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Synergia Eventos, empresa privada cubana organizadora de espacios de diversos tipos pensados para conectar y ayudar a crear alianzas dentro del sector empresarial cubano, lanzó este mes su nuevo escenario, en el que por primera vez exploran el formato podcast.
Synergia Live es el nombre de este nuevo espacio concebido para reunir a emprendedores cubanos en un concepto relajado y sincero, pero no por ello menos profundo. El objetivo es escuchar, debatir y aclarar dudas.
Apropiarse de uno de los formatos audiovisuales más importantes de las redes sociales hoy no es solo una estrategia de conexión y contemporaneidad.
El concepto “live” es explotado con un doble sentido. La idea de ser un podcast transmitido en vivo por las redes sociales resulta novedosa para el contexto cubano y sobre todo retadora.
A ello se agrega la visión de “live” con la presencia de público participativo de manera presencial durante la realización del podcast.
Este tipo de encuentros-transmisiones se suma a la cartera de eventos que Synergia organiza, como Studio Nexus y Afterworks, que se enfocan más en las dinámicas de intercambio y la relajación como momento idóneo de conectar.
Bajo la conducción de Indira Román y Camilo Pérez, el primer episodio tuvo como invitados a Alejandro Cremata, Director Ejecutivo de Synergia Eventos; Carlos Arce, Consultor de Marketing y Estrategia para emprendedores y empresarios; y Jonathan Peña, productor ejecutivo de Ikonika.

Desde sus especialidades y experiencias personales como empresarios cubanos, y desde su interacción con sus clientes, que son justamente miembros del sector, respondieron las preguntas de los conductores y del público presente, desgranando alguno de los asuntos que hoy son dudas o preocupaciones recurrentes.
Una de las primeras cuestiones fue qué significa emprender y en qué momento una iniciativa se convierte en empresa. Para Carlos Arce, el concepto no debe limitarse a quien abre un negocio. También emprende, sostuvo, quien innova de manera constante en otros ámbitos, desde el arte hasta la medicina. La diferencia aparece cuando esa iniciativa busca generar ingresos y comienza a estructurarse como actividad económica.
“Cuando tú avanzas, evolucionas, estructuras y vas generando toda una estructura formal dentro del negocio, ya podemos empezar a hablar de que esas personas se están convirtiendo en empresas o empresarios”, explicó.
Esa evolución, sin embargo, no depende únicamente de la voluntad ni del capital inicial. Alejandro Cremata señaló que muchos proyectos surgen con recursos y deseos de crecer, pero sin una estrategia capaz de sostenerlos. En un contexto que calificó de difícil, advirtió, “el capital se agota” si no existe una planificación que contemple los obstáculos y permita pensar más allá de las necesidades inmediatas.
“Estamos viendo la empresa de hoy, la de mañana, quizás”, dijo Cremata. A su juicio, hacen falta planes estratégicos y de contingencia, además de objetivos que permitan proyectar el negocio a tres o cinco años.
Aprender a competir
Para Cremata, uno de los cambios más visibles en el sector privado cubano está en la forma de vender. Si antes la escasez podía garantizar compradores para un producto, hoy la presencia de más oferentes obliga a distinguirse y a comprender mejor a los clientes.

“Antes no vendíamos. Antes nos compraban por la necesidad que existía. Entonces, ahora estamos aprendiendo a vender”, resumió. Puso como ejemplo una botella de agua: cuando apenas había opciones, bastaba con tenerla disponible; si varias personas ofrecen el mismo producto, se necesita una estrategia para lograr la venta.
Arce coincidió en la importancia de esa preparación, aunque propuso mirar el marketing más allá de la publicidad y las publicaciones en redes sociales. Se trata, dijo, de entender la relación con los distintos públicos. También identificó vacíos en conocimientos financieros, inversión y logística que pueden afectar la marcha de una empresa sin que sus responsables adviertan cuánto dinero están perdiendo.
No espera, por ello, que cada empresario domine todas las áreas. Entre los avances que observa está la disposición de algunos a reconocer esas carencias y contratar especialistas: “Yo no necesito saberlo todo. Yo necesito tener a las personas que saben”.
Decidir con información
Jonathan Peña puso el acento en un recurso que atraviesa esas decisiones: los datos. Investigar las ventas, conocer a los clientes y revisar cómo funciona la logística ayuda a reducir los riesgos de actuar solo por intuición.
“Hay que tener información para después tomar decisiones”, sostuvo. Según su experiencia con clientes de Ikonika, entre las empresas que han logrado crecer se encuentran aquellas que cuentan con equipos capaces de trabajar con datos y hacerse preguntas concretas sobre su actividad.
Esa mirada complementa la necesidad de planificación señalada por Cremata y las habilidades empresariales que Arce considera pendientes. Para los tres, adaptarse no consiste solamente en responder a los problemas de cada día, sino también en comprender el negocio y anticipar escenarios posibles.

Oportunidades y confianza
Arce recordó las expectativas que acompañaron la aprobación de las mipymes en 2021 y reconoció que el contexto posterior ha sido complejo. Aun así, consideró que contar con normas escritas y cambios regulatorios ofrece un punto de partida que antes no existía.
Su valoración no despeja la incertidumbre sobre cómo evolucionarán esas condiciones, pero sí expresa la disposición de los empresarios a identificar oportunidades en medio de ellas.
Cremata compartió esa mezcla de cautela y perseverancia: “No sabemos qué va a pasar mañana. Pero hay que seguir luchando”. Para él, el desafío es construir empresas capaces de resistir el presente sin renunciar a pensar en el futuro.
Peña añadió una dimensión que trasciende las operaciones dentro de Cuba. Al participar en eventos internacionales, dijo haber encontrado interés por el potencial del mercado cubano, pero también dudas sobre su seguridad. En ese escenario, la confianza no se gana únicamente con documentos o propuestas: también depende de las personas que asumen compromisos y después los cumplen.
“Se genera en gente que va ahí, da la cara y dice: ‘Vamos a hacer esto’, y luego regresa y lo hace”, afirmó. Es una tarea que, según su experiencia, pesa sobre cada empresario que busca establecer vínculos fuera del país.












