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A pesar de la sostenida caída del sector turístico en Cuba y la salida de las principales cadenas internacionales de la isla debido a la amenaza de sanciones por parte de EE.UU., el potencial hotelero de la isla está lejos de toda duda, en opinión de un experto español.
“Cuba va a ser el principal mercado hotelero del Caribe; lo natural es que EE.UU. ocupe ese lugar”, afirmó Hermenegildo Altozano, socio del bufete Pinsent Masons y especialista en derecho internacional.
La frase, dicha durante una entrevista con el consultor Ivar Yuste en el podcast de Inversión Hotelera, resume la potencialidad de la isla como destino turístico, siempre que se produzca un cambio en el escenario político y económico marcado por las sanciones de Washington que han espantado a buena parte del capital extranjero que hacía negocios en la isla.
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De Obama a Trump
Altozano recordó que la apertura impulsada por Barack Obama fue “una oportunidad de oro” para el turismo cubano y abrió la puerta a las compañías estadounidenses. En 2016, Starwood Hotels firmó tres contratos en Cuba e inauguró el primer Four Points by Sheraton en La Habana.
Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en su primer mandato y la aplicación plena de la Ley Helms-Burton frenaron ese proceso. El republicano también cortó de golpe la llegada de cruceros y restringió los vuelos y los permisos de viaje a la isla.
“Pensaban que aquel maná iba a ser inagotable”, señaló el abogado aludiendo a los precios desorbitados que alcanzaron las habitaciones en la capital cubana en ese período. Entonces, las autoridades cubanas apostaron fuerte por un sector que no tardaría en acusar el golpe de las medidas de Trump y que a partir de ese momento ha venido en franco retroceso.
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Crisis actual y su factor político
Varios años después, tras el fortísimo impacto de la pandemia y las nuevas presiones y amenazas de la segunda Administración Trump, la situación es crítica.
Varias compañías aéreas suspendieron sus vuelos a La Habana y otras redujeron sus frecuencias por la falta de combustible en la isla. Los apagones, la escasez de taxis y la falta de suministros han reducido el atractivo del destino frente a competidores como Cancún o Punta Cana.
El desplome turístico es evidente: de más de 4 millones de visitantes antes de la COVID-19, Cuba pasó a 1,8 millones en 2025. Y en lo que va de 2026, el declive se ha acentuado aún más. Al cierre de mayo, el desplome ya superaba el 58 % con respecto al ya decepcionante año pasado.
En todo este escenario, el factor político es determinante. Altozano subrayó la influencia de la comunidad cubanoamericana en Washington, especialmente bajo figuras como el secretario de Estado, Marco Rubio, y un grupo de congresistas que presionan fuerte contra La Habana.
“Se golpea al gobierno, pero quien sufre es el ciudadano de a pie”, afirmó el experto, quien considera ilegal la coerción económica desde el punto de vista del derecho internacional.
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La Unión Europea se cruza de brazos
En la entrevista, Altozano también criticó la postura pasiva de la Unión Europea (UE) frente a este escenario y, en particular, la falta de respuesta de Bruselas frente a las sanciones estadounidenses.
“La Comisión Europea no ha hecho absolutamente nada”, lamentó, recordando que existe un reglamento comunitario —el 2271 de 1996, conocido como reglamento antibloqueo— que podría haberse aplicado para contrarrestar la extraterritorialidad de la Ley Helms-Burton.
Según el abogado, la UE cuenta con herramientas legales de reciprocidad que habrían protegido a las empresas europeas, en particular dentro del sector turístico, pero ha optado por una política de apaciguamiento ante Washington.
“Es muy fácil no molestar cuando el funcionario europeo no se juega absolutamente nada”, añadió.
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El mercado inmobiliario y el factor español
Más allá de la hotelería, Altozano considera que el mercado inmobiliario es la gran oportunidad para Cuba. Desde su punto de vista, los registros de propiedad están bien organizados en la isla y podrían facilitar operaciones de monetización y tráfico de activos.
“La solución de Cuba va a ser el inmobiliario, porque es lo que con carácter inmediato te puede atraer inversión”, aseguró.
Entretanto, subrayó que España ha tenido un rol dominante en Cuba, con un 40 % del mercado hotelero, liderado por Meliá e Iberostar. Sin embargo, la salida de estas cadenas refleja la fragilidad del entorno.
Los contratos se enfrentan a disputas legales y demandas de las autoridades cubanas, mientras los operadores alegan fuerza mayor para justificar su retirada del país.
“Han establecido corralitos financieros vulnerando acuerdos internacionales”, denunció Altozano, en alusión a los impagos y retenciones de fondos por parte del Gobierno que sufren las compañías extranjeras.
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El experto
El análisis de Altozano se sustenta en su experiencia como socio de Pinsent Masons, uno de los bufetes internacionales más reconocidos en derecho corporativo y de inversiones. Con oficinas en Europa, Asia y América, la firma asesora a empresas en sectores estratégicos como energía, infraestructura y turismo.
En el caso de Cuba, el experto ha liderado procesos de due diligence y estructuración de empresas mixtas, lo que lo convierte en una voz autorizada para evaluar riesgos legales y oportunidades de inversión en la isla.
Pese a lo enmarañado del escenario cubano, cuajado de sanciones, crisis energética, caída del turismo y salida de operadores extranjeros, el potencial, en su opinión, sigue intacto.
“Cuba siempre estará ahí, muy recuperable en un momento determinado”, concluyó Altozano, apelando a la resiliencia de un destino que espera una segunda oportunidad histórica.














Business are Business! Y las hoteleras huyen de Cuba por temor a las sanciones… más temprano que tarde el fascismo trumpista desaparecerá de la faz de la tierra y llegará la hora de, a los que temieron a las sanciones y huyeron, tendrán que pagar un elevado sobreprecio para regresar.