De dónde provienen los microplásticos que contaminan las aguas subterráneas de Cuba y cómo se desplazan bajo tierra será el foco de una investigación del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC), tras la aprobación de un contrato por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El estudio forma parte de un proyecto de investigación más amplio auspiciado por el OIEA, previsto para desarrollarse hasta 2030, precisó la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
“El proyecto nos permitirá integrar la hidrología isotópica, los trazadores ambientales, la hidrogeoquímica y el análisis de microplásticos para evaluar de dónde provienen estos contaminantes en las aguas subterráneas cubanas, cómo se transportan y cuál es su destino”, explicó Anamary Acosta Valladares, responsable científica del estudio por la parte cubana.
La investigación respaldada por el contrato de la OIEA combinará técnicas de análisis químico y ambiental con métodos utilizados para estudiar el origen y el movimiento del agua. El propósito es determinar las posibles fuentes de contaminación y los procesos que experimentan una vez en los acuíferos subterráneos.
Los microplásticos son pequeñas partículas de plástico que pueden proceder de la fragmentación de objetos y materiales plásticos u otras fuentes. Su presencia en las aguas subterráneas plantea interrogantes sobre cómo llegan a estos sistemas y cómo se comportan en el entorno bajo tierra.
En busca del origen de los contaminantes
De acuerdo con la ACN, el equipo comenzará por recopilar la información disponible sobre la calidad de las aguas subterráneas en Cuba y los registros existentes de microplásticos y otros contaminantes. Con esos antecedentes, seleccionará los lugares de muestreo y organizará la vigilancia de las aguas subterráneas y de las fuentes asociadas.
Las muestras, apunta el medio, se analizarán en el Laboratorio de Ensayos Ambientales del CEAC, donde se aplicarán procedimientos de control de calidad para detectar los microplásticos y estudiar su composición y origen, de acuerdo con lo explicado por Acosta Valladares.
La investigación combinará cuatro herramientas principales. La hidrología isotópica permitirá estudiar características y procesos relacionados con el agua, mientras que los trazadores ambientales ayudarán a investigar su procedencia y desplazamiento.
Además, la hidrogeoquímica aportará información sobre su composición química, y el análisis de microplásticos permitirá identificar y caracterizar estas partículas.
En conjunto, esos métodos buscan ofrecer una visión más completa del recorrido de los contaminantes, desde sus posibles fuentes hasta su transporte y destino en los sistemas de aguas subterráneas.
El estudio también examinará los procesos de degradación de los microplásticos y su relación con la recarga y el movimiento del agua bajo tierra. Los resultados se compartirán en reuniones de coordinación y podrán servir de base para publicaciones científicas, guías técnicas y estudios de caso.













