La violenta e inesperada riada que arrasó este miércoles varias localidades en el norte de Nepal ha provocado una de las peores tragedias naturales en el país asiático, con un creciente número de muertos y desaparecidos.
La catástrofe, que también afectó la zona fronteriza con la región china del Tíbet, ha dejado por el momento más de 300 muertos y 1400 desaparecidos, de acuerdo con las autoridades nepalíes, citadas por medios internacionales.
El diario español El País cifraba ya en 332 los fallecidos en este país del Himalaya, y al menos otros tres en el Tíbet, en tanto los desaparecidos ascendían a 1468 registros a ambos lados de la frontera, de los cuales cerca de 800 son extranjeros.
No obstante, esas cifras deben seguir en aumento, teniendo en cuenta la magnitud de la tragedia y el hecho de que las labores de rescate se han visto obstaculizadas por el mal tiempo, accesos cortados y la propia geografía del lugar.
La enorme masa de agua, lodo y rocas que se originó por el colapso de una porción de glaciar situada más de 5 mil metros por encima del valle dejó completamente arrasados pequeños pueblos, embalses y puentes, como muestran las imágenes registradas por cámaras de seguridad en el momento del suceso y otras tomadas en las últimas horas.
“La cifra [de fallecidos] aumentará, porque hemos reanudado la búsqueda y esperamos recuperar más cadáveres”, declaró a la prensa el portavoz de la policía nepalí, Abi Narayan Kafle.
VIDEO | EFE se desplaza a la zona afectada por la riada masiva que arrasó varias localidades nepalíes a su paso por una zona fronteriza con el Tíbet, China.
📹: Imágenes de CCTV, PTI, Ejército de Nepal y EFE/ EPA pic.twitter.com/hAlZQr21yM— EFE Noticias (@EFEnoticias) August 27, 2026
El posible origen
De acuerdo con un reporte de la agencia EFE, las autoridades siguen evaluando el origen de la riada, ya que en un primer momento se contempló como posibilidad un desbordamiento o ruptura de un lago glaciar en el Tíbet, pero también se aludió a un posible terremoto.
El Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó que se trató de un movimiento sísmico de magnitud 5,2 y situó su origen a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari. Sin embargo, se corrigió posteriormente como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento.
A partir del análisis adicional de las estaciones sísmicas cercanas, las ondas de largo periodo y las imágenes de satélite llevaron al organismo a concluir que la señal correspondía “en realidad a un colapso glaciar y un flujo de escombros”, que provocaron después “impactos catastróficos río abajo”.
Según el último balance del Ejército nepalí, citado por el medio español, 445 personas habían sido rescatadas con vida en las últimas horas, entre ellas 27 extranjeros. En Tíbet, el mando oficial de la operación china solo ha confirmado por ahora el rescate de dos personas.
El Ejército nepalí ha desplegado helicópteros y equipos especializados de respuesta a desastres en la zona, mientras la policía ha pedido a los residentes cercanos a las orillas del río que se trasladen a zonas más seguras ante el riesgo de nuevas crecidas.
Desde el lado chino, el presidente Xi Jinping señaló que la tarea más urgente es hacer todo lo posible por buscar y rescatar a los desaparecidos, atender con rapidez a los heridos y minimizar el número de víctimas, según recogió la televisión estatal CCTV.
Compleja recuperación
Las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra son un fenómeno recurrente en Nepal durante la temporada de monzón, que se extiende entre junio y septiembre.
No obstante, expertos como la especialista en reducción de riesgo de desastres Saswata Sanyal, del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Montaña (ICIMOD), advierten de que el cambio climático está haciendo que estos episodios en el Himalaya sean cada vez más complejos y de mayor rapidez, en referencia al deshielo acelerado de los glaciares como posible factor detrás de este tipo de colapsos repentinos.
Las expectativas sobre las labores de rescates y evaluación son inciertas. Hasta las últimas horas, los rescatistas todavía no habían logrado entrar en el núcleo de la zona devastada en Gyirong, pues la riada destruyó completamente la mayoría de las vías de comunicación.
Las autoridades chinas han informado sobre la formación de un lago represado por los desprendimientos en dirección al puerto de Gyirong, aunque sin especificar su volumen ni su estabilidad.
Dada la situación, preparan puestos de observación para evaluar el peligro sobre una gran avalancha o que un aumento considerable en el caudal del río.













