Cuba no acatará ningún ultimátum de la Administración Trump para liberar presos políticos como parte de nuevas conversaciones bilaterales, de acuerdo con el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán.
En entrevista con la agencia AP, el diplomático subrayó que los asuntos internos de la isla “no están en la mesa de negociación” y que el país se prepara “para todos los escenarios” ante las amenazas de Washington.
“Tenemos nuestro sistema legal, como aquí en Estados Unidos tienen el suyo. Así que debemos respetar los asuntos internos de ambos”, señaló Soberón Guzmán al medio estadounidense.

Negociaciones recientes
Funcionarios de la Administración Trump se reunieron dos semanas atrás con autoridades cubanas en la isla, en lo que marcó la primera vez que un avión del gobierno de EE.UU tocó tierra en Cuba en una década.
El encuentro, divulgado primero por medios estadounidenses, fue confirmado luego por la Cancillería cubana, que aseguró que en el encuentro no se establecieron “plazos” ni “planteamientos conminatorios” como informaron los reportes de prensa.
Según Soberón, las conversaciones se realizaron a nivel de subsecretario de Estado por parte de EE.UU y de viceministro de Relaciones Exteriores por la de Cuba, aunque sin brindar más detalles.
La prensa norteamericana, por su parte, apuntó que el encuentro es parte de la actual política de Washington para impulsar cambios en la economía y la gobernanza política de la isla, e incluyeron temas como la exigencia de liberar presos políticos, como los artistas opositores Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo.
El Departamento de Estado dijo en un comunicado citado por AP que en la reunión reiteró su compromiso con la liberación de todos los presos políticos, y advirtió que La Habana tiene “una pequeña oportunidad para llegar a un acuerdo”.
Un avión del gobierno de EE.UU. aterrizó en Cuba por primera vez en una década
Tensiones al alza
Pese al reavivamiento diplomático, las tensiones han aumentado en los últimos meses debido al bloqueo energético impuesto por el Gobierno estadounidense desde enero último bajo el pretexto de que Cuba es una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Washington.
La amenaza de aranceles a países que suministren petróleo a la isla —aunque ya retiradas, tras una decisión de la Corte Suprema— y las declaraciones de Trump sobre “tomar control de Cuba” tras operaciones militares en Venezuela e Irán han elevado la alerta en la isla.
El agravamiento de la crisis energética se refleja en severos apagones y una importante paralización de la vida económica y cotidiana del país. El reciente envío de 730 mil barriles de petróleo desde Rusia —con el visto bueno de Washington— no alcanza para cubrir todas las necesidades y debe agotarse pronto, según confirmó el ministro de Energía, Vicente de la O Levy.
Reclamos cruzados y preparativos para “cualquier escenario”
Otro punto de fricción es la compensación por las propiedades confiscadas tras la revolución de 1959. Washington exige indemnizaciones para ciudadanos estadounidenses de origen cubano, mientras que La Habana plantea que cualquier acuerdo debe incluir un alivio económico recíproco frente al embargo, vigente desde hace más de seis décadas.
“No existe solo esta reclamación, sino también la reclamación de nuestra parte porque el embargo tiene un impacto económico. Se trata de un camino de dos vías”, afirmó Soberón, quien señaló que las sanciones económicas han tenido un impacto devastador en la isla.
El diplomático cubano insistió en que el país busca un “nuevo enfoque” en las relaciones bilaterales, pero reconoció que las amenazas de EE.UU han puesto a Cuba en máxima alerta.
“Hemos visto lo que pasa en todo el mundo, en nuestra región, en Oriente Medio, así que no somos ingenuos”, señaló.
“Nos preparamos para todos los escenarios. Nuestra primera opción es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”, pero si llegara a producirse una agresión militar “estamos listos para responder”, advirtió en sus declaraciones a AP.











