La caída libre del turismo en Cuba, alguna vez considerada la locomotora de la economía nacional, se profundiza en medio del cerco petrolero y la nueva batería de sanciones estadounidenses.
Las cifras oficiales muestran un retroceso histórico que amenaza con dejar al sector en mínimos no vistos en dos décadas, reflejaron este martes medios como las agencias EFE y Prensa Latina (PL).
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) informó que entre enero y julio Cuba recibió 419 863 turistas internacionales, apenas el 37,2 % de los llegados en igual período de 2025. La caída, por tanto, ascendió al 62,8 % con respecto al año previo, ya de por sí negativo.
Solo en julio llegaron 32 272 visitantes, un leve repunte frente a los 28 100 de junio —según la ONEI—, pero insuficiente para revertir la tendencia.
Los principales emisores muestran desplomes: Canadá aportó 127 645 viajeros; Estados Unidos, 37 351; Rusia, que era uno de los emisores promesa, despachó apenas 21 374; y México, 19 828.
Por su parte, la comunidad cubana en el exterior, tradicional sostén del sector, también redujo sus visitas de 140 546 a solo 88 525 visitantes.
El peso de las sanciones y la estampida como respuesta
La crisis se agrava por el bloqueo petrolero impuesto por Washington desde enero, que ha paralizado rutas aéreas y afectado el suministro de combustible. A ello se suman sanciones adicionales desde mayo, con la amenaza de congelar activos de empresas y particulares vinculados al gobierno cubano o a quienes lo apoyen financieramente.
Estas medidas han provocado el retiro en estampida de cadenas hoteleras internacionales como Meliá, Iberostar, Barceló, Blue Diamond, Archipiélago International y ATG, que durante décadas operaron buena parte de la hostelería cubana con relativo éxito.
La presión de Washington ha derivado también en la cancelación de vuelos internacionales y el cierre temporal de numerosos hoteles.
Además, plataformas globales de distribución turística como Expedia, Booking.com, Trivago y Sabre han eliminado instalaciones cubanas de sus sistemas, reduciendo la visibilidad del destino en los mercados internacionales.
El turismo de cruceros —muy golpeado tras la salida años atrás de las compañías estadounidenses— también ha sufrido una caída significativa, mientras que las dificultades logísticas limitan la llegada de visitantes.
“Paralización casi total” del turismo en Cuba: el 73% de los hoteles están cerrados
Un sector vital en regresión y un vacío difícil de llenar
El turismo es clave para la economía cubana por su aporte al PIB y la entrada de divisas, junto con los servicios profesionales y las remesas. En 2025, Cuba recibió poco más de 1,8 millones de visitantes, lejos de la meta oficial de 2,6 millones. En 2024 fueron 2,2 millones y en 2023, 2,4 millones.
Las cifras actuales contrastan con los máximos históricos de 2018 (4,6 millones) y 2019 (4,2 millones), alcanzados durante el “deshielo” diplomático entre Washington y La Habana. Hoy, el panorama es de retroceso y aislamiento.
La inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y la actualización de entidades restringidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) han limitado el acceso a créditos, fondos de inversión y plataformas internacionales.
Expertos advierten que el principal desafío no es atraer turistas, sino garantizar condiciones mínimas de operación en un contexto de sanciones, escasez de combustible y falta de financiamiento externo.

El gobierno cubano busca ampliar modalidades de negocios en el sector turístico para mitigar la crisis, pero los resultados son inciertos. La salida de cadenas internacionales y la pérdida de conectividad aérea han dejado un vacío difícil de llenar.
La industria, que alguna vez fue presentada como la locomotora de la economía nacional, enfrenta ahora un escenario de colapso estructural que compromete los planes de recuperación.










