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El presidente cubano Miguel Díaz-Canel denunció este sábado un endurecimiento “sin precedentes” del discurso de Estados Unidos hacia la isla, tras las declaraciones de su homólogo Donald Trump en las que sugirió la posibilidad de asumir el control del país caribeño “casi de inmediato”.
En un mensaje publicado en su cuenta oficial de Facebook, el mandatario calificó el escenario como una escalada de amenazas militares que, a su juicio, alcanza niveles inéditos. Asimismo, instó a la comunidad internacional y a la sociedad estadounidense a valorar las implicaciones de una eventual acción de ese tipo.
“La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE. UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación”, escribió el mandatario.
“Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo del territorio nacional”, concluyó.
Tomar Cuba “casi de inmediato”
En su discurso, el republicano señaló a un asistente de origen cubano en el público y afirmó: “Él es originalmente de un lugar llamado Cuba, que vamos a estar tomando casi inmediatamente. Cuba tiene problemas, pero quiero terminar una cosa primero, y a la vuelta para atrás de Irán vamos a tener uno de nuestros grandes barcos, quizás el portaviones USS Abraham Lincoln, que es el más grande del mundo, y va a navegar cerca de unas cien yardas de las costas cubanas, y ellos van a decir: gracias, gracias, nos rendimos”.
El comentario provocó risas entre los asistentes. El tono fue el de una improvisación en un evento de líderes políticos y empresariales de Florida, un espacio habitual entre figuras públicas del estado donde Trump asistió como orador principal.
La orden ejecutiva de Trump
Ayer mismo, la Administración Trump intensificó las sanciones contra la isla con unas medidas que apuntan a los pilares de la economía cubana, especialmente los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros.
Trump amplía sanciones contra personas y entidades que respalden el aparato de seguridad de Cuba
Según la orden ejecutiva firmada, a cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con el Gobierno de La Habana se le aplicará el bloqueo total de sus activos en EE.UU.
La Casa Blanca advirtió también que si un banco extranjero facilita una “transacción significativa” para alguien sancionado en Cuba, se expondrá al cierre de sus cuentas en Wall Street o a la prohibición de operar en dólares. Las medidas entran en vigor de inmediato, argumentando que la capacidad de transferir fondos o activos instantáneamente permitiría sortearlas en caso de notificación previa.
Esta orden ejecutiva de Trump fue calificada inmediatamente por el Gobierno cubano como “ilegales y abusivas”.
“Repudiable, curioso y ridículo”
“Repudiable pero curioso y ridículo. El Gobierno de EEUU se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba”, escribió el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, en las redes sociales.
Rodríguez consideró que estas nuevas medidas de Washington responden “al desfile de más de medio millón de cubanos en La Habana por el 1 de mayo, encabezado por el General de Ejército Raúl Castro y el Presidente Miguel Díaz-Canel, y a la firma de seis millones de cubanas y cubanos (81 % de la población mayor de 16 años) en defensa de la Patria amenazada militarmente, en denuncia del bloqueo recrudecido y del cerco energético”.
“La Patria, la Revolución y el Socialismo se defienden con las ideas y con las armas. No van a amedrentarnos”, recalcó el canciller.
La decisión de Trump supone un paso más allá en el sistema de sanciones contra la isla, que no solo se limita a castigar a miembros del Gobierno cubano, sino también a ejecutivos, líderes, funcionarios o personas de cualquier nivel. Además, suspenden la entrada a EE.UU. de cualquier persona relacionada con estos criterios.
La presión ha escalado en la última semana con las advertencias de Washington de no tolerar bases militares o de inteligencia de “adversarios” (China) en la isla.
Desde La Habana consideran que estos argumentos son “pretextos falaces” para tratar de justificar una posible intervención.











