La violencia de género cobró esta semana dos nuevas víctimas mortales en Cuba tras la muerte de una madre y su hija menor de edad en dos nuevos asesinatos machistas.
Las fallecidas fueron Rosalí Peña Hernández, de 31 años, y también su hija Camila Aguilera Peña, de 12 años, en un suceso de “extrema violencia”, de acuerdo con la plataforma independiente Alas Tensas.
Los asesinatos ocurrieron en la vivienda de las víctimas en la zona de Pedroso, en el municipio Batabanó, en Mayabeque, refirieron las activistas, que contabilizan 19 feminicidios confirmados en la isla en lo que va de año.
El asesino fue la pareja de Peña Hernández, quien no era el padre de la menor y quien tras el hecho se entregó a la policía.
Otras dos mujeres —la madre y abuela de las víctimas y una vecina— fueron gravemente heridas por el agresor al intentar defender a las agredidas. “Ambos casos constituyen dos nuevos intentos de feminicidio”, refiere Alas Tensas. Un segundo menor, de siete años e hijo de Rosalí, logró huir.
Crueldad vs desprotección
La plataforma independiente, que habitualmente monitorea y denuncia este tipo de casos, considera que “la crueldad y brutalidad del ataque vuelven a mostrar hasta qué punto la violencia contra las mujeres y las niñas en Cuba impacta no solo a las víctimas directas, sino también a sus hijas e hijos, familiares, personas cercanas y comunidades enteras”.
“El caso evidencia, una vez más, la desprotección en que viven muchas mujeres frente a agresores violentos y la ausencia de mecanismos eficaces de prevención y protección”, señala su reporte.
Además de 19 asesinatos machitas, las activistas han registrado hasta la fecha 14 intentos de feminicidio y un asesinato de un hombre por motivos de género. De igual manera afirman investigar otros seis posibles feminicidios este año y otros casos aún pendientes de 2025.
Alas Tensas presentó hace dos semanas su informe sobre la violencia de género el pasado año, en el que consideró que la actual situación de crisis en Cuba incide en una mayor desprotección de las mujeres y las niñas, por lo que exigió la creación de una red nacional de refugios y de protocolos públicos, según refiere EFE.
En su análisis señaló que en el 93,8 % de los casos verificados el agresor era una persona conocida por la víctima, lo que sitúa el riesgo feminicida mayoritariamente en contextos de proximidad relacional.
Asimismo subrayó que la concentración de los casos en relaciones de pareja, expareja y otros vínculos cercanos confirma que la violencia contra las féminas se inscribe de “forma predominante, en dinámicas sostenidas de desigualdad y control dentro de relaciones preexistentes”.
El Gobierno cubano, por su parte, ha declarado “tolerancia cero” contra la violencia machista y la implementación de mecanismos para enfrentar ese flagelo, a pesar de lo cual las activistas han denunciado falta de acciones concretas y eficaces, desde la prevención al apoyo a las víctimas.











