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Varios migrantes cubanos deportados por EE.UU. a la República Centroafricana, junto a un hondureño y un ecuatoriano, están pidiendo ayuda a congresistas de Florida para retornar al país norteamericano.
Los deportados, cuyo caso ha trascendido en los últimos días en varios medios de prensa, denunciaron la irregularidad del proceso sufrido por ellos y la incertidumbre que pesa sobre su futuro, reportó la agencia EFE.
Los cubanos Omar Rodríguez, Arístides Fernández, Yasmany Moreno y Daniel Lázaro Fuente, quienes residían en Florida hasta su detención, fueron deportados el 30 de julio a Bangui, capital de la República Centroafricana, sin previo aviso.
Allí permanecen en un hotel junto al hondureño Brayan Sánchez y el ecuatoriano Mauricio Alvarado, bajo la supervisión de supuestos funcionarios de la ONU, sin documentos y con temor por sus vidas.
De acuerdo con el medio español, los migrantes han narrado su situación a través de un teléfono que logró colar Sánchez. Con él han documentado las condiciones en las que viven en un lugar que alberga una treintena de deportados por EE.UU. entre los que ellos son los únicos latinos.
“Como locos”
“Estamos como locos, sin familia, sin nada, sin identidad”, relató Moreno a EFE en una llamada telefónica. Los migrantes denuncian que ni las autoridades locales ni las estadounidenses les han informado qué ocurrirá con ellos ni cuánto tiempo permanecerán en ese país.
Los deportados aseguran que se les ha prometido una estancia de 90 días en el hotel, con posibilidad de renovación, pero sin garantías.
“No saben qué hacer con nosotros. Esto es nuevo para ellos, que nunca han tratado con cubanos aquí en África Central, que no saben lo que van a hacer”, refirió Moreno.
Migrantes de Honduras, Cuba y Ecuador acusan a EE.UU. de deportarlos a África “a la fuerza”
“Es traumante pensar en toda esta situación, al ver lo peligroso que es aquí”, comentó, por su parte, el hondureño Sánchez, quien se ha convertido en una especie de vocero y el rostro más visible del grupo.
Su esposa, Caren Cáceres, entregó una carta a la oficina de la congresista María Elvira Salazar en Florida, solicitando ayuda para que interceda por él y sus compañeros. También buscan apoyo de Mario Díaz-Balart y Rick Scott, legisladores republicanos con influencia en la política migratoria hacia Cuba.
De la Ley de Ajuste Cubano al nuevo escenario
Durante décadas, los cubanos gozaron de un trato diferenciado en EE.UU. gracias a la Ley de Ajuste Cubano, que permite obtener residencia legal al año y un día de su llegada. Esa política se sustentaba en la lógica de la Guerra Fría y en la confrontación con el gobierno de La Habana.
Sin embargo, en los últimos años, Washington ha ido desmontando ese privilegio a través de cambios en las regulaciones, la inclusión de Cuba en listados de restricciones migratorias y otras decisiones de cariz político.
La eliminación de la política de “pies secos, pies mojados” en 2017 por la administración Obama y las nuevas disposiciones judiciales de 2025 han colocado en la práctica a los cubanos en la misma categoría que otros migrantes latinoamericanos y africanos: sujetos a deportación inmediata y, en algunos casos, enviados a terceros países.
De esta forma, ha pasado de la protección a la expulsión, marcando un giro histórico que redefine la relación de Washington con la diáspora cubana.
De acuerdo con el Pew Research Center, en 2024 residían en Estados Unidos alrededor de 2.93 millones de personas de origen cubano, de las cuales aproximadamente 1.67 millones nacieron en Cuba. La comunidad cubana es una de las más grandes entre los hispanos en EE.UU., con fuerte concentración en Florida.
Más de 4 mil cubanos recibieron órdenes de deportación en Florida desde octubre de 2025 a la fecha
Deportados a África: una medida de Trump
El caso de los enviados a Bangui refleja la política de deportaciones de la Administración de Donald Trump, que ha firmado acuerdos con países africanos como Ruanda, Sudán del Sur, Uganda, Ghana y Camerún para aceptar migrantes de terceros países.
Según el Proyecto Internacional de Asistencia a los Refugiados (IRAP), desde junio de 2025 EE.UU. ha deportado personas “a condiciones inseguras sin debido proceso y con menos de 24 horas de aviso”. La medida fue avalada por un fallo de la Corte Suprema que autorizó estas expulsiones.
Aunque Cuba coopera en casos de deportación, no acepta a todos los migrantes retornados. En el caso de Sánchez, Honduras tampoco ha ofrecido una solución clara. La Cancillería hondureña declaró que gestionaría su “retorno voluntario”, pero el migrante asegura que no puede regresar por amenazas de muerte de criminales.
“El Gobierno de Honduras no quiere pronunciarse, prácticamente lo deja solo a la mano de Dios”, apuntó Juan Flores, presidente de la Fundación 15 de Septiembre, que sigue el caso del hondureño deportado.
“Es un abuso arbitrario; la verdad es un atropello contra los inmigrantes. Me imagino que las autoridades tienen que tomar nota de un consentimiento sobre ellos y les están haciendo un atropello porque lo están torturando”, denunció Cáceres, la esposa de Sánchez.













