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El Gobierno de Cuba pretende recuperar la funcionalidad de su sistema bancario y devolver al peso cubano un papel más relevante dentro de la economía mediante una reforma que contempla la entrada de nuevos actores, incluidas instituciones con capital privado y extranjero, así como la creación de nuevas herramientas para el mercado cambiario y las remesas.
La ministra presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Juana Lilia Delgado Portal, explicó este martes en la televisión que uno de los principales objetivos de las transformaciones es “recuperar el papel de los bancos en la economía”.
De acuerdo con EFE, la medida se produce en un contexto marcado por la pérdida de capacidad del sistema financiero para canalizar buena parte de las operaciones económicas del país.
“El sistema bancario debe desempeñar funciones esenciales como otorgar créditos, facilitar los canales para cobrar y pagar, generar nuevos productos y servicios de acuerdo con las necesidades de los clientes y ampliar el acceso y la calidad de los servicios bancarios”, señaló la funcionaria.
Las autoridades han organizado las reformas del sector en cuatro grandes áreas: apertura y capitalización; crédito, ahorro y financiamiento; innovación y nuevos canales; y mercado cambiario y remesas.
Según Delgado Portal, uno de los propósitos es crear mecanismos que permitan trasladar hacia el sistema financiero formal determinados flujos de dinero que actualmente se realizan fuera de los bancos.
Con ello, el Gobierno busca fortalecer la utilización del peso cubano y mejorar su capacidad para funcionar dentro de la economía.
Gobierno cubano apuesta por más bancos y capital privado
El vicepresidente del BCC, Alberto Quiñones Betancourt, explicó que las transformaciones pretenden conducir hacia un sistema bancario y financiero “moderno y ágil”.
Uno de los cambios proyectados consiste en ampliar el número y la diversidad de instituciones que participan en el sector, señalóo EFE.
Además de los bancos existentes, podrían incorporarse nuevas entidades con capital estatal, privado o extranjero.
Quiñones aclaró, no obstante, que esta apertura estará acompañada de regulación y supervisión estatal.
Los nuevos participantes deberán presentar la documentación correspondiente, obtener una licencia del Banco Central antes de iniciar sus operaciones y someterse posteriormente a los mecanismos de supervisión establecidos por la institución.
La apertura del sistema financiero supone otro paso dentro del paquete de 176 reformas económicas y sociales aprobado por el Gobierno cubano en junio, que busca introducir cambios en áreas hasta ahora dominadas por el Estado.
Según cifras oficiales citadas durante la presentación, 155 de esas reformas, equivalentes al 88%, ya cuentan con respaldo jurídico.
Para septiembre estaba prevista además la aprobación de otras 17 legislaciones.
Casas de cambio privadas y subastas de divisas
De acuerdo con una nota de Cubadebate, la reforma también pretende modificar el funcionamiento del mercado cambiario cubano.
Quiñones sostuvo que el país necesita un mercado de divisas “más eficaz, eficiente y seguro”, capaz de favorecer un uso más efectivo de los recursos en moneda extranjera dentro de la economía.
Entre las medidas mencionadas figura la incorporación de casas de cambio privadas. La primera ya comenzó a funcionar en Santa Clara, según las autoridades.
Sin embargo, las casas de cambio constituyen solo una parte de la transformación prevista.
El BCC también prepara nuevas soluciones para las remesas, con operaciones digitales destinadas a reducir tiempos y costos y facilitar las transferencias desde el exterior.
Las autoridades mencionaron además una plataforma digital para la realización de subastas de divisas, en la que podrán participar las personas interesadas en este tipo de operaciones.
Estas herramientas serán introducidas gradualmente mediante proyectos piloto, como parte de una nueva infraestructura para el sistema financiero.
El objetivo declarado por el Banco Central es que una mayor cantidad de operaciones en moneda extranjera pueda pasar por canales financieros regulados y que esos recursos tengan una utilización más directa dentro de la economía nacional.
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Una reforma en medio de la crisis
La transformación del sistema bancario se produce mientras Cuba atraviesa una prolongada crisis económica, caracterizada por la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles, una elevada inflación, dificultades para acceder a divisas y prolongados apagones.
A ello se suma la creciente utilización de monedas extranjeras en operaciones cotidianas, fenómeno que las propias autoridades buscan encauzar mediante los cambios en el mercado cambiario.
El Gobierno atribuye parte de las dificultades a factores externos, incluida la política estadounidense hacia la isla, mientras economistas y otros analistas también han señalado problemas estructurales y de gestión acumulados durante años.
En ese escenario, el BCC plantea una reforma que no se limita a las casas de cambio.
La estrategia abarca también el crédito, el ahorro, el financiamiento, las remesas, los servicios digitales y la posible entrada de nuevos participantes al sistema bancario.
La apuesta oficial es que estas transformaciones permitan recuperar funciones que el sistema financiero cubano ha perdido o reducido en los últimos años y ofrecer mayores canales para empresas y ciudadanos.











