Cuba confirmó este jueves la visita a La Habana de una delegación del Gobierno de Estados Unidos presidida por el director de la CIA, John Ratcliffe, en un encuentro centrado en seguridad y cooperación bilateral.
Según una nota oficial divulgada por el Gobierno cubano, la visita se realizó a solicitud de Washington, para una reunión que forma parte de “los esfuerzos por afrontar el escenario actual”.
Las autoridades cubanas reiteraron durante las conversaciones que la isla “no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.” y rechazaron nuevamente su inclusión en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.
La parte cubana expuso su posición histórica de rechazo al terrorismo “en todas sus formas y manifestaciones” y defendió que Cuba “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas”.
La Habana también negó la existencia de “bases militares o de inteligencia extranjera” en territorio cubano y aseguró que nunca ha promovido acciones hostiles contra Estados Unidos ni permitirá actividades de ese tipo desde la isla.
Aunque el texto no ofreció más detalles sobre la agenda específica del encuentro ni sobre los participantes estadounidenses y cubanos, sí destacó el interés mutuo en ampliar la cooperación entre agencias de seguridad y órganos de cumplimiento de la ley “en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional”.
La visita de Ratcliffe se produce en uno de los momentos más delicados de las relaciones bilaterales de los últimos años. Desde enero, la administración de Donald Trump ha endurecido las sanciones económicas y energéticas contra Cuba, mientras altos funcionarios estadounidenses han elevado el tono de sus declaraciones sobre La Habana.
En semanas recientes, Washington ha insistido en acusaciones relacionadas con supuestos vínculos de Cuba con actores hostiles a Estados Unidos y ha mantenido a la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, una designación rechazada de manera reiterada por el Gobierno cubano y por diversos actores internacionales.
La confirmación oficial del viaje del director de la CIA revela, sin embargo, que ambos gobiernos mantienen canales de comunicación abiertos incluso en medio de la confrontación política pública.
Hasta ahora, ni la Casa Blanca ni la Agencia Central de Inteligencia habían emitido declaraciones sobre la visita.
Contactos discretos en medio de la escalada
La reunión de este jueves no constituye el primer acercamiento reciente entre funcionarios de ambos países. En marzo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que representantes de Cuba y Estados Unidos sostenían conversaciones “en fases iniciales” para abordar asuntos bilaterales y explorar posibles vías de entendimiento.
Un mes después, trascendió la visita a Cuba de funcionarios del Departamento de Estado estadounidense en lo que medios norteamericanos describieron como la primera llegada de un avión oficial de EE.UU. a la isla desde el viaje del expresidente Barack Obama en 2016.
Según reportes periodísticos, durante esos contactos se abordaron temas vinculados a seguridad, estabilidad regional y la situación energética cubana.
Pese a estos intercambios, las relaciones entre ambos países continúan atravesadas por una fuerte confrontación diplomática.
Sin avances claros
La última ronda de sanciones contra Cuba y la retórica cruzada entre Washington y La Habana evidencian que no avanza el diálogo bilateral iniciado por las presiones de EE.UU. en busca de reformas en la isla. O quizá, directamente, que las conversaciones han encallado.
El propio canciller cubano, Bruno Rodríguez, apuntó en esta dirección en una entrevista esta semana a la televisora estadounidense ABC cuando al ser preguntado por las negociaciones respondió lacónicamente: “Puedo decirle que no veo progreso”.
Cuba y EE.UU. dejan entrever que el diálogo bilateral no avanza
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el 13 de marzo que ambas capitales habían iniciado contactos, tras semanas de declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump, hablando de negociaciones e instando a La Habana a cerrar un acuerdo.
La Habana argumenta que la soberanía nacional y su independencia trazan una línea roja que impide debatir estas cuestiones con otros países, que es precisamente lo que EE.UU. ha dicho que persigue con sus presiones desde enero sobre la isla.
EEUU realizó al menos 25 vuelos de inteligencia cerca de Cuba desde febrero, según CNN
El pasado viernes, el secretario de Estado Marco Rubio, avanzó que van a tomar “más medidas” contra Cuba durante la gira que le ha llevado a Italia y el Vaticano, donde la cuestión de la presión estadounidense sobre la isla ha estado sobre la mesa.
El Gobierno cubano también ha lanzado advertencias durante los últimos días frente a la posibilidad de una intervención militar estadounidense en la isla, tras los precedentes de Venezuela e Irán, lo que fue calificado por Rodríguez Parrilla como un “camino peligroso” que puede llevar a “un baño de sangre” en la isla.











