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Lo que parecía sobre el papel un duelo vibrante, terminó encumbrando a una España imperial. La Roja de Luis de la Fuente redujo por completo a una Francia impotente y agobiada, que vio así rotas sus aspiraciones de disputar en Nueva Jersey su tercera final mundial consecutiva.
Todo ello, por demás, justo cuando Francia celebraba su Día Nacional y soñaba con un triunfo que la pusiera a las puertas de una nueva corona.
Sin embargo, para sorpresa de muchos, la selección francesa quedó sin recursos sobre el césped de Dallas, incapaz de hacer valer su temible pegada ante el juego preciso de los españoles. Mientras, encajaba los dos goles que truncaron su invicto en Copa Mundial de Fútbol 2026 y la condenaron a discutir apenas el tercer lugar.
Horas antes de que los galos comenzaran a festejar el 14 de julio, el cruce ya había generado ruido. El expresidente español Mariano Rajoy atizó los ánimos con una columna periodística en la que, a la par de ensalzar el nivel del rival, cuestionaba el legítimo origen de los jugadores franceses.
Autoridades de ambos lados de la frontera se esforzaron por apagar un incendio con tintes racistas. Por suerte, las llamas no escalaron hasta el escenario del partido. Allí, los dirigidos por De la Fuente dinamitaron con su fútbol todas las vías que podían conducir hacia un conflicto diplomático. Al menos, por el momento.
¡España se mete en la Final con autoridad! 💪#CopaMundialFIFA
— Copa Mundial FIFA 🏆 (@fifaworldcup_es) July 14, 2026
España mueve los hilos
El técnico español repitió el esquema que le garantizó el éxito frente a Bélgica, y los jugadores le respondieron con una clase magistral de dominio del balón, disposición táctica y solidaridad en labores defensivas.
Nada más arrancar el partido, quedaba muy claro que Mbappé y compañía encontrarían muchos problemas para imponer la verticalidad que tanto rédito les reportó en los cruces anteriores. La idea de mantenerse al acecho, de lanzarse a velocidad crucero nada más recuperar la pelota, quedó en entredicho en la medida en que avanzaba el partido.
El reloj apenas había superado los 20 minutos iniciales cuando Lamine Yamal apareció como un fantasma en el área detrás de Digne, cuyo intento de despeje no encontró la pelota. Impactó, en cambio, sobre la anatomía del jugador del Barcelona, y nadie protestó la pena máxima señalada por el árbitro.
Oyarzabal, implacable, puso a funcionar la pizarra, y de paso igualó al mítico Emilio Butragueño y al punzante David Villa, hasta ese momento los únicos españoles con cinco dianas en una edición mundialista.
Así el gol de Mikel Oyarzabal frente a Francia en la primera semifinal de la Copa del Mundo. pic.twitter.com/KyVMCqHqRY
— El 10 del Rojo (@el10_delrojo) July 14, 2026
Sin noticias de Francia
Que Francia no firmara un tiro a puerta durante la primera mitad del choque habla de un zarandeo mayúsculo, que fue más evidente cuando Didier Deschamps decidió prescindir de Olise, una de sus espadas más afiladas. La salida de Saliba, por lesión, complicó aún más la tarea.
Ninguna de las variantes ensayadas tuvo el efecto esperado. Sin noticias de Dembélé o Barcola, el equipo quedó a merced de un arrebato de Mbappé que disimulara la orfandad ofensiva. Pero con el viento a favor, el mediocampo español no dio ni pidió tregua, y mucho menos se relajó cuando Pedro Porro conectó con Dani Olmo para ampliar la ventaja, a la postre definitiva.
El lateral derecho marcó su segundo gol en la Copa —también su segundo con el uniforme de La Roja— y mereció la distinción de Jugador Más Valioso (MVP) del partido, para confirmar que en esta España todos reman juntos y cualquiera puede ser héroe, incluso inesperado.
El gol de Pedro Porro viene de 14 pases desde su campo y una recuperación… es una locura táctica, que Pedro Porro es defensa!! Y aún hay gente que infravalora a España… 🤫🤫 pic.twitter.com/mg6H94mwfW
— Pedro Javier (@pe_veca) July 15, 2026
Es en el mediocampo donde el conjunto español le saca tres cuerpos al resto de los candidatos que quedan en carrera. Ni siquiera se resiente con los relevos, porque en el banquillo le quedan piezas como Pedri, capaz de tomar el timón en cualquier sala de máquinas. Y como último recurso, nadie como Mikel Merino, que esta vez no necesitó ponerse el traje de salvador in extremis.
Por detrás, Cucurella se las arregló para asumir a cabalidad sus responsabilidades sin ganarse la segunda tarjeta amarilla. Como complemento, la dupla Cubarsí-Laporte volvió a ser un dique infranqueable, la mayor garantía para que a Unai Simón solo le hayan anotado un gol en todo el torneo.
Así, con un desempeño espléndido y coral, los jugadores ibéricos extendieron a 37 la racha de partidos en los que su equipo ha sido inmune a la derrota.
Escalón final
Han pasado 16 años y tres Mundiales para que España volviera a soñar de la mano de una nueva generación dorada. Por segunda vez en su historia desembarca en una final, y con enormes posibilidades de coser una segunda estrella a la camiseta.
Le resta un paso más, el más complejo en lo deportivo y lo mental, por lo que significa.
Banderín de córner: España está de vuelta a la realeza del fútbol
Este miércoles se conocerá si será la Argentina de Lionel Messi o la Inglaterra de Bellingham y Kane su último obstáculo en el camino al trono.
La batalla decisiva está programada para el próximo domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, una ciudad a la que muchos españoles ven ya como la nueva Johannesburgo, donde un día de 2010 Iniesta los encumbró en la historia del fútbol.













