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Los fuertes nexos de José Lezama Lima con la vanguardia artística cubana han vuelto a ponerse de relieve, ahora en la muestra El reino de la imagen, que desde el pasado 25 de septiembre, y hasta el 22 de noviembre, puede apreciarse en la sala transitoria del edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), en el tercer piso.
En esta ocasión se dispuso de una nutrida y valiosísima muestra de obras de algunos de los artistas que orbitaron en torno al maestro con distintos grados de cercanía, y a los cuales Lezama dedicó comentarios críticos. Los cuadros provienen de la colección del MNBA y de la casa museo del poeta.
Siendo Lezama creador de un esplendente pensamiento poético, era de esperar que sus juicios sobre estas figuras imprescindibles de nuestra cultura partieran de un ángulo donde la técnica per se y el análisis contenidista cedieran lugar al escrutinio de aquello inefable que signa el arte. Sus comentarios intentan desentrañar el misterio que los asiste, y develar para los lectores perspectivas fulgurantes, inéditas, que hablan más de las esencias que de los qué y los cómo.
De ese modo, las piezas críticas del autor de “Muerte de Narciso” devienen, también, creaciones de un arte que, al menos en nuestro medio, hasta ese momento no era conocido. No la crítica impresionista, sino poética. No diseccionaba la obra, la habitaba. Y a fe que dejó textos tan útiles como bellos cuando se refirió a varios nombres ilustres de nuestro panteón de las artes.
La curaduría de El reino de la imagen corrió a cargo del maestro Roberto Cobas e Israel Díaz Mantilla, quien tuvo a su cuidado la sección documental.
Precisamente, Cobas acepta el intercambio con OnCuba. Se le ve satisfecho con el resultado del trabajo. Y tiene razones para ello, pues no sería aventurado adelantar que El reino de la imagen va a quedar como una de las exposiciones más relevantes de 2026 en nuestro país.
¿Cuáles eran las características de Lezama como crítico de arte? ¿Se puede considerar como tal o fue un “comentador apasionado” de la obra de los artistas que participaban en su círculo íntimo?
Lezama más que un crítico de arte era un pensador cultural. Rebasó a todos los críticos de su época y a los que han venido después. Seleccionó con esmero a los artistas con los cuales deseaba trabajar y los incorporó a su sistema poético. Así tenemos a un gran poeta, ensayista y novelista, que era un apasionado de las artes plásticas. Su manera de incursionar en la obra de arte, a mi modo de ver, es insuperable.
La colección de arte cubano de Lezama era pequeña, pero de muy buen gusto. ¿Algún comentario sobre eso?
Los artistas próximos a Lezama le obsequiaban obras valiosas. Consideraban un honor estar en su colección. Muchos de ellos eran amigos del poeta y algunos habían colaborado con él en sus revistas Espuela de Plata y Orígenes. En su conjunto se encuentran obras de la misma jerarquía de las que se encuentran en las Salas Permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes.
¿Es la crítica de arte una actividad científica? Si fuera así, ¿el término “crítica impresionista” se puede entender como un acto de devaluación del gesto crítico de algunos autores como Martí o Lezama?
Sin duda, la crítica de arte exige un conocimiento intelectual profundo. No se puede concebir de otra manera. Sin embargo, considero positiva la crítica impresionista en autores de un conocimiento enciclopédico como Martí y Lezama. Ojalá otros pudieran alcanzar una crítica de arte comparable a estos dos gigantes del pensamiento cultural cubano y universal.

En la nota que se distribuyó a la prensa sobre El reino de la imagen se lee: “Fue Lezama el primer intelectual con intenciones de transformar la crítica de arte en Cuba en una expresión artística con otro carácter”. ¿Puedes abundar sobre este concepto?
Lezama valoró que la crítica de arte que se hacía en ese momento tenía que alcanzar otro nivel. Lo mismo pensaba Guy Pérez-Cisneros; ellos eran muy cercanos. El insigne poeta quería una crítica que aportara valores estéticos elevados, que penetrara a profundidad en la obra de los artistas, descubrir los misterios que encerraba su pintura. Basta revisar sus textos sobre Víctor Manuel García y Mariano Rodríguez para darnos cuenta de ello.

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Recuerdo dos portadas de la revista Orígenes donde aparecen dibujos de Wifredo Lam. ¿Escribió Lezama alguna vez sobre él?
No escribió propiamente sobre Lam, pero, como señalas, le solicitó el diseño de dos portadas de Orígenes, y el pintor aceptó. Hay una foto en la cual están juntos con expresión amistosa, y en la investigación para la exposición descubrí una frase poco conocida de Lezama sobre Lam: “Wifredo Lam, con sus caballos hundiendo su energía en la sombra y en la humedad de las cubas frutales” 1. Sus intereses estéticos eran diametralmente opuestos, pero no había enemistad en estos gigantes de la cultura cubana.
¿El interés de Lezama por algunos pintores del siglo XIX —la Borrero, Vicente Escobar, Guillermo Collazo— se inserta en su pasión por hurgar y definir en lo esencial cubano?
Afirmativo. Lezama reflexionó que la búsqueda de la identidad cubana no era un fenómeno exclusivo del siglo XX ni, en particular, de la Modernidad; que había que estudiar a profundidad los logros de la cubanidad en el siglo XIX, en los intelectuales y artistas que dejaron marcada su huella. De esta manera realizó uno de sus más brillantes ensayos sobre esta época.

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Considero que El reino de la imagen es una muy buena muestra, atractiva e incitante. Algunas piezas exhibidas no eran muy conocidas. ¿Te hubiera gustado incluir otros cuadros que, por una razón u otra, no estuvieron a tu alcance?
Realmente quedé satisfecho con la selección realizada. Tuve la cooperación invaluable de Israel Díaz Mantilla, director de la Casa Museo José Lezama Lima. Las obras que quería provienen de allí.
¿Cuál será tu próxima curaduría?
Tengo mucho interés en hacer una exposición sobre el Lyceum. La historia cultural y artística de esta institución creada en La Habana de la República por mujeres es fascinante. Ese será mi próximo proyecto.
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“Sus naturalezas muertas tienen un tratamiento peculiar, pues ofrecen el secreto manifestado del interior de una de nuestras casas hechas en las ganancias de los detalles, en los más disfrutados arabescos donde los peces y las frutas ascienden en el ornamento más inmediato, mesas o manteles, al conjunto del ornamento arquitectónico. (…) Era tan necesario el conocimiento de la casa colonial como lo había sido la total ocupación de su propia casa.”
José Lezama Lima. “Amelia”. La Gaceta de Cuba. La Habana, 15 de junio de 1964.

“¿Qué nos puede precisar la influencia de Gauguin en Víctor Manuel, cuando sabemos que logró unos arquetipos, unos entes que se hieratizan en el mundo de las categorías esenciales?”
José Lezama Lima. “Recuerdos: Guy Pérez-Cisneros”. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. La Habana, mayo-agosto de 1988.

“Para un pintor (…) la visión tiene que ser llevada al último rincón del mundo. Allí donde la imaginación llega pidiendo tregua.”
José Lezama Lima, fechado en 1962. en: Cuba en la Unesco. La Habana, agosto de 1964.

“En su extensa serie sobre los interiores de El Cerro, uno de los momentos más significativos de su arte, al mismo tiempo que expresivos de nuestras más esenciales realidades para el vivir, logra, por la iluminación de muebles, lucetas, mamparas, patios con surtidores, figuras casi siempre en gestos de espera, una de nuestras parcelas artísticas donde lo cubano alcanza naturalmente su universalidad.”
“Homenaje a René Portocarrero”. Cuba en la Unesco. La Habana, agosto de 1964.

Notas:
1 José Lezama Lima: “Recuerdos: Guy Pérez-Cisneros”, en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, n.º 2, mayo-agosto, 1988.












