La panadería artesanal Pan de La Habana anunció este fin de semana el cierre temporal de su local en El Vedado a partir del 1 de julio.
La decisión fue comunicada a través de sus redes sociales, donde en un video compartido en Facebook explica que la pausa responde a los “recientes acontecimientos en el país”, según Albert, residente en Cuba y responsable del emprendimiento junto a Laura María Meguis Orue.
“Mientras tanto, queremos aprovechar este momento para daros las gracias de corazón: a cada cliente, a cada persona que ha cruzado nuestra puerta, que ha compartido nuestro pan, que nos ha elegido día tras día. Vuestra fidelidad es lo que nos da fuerzas para seguir adelante”.
El cierre tiene como objetivo reorganizarse para garantizar, cuando retome la actividad, la calidad que ha definido al negocio desde su apertura.
“Reabriremos tan pronto como nos sea posible, y lo haremos con la misma ilusión y dedicación de siempre”, señala el mensaje.
Aunque temporal, según la comunicación, este cierre ilustra la presión que sigue enfrentando el sector privado cubano en un contexto de aguda crisis económica, escasez de insumos y dificultades en la cadena logística de importación —factores que desde su arranque el propio equipo de Pan de La Habana identificó como sus principales riesgos operativos.
“Hemos tenido que luchar contra muchas dificultades (…) Cada vez más las circunstancias del país nos iban golpeando”, dijo Albert.
El emprendimiento, ubicado en Calzada #709, fue definido como una apuesta singular dentro del ecosistema de las mipymes cubanas.
La circunstancia económica ha ido en picada tras el incremento de las sanciones de Washington sobre el Gobierno cubano, a lo que se suma la interminable inestabilidad del servicio eléctrico, agudizada con el bloqueo petrolero impuesto por Trump, pero exacerbada desde poco después de la pandemia.











