social de la Psicología”.
Nacida en Matanzas en 1947, De la Torre se graduó en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana en 1971. En 1982 obtuvo el doctorado en Ciencias Psicológicas en la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú, bajo la tutoría de Bliuma Zeigarnik, con una tesis sobre la influencia de la psicología norteamericana en la clínica latinoamericana.
Desde 1983 fue profesora titular de la Universidad de La Habana. Allí impartió durante más de cuatro décadas materias como Psicología Clínica, Historia de la Psicología y Psicología Política. Así formó a varias generaciones de psicólogos que la llamaban, con cariño, “la profe Carola”.
Su obra se concentró en la historia de la disciplina, el pensamiento psicológico latinoamericano, la clínica, el trabajo grupal y, sobre todo, la identidad nacional. Sus libros Psicología latinoamericana: entre la dependencia y la identidad (1996) y Las identidades: una mirada desde la psicología (2002) son referencias obligadas en el campo. Recibió, entre otras distinciones, el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba y el Premio Nacional de la Crítica Científica.
Durante unos veinte años estudió con su equipo la identidad nacional del cubano, con investigaciones en los años ochenta que repitió en los 2000.
En una extensa entrevista con Alex Fleites para OnCuba, publicada en noviembre de 2025, explicó cómo los cubanos usaban el verbo “ser” para lo que consideraban propio y permanente, y el “estar” para lo circunstancial, que atribuían siempre a causas externas. En esa misma conversación defendió la identidad como una construcción y no como una esencia que haya que “rescatar” y advirtió que la psicología tiene el deber social de leer la realidad cubana, incluida “la dañada subjetividad social”.
Su vida estuvo marcada por la historia de su hermano Benjamín, poeta y pintor. Benjamín fue internado en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) y se quitó la vida en 1968. Carolina dedicó años a reconstruir esa historia.
Al anunciar el libro en una entrevista con Sandra Abd’Allah para OnCuba en 2016, se negó a reducir el análisis a la UMAP. Recordó el daño causado por la intolerancia y el machismo que convirtieron la homosexualidad en un asunto político. La novela testimonio se publicó en 2018 en la editorial Verbum de Madrid con el título Benjamín. Cuando morir es más sensato que esperar, tomado de la nota de despedida de su hermano. Nunca logró editarlo en Cuba.
También hizo cine. Su documental El accidente, estrenado en 2010 y premiado al año siguiente, revisitó el accidente aéreo de 1982 en el que sobrevivió embarazada de cuatro meses, en el que se quemaron su tesis y su diploma.
De la Torre provenía de una estirpe de científicos y maestros. Era sobrina nieta del malacólogo Carlos de la Torre e hija del naturalista Alfredo de la Torre. Era además nieta del pedagogo Salvador de la Torre, sobre quien escribió para OnCuba un homenaje publicado en enero de 2024. Fue madre de cuatro hijos y abuela de cinco nietos. A Fleites le confió que nada había dado más sentido a su existencia que su familia.
“Le agradecemos su magisterio, su obra y por haber contribuido, con tanta lucidez y compromiso, a la historia de la Psicología cubana”, concluye la despedida de la Sociedad Cubana de Psicología. “Hasta siempre, querida profesora”.











