William Gálvez Rodríguez, general de brigada de la reserva y figura singular en la historia militar posterior al 59, murió a los 92 años, según informó este jueves el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
Gálvez Rodríguez nació el 21 de octubre de 1933, en Holguín. Desde muy joven asumió la actividad revolucionaria como destino, por lo que, según la nota necrológica, fue dado de baja del Instituto Tecnológico de Holguín, donde cursaba la carrera de Técnico Agrícola.
Se integró al Movimiento 26 de Julio, desarrolló innumerables acciones en la clandestinidad y participó en el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, según la información difundida por la televisión cubana.
El primero de enero de 1958 llegó a la Sierra Maestra, al campamento del Che Guevara, quien lo envió a presentarse ante Fidel Castro; quedó incorporado a la Columna Número 1 y combatió en distintos frentes.
Solicitó luego pasar a las tropas de Camilo Cienfuegos y fue designado jefe del segundo pelotón de la Columna Número 2 “Antonio Maceo”, ascendido a capitán y partícipe de la invasión al occidente.
Al triunfo de la revolución fue enviado a Matanzas y ascendido a comandante. Participó en la llamada “Limpia del Escambray” así como en los combates de Playa Girón.
En las FAR ocupó una larga cadena de responsabilidades; desde jefe de la Región Militar Especial Isla de Pinos hasta presidente de la Sociedad de Educación Patriótica Militar e Internacionalista.
Fue fundador del Partido Comunista de Cuba, cumplió misión internacionalista en Angola y obtuvo múltiples condecoraciones.
Galvez Rodríguez cuenta con una amplia obra testimonial, entre la cual se destaca Camilo, señor de la vanguardia (1979), Salida 19 (1981), Frank, entre el sol y la montaña (1991) y El sueño africano del Che: ¿qué sucedió en la guerrilla congolesa?, que obtuvo el Premio Casa de las Américas.
Salida 19, su obra más conocida fuera del ámbito estrictamente militar, es una crónica testimonial que reconstruye una operación revolucionaria clandestina con pulso narrativo. Perteneció a la UNEAC y fue periodista honorífico de la UPEC.
Su muerte se inscribe en una serie de pérdidas de la llamada generación histórica.
El gobierno no precisó la causa de la muerte, siguiendo la práctica habitual con figuras militares de alto rango. Sus cenizas serán depositadas el próximo miércoles 22 de julio, a las 9 de la mañana, en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde se le rendirán honores militares.












