|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Hay una foto de Alfredo Sarabia en la exposición personal Dimensiones que me anima a escribir estas líneas. Se llama “Autorretrato (solo en una isla)”. Un hombre, presumiblemente el fotógrafo, ante el mar, en lo que podría ser un ejercicio de doble identificación o, llevando el sentido un poco más allá, de doble interrogación.
Animales de isla como somos, tenemos con el mar una relación compleja. Es alto el porcentaje de la población que no sabe nadar y, en consecuencia, carece de la fascinante experiencia de la inmersión, del trato íntimo con el agua, de la momentánea regresión a la bolsa amniótica, que siempre reconforta. Tampoco somos navegantes.

Juan Ramón Jiménez, el poeta andaluz, observó que los habaneros nos sentamos en el malecón de espaldas al mar, más interesados en lo que transcurre en la ciudad que en los cambiantes azules de las aguas del golfo. Es como si no esperáramos nada agradable que pudiera llegar por esa vía. El mar nos aísla, nos confina, nos reta.
El mar es nuestro límite y nuestra puerta de salida al mundo. Por las islas no se pasa. A las islas se va expresamente. De las islas la gente se va, buscando insertarse en una geografía mayor, reconocerse como ciudadanos del mundo, impulsados por adversas circunstancias económicas o políticas, par de adjetivos que, al menos en el caso cubano, son inseparables.


“Fiebre del oro” se titula una pieza donde el sol, tamizado por las nubes, dora a las aguas y, en ellas, a los bañistas. En cambio, en “El mar de las oportunidades”, el sujeto aviado de lo imprescindible, parado dentro del círculo que marca un neumático, parece indeciso: frente a él, un abanico de posibilidades, entre las que no se descartan ganar la otra orilla o encontrar la muerte, como tantos que se lanzaron al mar en embarcaciones precarias, sin saber orientarse, mal munidos y peor aspectados.


Las dos obras citadas —como otras de la muestra— tienen la peculiaridad de que las imágenes impresas tienen como soportes cintas métricas, lo que rompe la bidimensionalidad característica de la fotografía. Sobre el uso de este recurso nos comenta Sarabia:
“Las fotos intervenidas con cintas métricas adquieren un carácter objetual y potencian la idea de que la geografía del isleño está siempre determinada por el mar. La cinta métrica funciona como ese apéndice conceptual que te permite ir más allá, que te conecta con otras tierras, que te ofrece otras maneras de vivir y entender el entorno que te rodea.”
Y abunda sobre la técnica empleada: “El proceso de realización es muy complejo. Luego de la impresión a un tamaño exacto para que cubra el área de la cinta métrica, hay que cortar la foto en listones y luego pegarlos individualmente sobre las cintas, mientras mantienes una geometría de líneas paralelas y ángulos para que la imagen no se deforme.”

“El himno del desterrado”
En una salita interior de la galería se exhibe la instalación “El himno del desterrado”, que, cumplidamente, viene acompañada de algunas estrofas del monumental poema de José María Heredia. Adolescentes y niños se lanzan al mar, en un ambiente restringido por la cerca de púas, mientras, en otra foto, unas niñas ¿observan o sueñan?







“Nación dispersa” es un conjunto de cuatro obras que conjugan la foto bidimensional con arena recolectada en varias playas de Cuba. Cada una representa un hito de la emigración de los cubanos hacia la Florida, empezando por el evento de Boca de Camarioca (1965) hasta los sucesos de nuestros días. Una mano emerge de la duna: ¿un gesto de despedida? ¿Un cadáver que el ir y venir de las olas ha ido descubriendo? Pudiera ser un work in progress, pues a la sangría demográfica que representa el éxodo de nuestros compatriotas no se le ve el fin.

La serie “Santa Fe” es, a mi juicio, un ejercicio de objet trouvé. Objetos encontrados entre los arrecifes con una carga simbólica: fragmentos de mosaicos llegados de quién sabe dónde. Algo así como lo que van recolectando los niños cuando van a la playa, caracoles y piedras de formas caprichosas.







Y aquí vienen a cuento unos versos de nuestro romántico mayor. Son unas estrofas de “El himno del desterrado”, vigentes aún. Ojalá que no por mucho tiempo.
¿Qué es el oro sin gloria ni paz?
Aunque errante y proscripto me miro,
Y me oprime el destino severo:
Por el cetro del déspota ibero
No quisiera mi suerte trocar.
Pues perdí la ilusión de la dicha
Dame ¡oh gloria!, tu aliento divino.
¿Osaré maldecir mi destino,
Cuando pueda vencer o morir?
Aunque habrá corazones en Cuba
Que me envidien de mártir la suerte,
Y prefieran espléndida muerte
A su amargo, azaroso vivir.

![]()
Qué: Exposición fotográfica Dimensiones, de Alfredo Sarabia Fajardo. Curaduría: Julia G. Portela.
Dónde: Villa Manuela, Galería de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Directora: Virginia Alberdi. No. 406, e/17 y 19, El Vedado.
Cuándo: Hasta el 16 de octubre; de martes a viernes, de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.
Cuánto: Libre acceso.












