El reverendo Raimundo García Franco, historiador y pastor presbiteriano-reformado, falleció este viernes en Cuba, según informó el Consejo de Iglesias de Cuba.
La organización lo describió como uno de los referentes más lúcidos del movimiento ecuménico cubano, capaz de unir “en un mismo aliento la reflexión teológica, el amor por la historia eclesial patria y una praxis pastoral comprometida con la dignidad humana”.
Nacido en El Cristo, Santiago de Cuba, en 1941, García Franco fue ordenado al ministerio en 1964. Pastoreó primero en la Convención Bautista de Cuba Oriental y luego en la Iglesia Presbiteriana-Reformada, donde sirvió a las congregaciones “Juan G. Hall” y “El Fuerte”, en Cárdenas.
Su jubilación, señala el comunicado, no significó un retiro de la misión, sino el inicio de una nueva etapa que daría frutos perdurables para la iglesia y la sociedad cubana.
Junto a su esposa, Rita María García Morris, fundó el 23 de marzo de 1991 el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba. El Consejo de Iglesias lo describe como “un espacio visionario desde el cual, con una cosmovisión holística y profética, se ha trabajado incansablemente por iluminar los derechos y libertades de toda persona”.
Bajo el lema que él mismo acuñó, “Si no somos parte de la solución, entonces somos parte del problema”, el Centro fue durante más de tres décadas un ámbito de formación en ciudadanía, ética y resolución de conflictos, y dio lugar a la finca ecológica El Retiro como proyecto de desarrollo comunitario sostenible.
Su pasión por la historia de la Iglesia cubana lo llevó a enseñar en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas y a escribir, entre otros textos, su Síntesis cronológica de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cárdenas.
Sin embargo, su obra más recordada es Llanura de Sombras. Diario de un pastor en las UMAP, un testimonio que el Consejo de Iglesias califica de “legado de memoria y verdad para las presentes y futuras generaciones”.
García Franco fue además pionero en abordar la sexualidad desde una perspectiva pastoral, un aporte que la organización describió como “inestimable” para el protestantismo cubano, marcado siempre por “la ternura y el rigor teológico”.
Estudioso del diálogo cristiano-marxista, editor de la revista Mensaje y articulista, García Franco fue, en palabras del Consejo de Iglesias, “testimonio vivo de coherencia entre la prédica y la práctica”.
El Consejo de Iglesias de Cuba lo ha recordado como “un acompañante ético, un pastor de pastores y un sembrador incansable de esperanza en los surcos, a veces áridos, de nuestra historia”, y extendió sus oraciones a la familia del pastor, a la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba y a la comunidad del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo.













