La Casa de las Américas abrió este lunes en La Habana una nueva edición de su tradicional premio literario, aunque con ajustes en su funcionamiento ante la crisis que atraviesa el país, lo que ha obligado a modificar el proceso de evaluación.
“Teniendo en cuenta el complejo escenario en Cuba, los jurados evaluarán las obras desde su país de origen”, explicó Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la institución, quien subrayó que la medida busca garantizar la continuidad del certamen, citado por Prensa Latina.
El evento, que se desarrollará hasta el 24 de abril, mantiene su convocatoria en los géneros de ensayo, teatro y testimonio, y reúne a intelectuales y especialistas en la Sala Manuel Galich, uno de los espacios centrales de la institución habanera.
Fornet reconoció que uno de los componentes habituales del premio, el intercambio directo entre jurados y público no podrá realizarse en esta ocasión. “Decidimos sacrificar esa parte y salvar —porque nos parecía imprescindible— el certamen literario”, afirmó.
Aun así, el programa incluye actividades paralelas como paneles, exposiciones, conciertos y presentaciones de libros. Entre ellas figura el panel “Pensar y ‘ensayar’ en el mundo de hoy”, con la participación de Paula Klachko y Marlene Vázquez.
El calendario contempla un concierto del Cuarteto de Saxofones ZSAXOS y la presentación de títulos editados por la institución, incluidos algunos premiados en la edición anterior.
La premiación en ensayo y testimonio se realizará el viernes en la Sala Che Guevara, mientras que el fallo en teatro se dará a conocer en mayo, tras la solicitud del jurado de disponer de más tiempo para evaluar las obras.
Fornet defendió la continuidad del evento en el contexto actual y destacó la importancia de mantener los vínculos culturales en la región. “Nos corresponde y nos toca salvar la cultura, sobre todo en un momento como este”, afirmó.
El Premio Casa recibió en su edición pasada alrededor de 1500 obras, reflejo de una amplia convocatoria regional. El jurado de las distintas categorías estuvo compuesto por escritores procedentes de Cuba, México, Costa Rica, Argentina y Venezuela.
En los últimos meses, la crisis energética ha tenido un impacto directo en la agenda cultural cubana, obligando a cancelar o reprogramar eventos emblemáticos. Uno de los más notorios fue la suspensión del Festival del Habano 2026, de las citas internacionales más relevantes del país, cuya realización fue pospuesta indefinidamente debido a la falta de combustible y las limitaciones logísticas derivadas de los apagones.
La falta de combustible ha obligado a las autoridades a reducir actividades docentes, paralizar inversiones y limitar servicios públicos.











