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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció este lunes el envío de un nuevo barco con ayuda humanitaria para Cuba, en un contexto marcado por el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. y las recientes amenazas del presidente Donald Trump contra la isla.
“Hoy sale un barco de ayuda humanitaria a Cuba. Pues de alguna manera aminorar el sufrimiento del pueblo cubano. Vamos a seguir enviando ayuda humanitaria”, declaró la mandataria durante su habitual conferencia de prensa diaria en Ciudad de México.
De acuerdo con reportes de prensa, Sheinbaum reiteró además la posición histórica de México frente al embargo estadounidense y aseguró que su Gobierno mantendrá una política de solidaridad hacia la isla.
“Nosotros vamos a seguir enviando ayuda humanitaria a un pueblo que lo necesita”, subrayó.
El anuncio ocurre luego de que Washington ampliara recientemente el alcance de sus sanciones contra La Habana, extendiéndolas a personas y empresas extranjeras con vínculos comerciales con Cuba, especialmente en sectores estratégicos como energía, finanzas, defensa y seguridad.
¿Y el petróleo?
Consultada sobre la posibilidad de enviar petróleo a la isla, Sheinbaum afirmó que Cuba ya recibe combustible desde Rusia y señaló que el apoyo mexicano estará enfocado en otras formas de asistencia humanitaria.
La ayuda mexicana se suma a otros envíos realizados en los últimos meses para apoyar a la isla en medio de la agudización de la crisis económica y energética que atraviesa el país, agravada por las medidas de Washington y las dificultades e ineficiencias internas.
La situación en la isla se ha agravado desde enero, tras el bloqueo petrolero impulsado por la Administración Trump, que cortó la llegada de combustible procedente del exterior —a excepción de un único petrolero ruso— y profundizó los apagones y problemas de abastecimiento.
Trump ha asegurado que EE.UU. podría tomar el “control” de Cuba “casi de inmediato” una vez concluido el “trabajo” en Irán, en referencia a la ofensiva militar desarrollada junto a Israel contra la República Islámica.
Las declaraciones generaron preocupación internacional y reacciones de rechazo desde varios gobiernos latinoamericanos.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas insistió recientemente en que “no hay ninguna solución militar” para Cuba y llamó a impulsar un “diálogo constructivo” frente a la escalada de tensiones.
Aunque Washington y La Habana reconocieron conversaciones en las últimas semanas, hasta ahora no se han divulgado detalles concretos sobre puntos de coincidencia, posibles acuerdos o avances diplomáticos, lo que genera más incertidumbre sobre lo que pudiera suceder.











