La demócrata Angie Nixon, aspirante al Senado por Florida, aseguró que su objetivo en lo relativo a Cuba es que la política de EE.UU. hacia la isla regrese a la estrategia del expresidente Barack Obama.
Para ello, respalda retomar los contactos bilaterales con La Habana y dejar atrás un bloqueo que considera “un fracaso” por el sufrimiento que ha causado en la población de la isla.
La legisladora estatal, de 42 años, subrayó que está “totalmente en contra del comunismo y de cualquier dictadura”, pero defiende un enfoque diplomático “agresivo” que permita cambios políticos en Cuba a través del diálogo y la apertura.
“Quiero volver a las políticas de la era de Obama, para que la gente pueda ir a ver a los suyos”, afirmó durante un recorrido por la Pequeña Habana de Miami, según reporta la agencia EFE.
Nixon insistió en que las sanciones económicas no han logrado sus objetivos y solo han provocado hambre y carencias en hospitales y servicios básicos, una postura sostenida por una parte de los políticos demócratas, incluidos congresistas y senadores.
“El bloqueo es un fracaso y los cubanos están sufriendo”, señaló, al tiempo que acusó a su rival republicana Ashley Moody de destinar más fondos al Departamento de Seguridad Nacional para “aterrorizar a nuestras comunidades y devolver a los cubanos a Cuba”.
Perfil biográfico de Angie Nixon
Afroestadounidense y madre de dos hijos, Angie Nixon nació en Jacksonville, Florida, en 1984. Es organizadora comunitaria y legisladora estatal por el ala progresista del Partido Demócrata.
Ha trabajado en proyectos sociales contra la desigualdad y en defensa de los derechos de las minorías. Su carrera política se ha caracterizado por la cercanía con los votantes y la búsqueda de soluciones prácticas para la salud, la seguridad y el empleo.
En estas primarias demócratas compite con Alex Vindman, exteniente coronel que testificó en el primer juicio político contra Donald Trump. Nixon se perfila como la rival directa de Ashley Moody, quien ocupa de forma interina el escaño dejado por el hoy secretario de Estado Marco Rubio.
La candidata reconoce que uno de sus principales retos es conquistar el voto cubanoamericano, tradicionalmente inclinado hacia posiciones más duras contra La Habana.
Su estrategia pasa por demostrar que se preocupa tanto por los cubanos en Florida como por sus familiares en la isla, y por recuperar el terreno perdido por los demócratas en Miami-Dade mediante contacto directo con los ciudadanos.
En 2026, el estado floridano cuenta con más de 5,5 millones de votantes registrados como republicanos frente a unos 4 millones de demócratas, lo que refleja una ventaja estructural para el Partido Republicano. Florida, que durante décadas fue considerado un “estado bisagra”, se ha desplazado claramente hacia la derecha en los últimos diez años.













