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Cuba reafirmó este viernes que no aceptará ningún arreglo con Estados Unidos que provenga de la imposición o el chantaje.
El canciller Bruno Rodríguez y el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón, subrayaron, con un día de diferencia, que la isla defenderá su independencia y orden constitucional frente a las presiones de Washington, en medio de una crisis energética agravada por el bloqueo petrolero.
Diplomacia frente a la coerción
En el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz, Rodríguez recalcó que Cuba “jamás aceptará amenazas” y que su apuesta sigue siendo el diálogo basado en el derecho internacional.
“No se trata de paz mediante la fuerza imperialista, sino de cooperación y arreglo pacífico de controversias”, escribió en redes sociales.
El mensaje se produce en un contexto global marcado por tensiones crecientes y por la aplicación de doctrinas de dominación que, según La Habana, ponen en riesgo la estabilidad internacional.
La controversia se intensificó tras la revelación de un encuentro secreto en La Habana el 10 de abril entre representantes de ambos gobiernos.
Arribamos al Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz, en un contexto global cada vez más agresivo, donde la principal potencia mundial aplica doctrinas de dominación que amenazan constantemente la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales.… pic.twitter.com/apVAIRQe1T
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) April 24, 2026
Medios estadounidenses como Axios, The New York Times y USA Today informaron que Washington habría exigido la liberación de presos políticos relevantes, entre ellos los artistas contestatarios Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, como gesto inicial de buena voluntad.
Según esas versiones, la liberación debía cumplirse en un plazo de dos semanas y abrir la puerta a reformas económicas y políticas profundas en la isla.
La respuesta cubana: sin plazos ni ultimátums
El subdirector general para EE.UU. en la Cancillería, Alejandro García del Toro, negó categóricamente que se hubieran establecido plazos o planteamientos conminatorios.
En declaraciones al diario oficial Granma, sostuvo que Cuba insistió en la eliminación del cerco energético impuesto por Washington desde enero.
El embajador Soberón, en entrevista con la agencia AP, fue más tajante: “Hemos visto lo que pasa en todo el mundo, en nuestra región, en Oriente Medio, así que no somos ingenuos”, afirmó.
“Nos preparamos para todos los escenarios. Y lo reitero: nuestra primera opción —lo que realmente queremos— es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”.
No obstante, añadió, si llegara a producirse una agresión militar de Estados Unidos, “estamos listos para responder”.
“Los asuntos internos no están en la mesa de negociación. Nos preparamos para todos los escenarios ante las amenazas de Washington”, añadió.
Gobierno de Cuba rechaza ultimátum de la Administración Trump sobre presos políticos
La presión estadounidense se traduce en un bloqueo petrolero que ha intensificado apagones severos, incluida La Habana con más de 20 horas de desconexión, y escasez dramática de combustible para el funcionamiento de la economía y los servicios básicos de la población.
La Unión Eléctrica (UNE) informó que este viernes las afectaciones alcanzarán al 37 % del país en horas de máxima demanda, con un déficit de más de 1100 megavatios.
Aunque la llegada de un buque ruso con 100 mil toneladas de crudo alivia parcialmente la situación hasta finales de abril, nueve de las 16 unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. El Gobierno cubano denuncia que décadas de sanciones han lastrado el sector y acusa a Washington de “asfixia energética”.
El 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que permite imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba. La medida generó una escasez grave de combustible que afecta transporte, producción de alimentos, salud y educación.
El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la política de “agresiva y criminal” y denunció que una potencia como EE.UU. busque doblegar a una pequeña nación mediante la energía.
“Si Estados Unidos no acepta negociar en los términos cubanos, no hay negociación. Una negociación se tiene que construir. Primero hay que conversar. Primero hay que identificar en qué podemos trabajar de común y después de eso hay que mostrar la disposición de hacerlo de manera constructiva. Si una de las partes no favorece ese diálogo, no favorece esa conversación, quiere imponer, rompe la conversación, rompe la negociación”, estableció el gobernante en una entrevista con el periodista brasileño Breno Altman, de Ópera Mundi.
Preparativos ante cualquier escenario y solidaridad rusa
La dirigencia cubana asegura que no es ingenua y que se prepara para todos los escenarios, incluida una eventual agresión militar. “Nuestra primera opción es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”, dijo Soberón, “pero estamos listos para responder si se produce una agresión”.
La Habana insiste en que cualquier negociación debe incluir el levantamiento de restricciones económicas y compensaciones por el embargo, que ha tenido un impacto devastador en la isla.
La tensión bilateral resonó en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, declaró que Rusia se solidariza con el Gobierno y el pueblo cubano en medio de la escalada provocada por Estados Unidos.
“Rechazamos el chantaje y las amenazas como métodos de política exterior”, afirmó.
Zajárova anunció que Moscú continuará suministrando ayuda humanitaria y recordó que Rusia siempre ha apoyado la lucha de Cuba por su independencia y derecho a desarrollarse según sus propias reglas. El reciente envío de crudo ruso permitió reducir los apagones y aliviar temporalmente la crisis energética.
“Aplicamos todas las medidas políticas y humanitarias para apoyar al país que más que ningún otro merece el respaldo del mundo”, concluyó la vocera.












