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En una conversación con Hasan Minhaj, comediante y comentarista político estadounidense, Ben Rhodes señaló cómo la política exterior estadounidense hacia Cuba ha exacerbado la crisis humanitaria en la isla —que el gobierno de Cuba niega—, y anticipa que la presidencia de Trump podría llevar a una intervención militar.
Ben Rhodes, quien se desempeñó como asesor adjunto de Seguridad Nacional en la Casa Blanca bajo la Administración Obama (2009-2017), fue uno de los arquitectos principales de la política de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.
En la entrevista narra que dedicó “cientos y cientos de horas” a negociar con Alejandro Castro, hijo de Raúl Castro, y con el propio expresidente cubano.
Su participación también fue central en las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán y actualmente, continúa asesorando a Obama en temas de estrategia internacional.
La conversación entre Minhaj y Rhodes forma parte del podcast “Hasan Minhaj Doesn’t Know“, donde abordaron diversos temas de política exterior estadounidense, especialmente sobre Venezuela, Irán y Cuba. Cuando Minhaj pregunta directamente si cree que Estados Unidos invadirá Cuba, Rhodes responde con una contundencia: “Creo que sí. Harán algo”.
Propiedades frente al mar
Rhodes advirtió las intenciones expansionistas de la Administración Trump sobre la isla y dijo que el interés de Trump y sus aliados sobre Cuba no es ideológico, sino económico: “Venezuela tiene petróleo. Cuba tiene una enorme cantidad de propiedades frente al mar”.
Cuando el entrevistador le preguntó qué hay en Cuba para “robar”, Rhodes apuntó directamente a los bienes raíces y agrego que en 2016, cuando conversó con funcionarios cubanos sobre sus temores a Trump, la respuesta fue que “la organización Trump ya ha enviado gente aquí. Quieren construir campos de golf”.
“Petróleo en Venezuela, bienes inmobiliarios en Cuba, minerales de tierras raras en Groenlandia… hay una bonanza por todas partes”, dijo Rhodes, refiriéndose a un patrón de la política exterior de la actual Administración.
“Volvimos a sellar Cuba herméticamente”
Desde su perspectiva como negociador y analista, la apertura de Obama demostró que el diálogo y la exposición podían generar cambios positivos.
Su cierre —tanto bajo la Administración Trump anterior como potencialmente bajo una segunda— no ha fortalecido la posición estadounidense ni ha debilitado al régimen cubano. Al contrario, al profundizar la crisis humanitaria, ha cerrado espacios para la transformación desde adentro del país.
Su tesis sigue siendo que el bloqueo y el aislamiento estadounidense producen el efecto contrario al deseado. Cuando Obama abrió las relaciones, facilitó viajes, Internet y contactos privados “los estadounidenses viajaban a Cuba. Se alojaban en casas particulares y en Airbnb. Internet estaba llegando a Cuba. Los Rolling Stones daban conciertos. Todo el mundo quería ir a Cuba”.
Cuando Trump cerró esa puerta, el efecto fue el opuesto: “Volvimos a sellar Cuba herméticamente”.
Según Rhodes, al mantener a Cuba aislada, “le damos pocas opciones distintas de mantener una economía controlada por el Estado”, y luego acusamos al Partido Comunista de mala gestión.
El sufrimiento del pueblo cubano
Hasan Minhajse preguntó cuánto del sufrimiento cubano actual es resultado de acciones estadounidenses. “La mayor parte”, respondió y enumeró los mecanismos que lo determinan: el embargo total, la designación como patrocinador del terrorismo (que Rhodes caracteriza como injustificada) y el bloqueo petrolero actual.
Rhodes afirmó haber hablado “personalmente con cubanos y cubano-americanos que tienen familiares que han fallecido porque estaban conectados a un respirador y este dejó de funcionar”.
“Esas mismas familias ni siquiera pudieron asistir a los funerales de algunas de las personas que murieron, porque tampoco puedes conservar un cuerpo sin electricidad”.
“Mientras nosotros celebramos que Maduro está en prisión, los contribuyentes estadounidenses estamos apoyando una política que está matando a niños y ancianos cubanos porque algunas personas en Florida quieren recuperar aquella isla. Y eso es, sencillamente, de lo más jodido que puede haber”.
Marco Rubio, dijo, está determinado y “quiere ser el hombre que pueda decir que consiguió un cambio de régimen en Cuba”.
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Transcripción de fragmentos de la entrevista:
Hasan Minhaj: Ben estuvo directamente involucrado en las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán y dirigió con Obama el proceso para normalizar las relaciones con Cuba. Quiero hablar contigo sobre cómo debemos entender la palabra “amenaza” en política exterior.
Ben Rhodes: Cuando escucho la palabra “amenaza” en el contexto de la seguridad nacional estadounidense, casi siempre pienso: ¿adónde va el dinero?
Hasan Minhaj: Y después de lo que la administración Trump ha hecho en Irán, ¿qué crees que va a pasar con Cuba? ¿Invadirá Estados Unidos Cuba?
Ben Rhodes: Creo que sí.
***
Hasan Minhaj: Si nos fijamos en todo esto como un proceso, parece que después de Venezuela viene Irán y que ahora estamos avanzando hacia Cuba.
Ben Rhodes: Sí. Creo que Trump se ha enganchado a la idea de que puede hacer estas cosas. “Puedo conquistar países. Puedo reconstruir un imperio. Puedo ampliar el territorio de Estados Unidos”. Eso es algo que dijo incluso en su segundo discurso inaugural.
Y creo que también hay una cuestión más profunda. Cada vez que hacemos algo así, terminamos perjudicando a las personas que preferiríamos que tuvieran más poder dentro de esos sistemas. Y, como veremos cuando lleguemos a Cuba, hicimos exactamente lo mismo con los cubanos.
***
Hasan Minhaj: No solo trabajaste en el acuerdo nuclear con Irán, sino que también ayudaste a Estados Unidos y Cuba a normalizar sus relaciones. Quiero mostrarte un fragmento de aquella histórica primera conferencia de prensa de Barack Obama y Raúl Castro. ¿Qué estaba ocurriendo allí?
Ben Rhodes: Yo negocié la normalización. Pasé cientos y cientos de horas con Alejandro Castro, el hijo de Raúl.
También pasé algunas noches muy largas con Raúl Castro. Incluso bebí un buen ron Havana Club con él. Todo aquello culminó en el viaje de Obama a Cuba.
Y, para empezar, aquella conferencia de prensa fue una concesión por parte de Raúl. Raúl Castro no daba conferencias de prensa.
Hasan Minhaj: ¿Y qué obteníamos nosotros de aquello?
Ben Rhodes: Para nosotros significaba que Obama podía estar allí y que la gente podía levantar la mano y preguntarle por qué había presos políticos, por qué ocurrían determinadas cosas, etcétera. Nuestra idea era: si abres el sistema, esto es lo que puede ocurrir.
Para Castro, en cambio, estaba la oportunidad de hacerse esa fotografía con Obama. Obama era enormemente popular en Cuba. Raúl quería levantarle el brazo en señal de triunfo.
Obama es una persona muy respetuosa y estaba dispuesto a estrecharle la mano a Raúl Castro, pero no queríamos aquella fotografía. Así que la situación terminó siendo bastante incómoda.
Hasan Minhaj: Sí. Obama estaba haciendo el gesto de victoria y Raúl quería convertirlo en una especie de celebración conjunta.
Ben Rhodes: Exactamente. Quería que aparecieran los dos juntos, como diciendo: “Hagámoslo”.
Pero, en el largo plazo, creo que fue mejor que ocurriera así.
***
Hasan Minhaj: ¿Y cómo fue la reunión posterior entre ustedes y el equipo de Raúl? Porque la situación debió de resultar bastante incómoda para todos.
Ben Rhodes: Hay algo importante que entender. En Estados Unidos había sectores muy duros que también odiaban al Gobierno cubano, especialmente dentro de la comunidad cubano-americano. Marco Rubio forma parte de esa política.
Y hay que recordar que no todos los cubano-americanos estaban en contra de lo que estábamos haciendo. Muchos nos apoyaban.
Nosotros estábamos presionando a Cuba mucho más allá de lo que el Gobierno cubano quería. La crítica que recibíamos era: “Están vendiendo al país”. Pero en realidad no era así.
Yo estuve allí durante todo aquel viaje. Fui varias veces a Cuba para prepararlo.
Obama llegó a Cuba. Acudieron todos los medios internacionales. Se reunió con empresarios y con personas que no estaban controladas por el Partido Comunista y que estaban creando pequeños negocios. Se reunió con disidentes.
Y pronunció un discurso que conseguimos que se emitiera por la televisión cubana. Habló de democracia y de que el pueblo cubano debía poder decidir su propio futuro. Lo hizo de una manera muy respetuosa, sin dar lecciones.
Desde nuestro punto de vista, estábamos demostrando que si se abría el sistema, era más probable que los cubanos tuvieran más opciones y más capacidad de elección.
Después de aquel viaje recibí muchas críticas. Lo que más molestó a los cubanos no fue aquella fotografía. Fue el discurso de Obama.
Al parecer, Fidel Castro lo detestó personalmente. Le ofendió y consideraba que Obama no debería haber podido pronunciar aquel discurso en televisión.
Creo que ahí había otro problema de la manera en que Estados Unidos suele mirar a los gobiernos adversarios: pensamos que, especialmente cuando se trata de un gobierno cerrado, todos sus miembros piensan exactamente lo mismo.
Pero Fidel y Raúl tenían ideas diferentes. Raúl era más pragmático. Quería abrirse a Estados Unidos. Fidel quería morir luchando contra Estados Unidos.
Y después de aquel viaje ocurrió algo interesante: los cubanos pensaron que tenían que contener un poco el proceso. Pero ya no podían hacerlo porque las cosas se estaban abriendo.
Los estadounidenses viajaban a Cuba. Se alojaban en casas particulares y en Airbnb. Internet estaba llegando a Cuba. Los Rolling Stones daban conciertos. Todo el mundo quería ir a Cuba.
Entonces llegó Trump y empezó a deshacer la apertura de Obama. Cerró la puerta a los viajes.
Y yo me preguntaba: ¿por qué harías eso? Si realmente quieres cambiar Cuba, ¿no querrías que fuera allí la mayor cantidad posible de estadounidenses? ¿No querrías que compartieran ideas, experiencias y formas distintas de ver las cosas?
En lugar de eso, volvimos a sellar Cuba herméticamente.
***
Hasan Minhaj: Ahora que Trump ha cerrado aquella apertura, ¿crees que Estados Unidos invadirá Cuba?
Ben Rhodes: Creo que sí. Harán algo.
Pero tampoco hay mucho que robar allí. ¿Qué van a llevarse? ¿La sanidad universal?
Hasan Minhaj: ¿Qué quieren entonces? ¿Terrenos?
Ben Rhodes: Exactamente. Venezuela tiene petróleo. Cuba tiene una enorme cantidad de propiedades frente al mar.
Cuando yo estaba hablando con los cubanos en 2016, algunos de los mismos cubano-americanos que hablaban de democracia querían desarrollar los cayos frente a la costa. Es un lugar precioso. Probablemente veían signos de dólar por todas partes.
En 2016, cuando hablaba con los cubanos y les preguntaba si estaban preocupados por Trump, me decían: “No, no. La organización Trump ya ha enviado gente aquí. Quieren construir campos de golf”.
Creo que Marco Rubio quiere ser el hombre que pueda decir que consiguió un cambio de régimen en Cuba.
Y creo que Donald Trump piensa: “Hay muchísimo terreno inmobiliario allí”. Ese es el petróleo de Cuba.
Hasan Minhaj: ¿Crees que esta visión expansionista se reduce realmente a hoteles?
Ben Rhodes: Hoteles, petróleo y recursos naturales para componentes de drones y cosas por el estilo. Nunca he conseguido entender del todo esa lógica.
Es como una cadena de puntos Marriott Bonvoy: petróleo en Venezuela, bienes inmobiliarios en Cuba, minerales de tierras raras en Groenlandia… Hay una bonanza por todas partes.
***
Hasan Minhaj: Hablemos de la narrativa de los medios sobre el imperio estadounidense.
La narrativa sobre Cuba suele ser que es un lugar extremadamente pobre y deprimente. La gente es pobre, está sufriendo. ¿Cuánto de ese sufrimiento es consecuencia de las propias acciones de Estados Unidos?
Ben Rhodes: Yo diría que la mayor parte.
A los medios no les gusta decirlo. Dicen: “Bueno, el Partido Comunista cubano gestiona mal la economía”.
Pero hay algo que debemos tener en cuenta: ha existido un embargo total contra Cuba y, además, se la incluyó en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
Hasan Minhaj: ¿Sabes de alguna organización terrorista patrocinada por Cuba?
Ben Rhodes: No que yo sepa.
Hasan Minhaj: Entonces Estados Unidos la sacó de esa lista.
Ben Rhodes: Sí.
Hasan Minhaj: ¿Y por qué es importante?
Ben Rhodes: Porque estar en esa lista dificulta enormemente el acceso al dólar.
Cuando sacamos a Cuba de la lista, investigué cuál era la justificación para que hubiera estado allí. Resultó que Cuba había acogido a unas personas que habían cometido actos terroristas en España.
Llamé a los españoles y me dijeron: “Sí, nosotros les pedimos que acogieran a esas personas. No las queríamos aquí”.
Es decir, Cuba estaba haciendo un favor a un aliado nuestro, España, al acogerlas.
Pero incluso después de retirar a Cuba de la lista, los bancos seguían teniendo tanto miedo de enfrentarse a Estados Unidos que era muy difícil realizar transacciones en dólares.
Y esto es importante porque, si vas a Cuba, es uno de los lugares más pobres que puedes visitar.
Los cubanos no eligen conducir coches de los años cincuenta. Es que no pueden comprar coches nuevos porque no tienen acceso al dólar.
Yo pasé por el aeropuerto de La Habana. Querían construir un aeropuerto nuevo y querían que lo construyeran empresas europeas. Pero ningún contratista europeo quería hacerlo porque literalmente no podían facilitar la transacción.
Al mismo tiempo, los cubanos habían empezado a desarrollar un sector privado, que es precisamente lo que nosotros decimos que queremos que hagan. Había pequeñas empresas independientes: tiendas, taxis, restaurantes.
Fui a un paladar en Cuba con José Andrés y comimos muy bien. Pero no puedes abrir una economía si no hay nada a lo que conectarla.
Al mantener a Cuba herméticamente aislada, le damos pocas opciones distintas de mantener una economía controlada por el Estado.
Y después decimos que el Partido Comunista está gestionando mal la economía.
Cuando yo estaba negociando con ellos, estudiaban el modelo de Vietnam. Querían ser Vietnam.
Creo que probablemente no podrían mantener el mismo nivel de control político, porque Vietnam no está a 145 kilómetros de Florida.
Pero, en buena medida, esto también es responsabilidad nuestra.
Estamos haciendo sufrir a la población.
Ahora que tenemos un bloqueo total del petróleo, la electricidad se corta regularmente en Cuba. He hablado personalmente con cubanos y cubano-americanos que tienen familiares que han muerto porque estaban conectados a un respirador y este dejó de funcionar.
Si se corta la electricidad, se apaga la unidad de cuidados intensivos neonatales. Se apagan los respiradores.
Esas mismas familias ni siquiera pudieron asistir a los funerales de algunas de las personas que murieron, porque tampoco puedes conservar un cuerpo sin electricidad.
Hasta ese punto llega la oscuridad de esta situación.
Mientras nosotros celebramos que Maduro está en prisión, los contribuyentes estadounidenses estamos apoyando una política que está matando a niños y ancianos cubanos porque algunas personas en Florida quieren recuperar aquella isla.
Y eso es, sencillamente, de lo más jodido que puede haber.
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Hasan Minhaj: Sin decir nombres, ¿estás hablando básicamente de Marco Rubio?
Ben Rhodes: Sí. De Rubio y de la política de la que procede.
Hasan Minhaj: ¿Existe algún escenario en el que Rubio no termine invadiendo Cuba, ya sea como secretario de Estado o como futuro presidente de Estados Unidos?
Ben Rhodes: Creo que lo que él preferiría sería algo como: “¿Podemos enviar allí a algunos agentes de la CIA para realizar sabotajes? ¿Podemos hacer una operación de fuerzas especiales como la de Maduro?”.
El problema para ellos es que el presidente cubano, Díaz-Canel, en realidad no está al mando. Es una especie de funcionario que actúa como rostro visible del sistema.
Así que detener a Díaz-Canel no tendría demasiado sentido. En Estados Unidos casi nadie sabe quién es.
Entonces podrían pensar: “Quizá arrestemos a Raúl Castro.”
Raúl Castro tiene 95 años. Ir a detener a un hombre de 95 años con un grupo de Delta Force o de los Navy SEAL resulta bastante extraño. Por eso no tienen realmente una gran opción militar.













