La escalada de sanciones de Estados Unidos contra dirigentes cubanos, así como la acusación contra Raúl Castro, resultan un “pretexto” de la Administración Trump para convencer al pueblo estadounidense de una intervención militar a la isla, declaró la principal diplomática cubana en Washington a The Associated Press (AP).
“Las sanciones contra nuestros líderes, las vemos como un pretexto para hacer que el pueblo estadounidense piense que somos una amenaza”, dijo el martes Lianys Torres Rivera desde la embajada de Cuba en Washington.
“No somos una amenaza para Estados Unidos, y no queremos confrontación”.
Torres Rivera, quien ostenta el título formal de encargada de negocios, describió la situación como “una guerra sin bombas”, y reiteró las acusaciones contra el gobierno de Trump, en línea con lo que han sostenido otros funcionarios cubanos, entre ellos el canciller y el propio presidente.
Diplomática de Cuba en EEUU dice que las sanciones de Trump son “pretexto” para una acción militar https://t.co/RzoYOYsh4a
— AP Noticias (@AP_Noticias) June 9, 2026
La diplomática refirió que los intentos por cambiar el gobierno cubano mediante coerción o fuerza enfrentarán una resistencia encarnizada.
Miseria incalculable
Torres Rivera dijo que las medidas del gobierno de Trump para apretar las tuercas a la ya tambaleante economía de Cuba han derivado en una miseria incalculable para los cubanos de a pie, los cuales luchan por sobrevivir cortes de electricidad de hasta 30 horas y costos exorbitantes de la gasolina, el queroseno y otros bienes cotidianos, incluidos alimentos y medicinas.
“Lo que está pasando ahora es duro”, lamentó. “Es desgarrador”.
“Si somos atacados, responderemos”
“Raúl es sagrado”, dijo al referirse a la acusación presentada el mes pasado por un jurado investigador federal contra Castro.
El expresidente, de 95 años, enfrenta cargos de asociación delictuosa y asesinato relacionados con el derribo en 1996 de dos aviones civiles sin armas operados por Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados de Miami, mientras él era ministro de Defensa de Cuba.
“Raúl es un símbolo sagrado de la Revolución, y defenderemos a Raúl —al igual que al país— hasta el final”, manifestó Torres Rivera. “Si somos atacados, responderemos, y estamos preparados para eso. Pero no lo queremos”.

Sus comentarios reflejan una creencia entre cubanos y analistas de que los cargos contra Castro, y las sanciones impuestas a otros líderes del gobierno socialista, son similares a los que el gobierno de Trump alegó eran la razón de su intervención militar en Venezuela en enero, en la que fue depuesto el entonces presidente Nicolás Maduro.
Cuba después de Irán
El jueves, el mismo día en que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, al hijo y al nieto de Castro, y a otros, Trump dijo sobre Cuba: “Vamos a encargarnos de eso tan pronto como hayamos terminado” las operaciones militares en Irán.
Trump, apunta el reporte de AP, ha estado amenazando con tomar acciones militares en Cuba desde que derrocó a Maduro.
Entonces ordenó un bloqueo energético que estrangula los envíos de combustible a la isla, situación que ha agravado los apagones ya existentes desde antes, la escasez de alimentos y ha producido un colapso en la estructura económica del Estado en todo el país.
Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, y otros funcionarios del gobierno han negado repetidamente que las penurias económicas de Cuba sean culpa de Estados Unidos, y atribuyen repetidamente la culpa a las políticas socialistas del gobierno cubano.
No han descartado una acción militar contra la isla, pero han dicho que están dispuestos a dar tiempo a las autoridades cubanas para hacer reformas.
¿De quién es la culpa?
Torres Rivera indicó que las discusiones recientes entre altos funcionarios estadounidenses y cubanos en La Habana y en otros lugares han sido “profesionales y respetuosas”. Pero señaló que Cuba no está dispuesta a cambiar, a menos que las reformas se hagan desde el interior y no bajo coacción.
Exembajadora cubana en Vietnam, otro país socialista con el que Cuba tiene vínculos de larga data, la funcionaria señaló que Washington y Hanoi han forjado una relación positiva durante las últimas cuatro décadas, pero solo porque los vietnamitas implementaron reformas a su propio ritmo. Lo mismo debería permitírsele a La Habana, manifestó.
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“Queremos asegurarnos de que los únicos cambios al sistema los hagamos nosotros”, recalcó.
Sin embargo, Rubio ha dicho que Cuba representa una amenaza grave a la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus vínculos de seguridad e inteligencia con China y Rusia, y sus relaciones amistosas con enemigos de Washington en América Latina.
“Realmente no creo que este sistema sea capaz de reformarse, a menos que nuevas personas tomen el control o se imponga una nueva mentalidad”, declaró ante los legisladores en una audiencia del Congreso la semana pasada.












