La base de supertanqueros de Matanzas, que en agosto de 2022 sufrió un catastrófico incendio, debe tener listo un nuevo tanque a partir de mayo.
Así lo confirmó en Facebook la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), según la cual su terminación “posibilitará incrementar las capacidades de almacenamiento de crudo para la generación de electricidad”.
La entidad aseguró que en dicho depósito se avanza actualmente en “acciones de soldadura y pintura” que deben redundar en su puesta a punto. Su publicación, sin embargo, no aclara si se trata de uno de los cuatro tanques que se construían en sustitución de los depósitos siniestrados, ni tampoco precisa su capacidad de almacenamiento.
No obstante, identifica al nuevo tanque con el número 34, lo que a priori no coincide con las numeraciones previamente dadas a los cuatro tanques en construcción. Estos, según lo informado el pasado año, se identifican con los números 86, 87, 88 y 49-1, y cuentan con una capacidad de 50 mil metros cúbicos cada uno.
Al respecto, el periódico matancero Girón, si bien no menciona la identificación del tanque, sí habla de su “recuperación” y la enmarca en el “ambicioso plan de reconstrucción de los cuatro nuevos tanques”, el cual —confirma— contempla “otros catorce objetos de obra que incluyen viales, cercados perimetrales e interconexiones, todo con niveles de seguridad fortalecidos”.
La base y la crisis de combustible
Los trabajos en marcha en la base de supertanqueros coinciden con la agudización de la crisis energética en la isla debido al cerco petrolero de EE.UU, lo que ha agravado la crónica falta de combustible.
De acuerdo con Girón, el proyecto para recuperar la instalación se ejecuta con el apoyo de China y busca recuperar la capacidad de almacenaje de crudo que se perdió a raíz del devastador incendio de cuatro años atrás que destruyó cuatro depósitos y cobró la vida de 17 personas, además de dejar un centenar de heridos.
El reporte destaca como “una de las principales novedades” la inclusión de “modernas medidas de seguridad”, entre las que enumera la edificación de los nuevos tanques “manteniendo una mayor distancia entre ellos”. También señala que estarán equipados con “sistemas avanzados de pararrayos y otras tecnologías para prevenir y contener posibles incidentes”.
De igual forma, subraya que las acciones realizadas cuentan con la colaboración de especialistas chinos, lo que —asegura— “ha permitido avanzar en el montaje y culminación de las estructuras”.
En septiembre pasado se había informado sobre la instalación del domo del tanque 49-1 por parte de equipo de expertos chinos, lo que fue calificado como “un hito en la recuperación” de la base.
Entonces se dijo que la siguiente fase de los trabajos incluía instalar registros, sistemas de enfriamiento contra incendios, componentes eléctricos y pruebas hidráulicas para garantizar la hermeticidad, además de tratamientos anticorrosivos y tuberías, y se apuntó que las labores tenían como meta de finalización el 2026.
Unos meses antes se había apuntado que el tanque 88, ejecutado por fuerzas cubanas, podía estar listo para noviembre del año pasado, pero hasta el momento no ha trascendido públicamente que haya concluido su construcción












