La jefa de la misión diplomática de Cuba en Washington, Lianys Torres Rivera, afirmó este jueves que La Habana está dispuesta a entablar conversaciones con Estados Unidos sobre los temas clave de la relación bilateral, incluso en un momento de creciente tensión política y presión económica sobre la isla.
“Estamos listos para dialogar con Estados Unidos sobre los temas que son importantes para las relaciones bilaterales y para hablar también sobre aquellos en los que tenemos diferencias”, declaró la diplomática en una entrevista concedida el jueves a Los Angeles Times.
Para Torres Rivera, cualquier diálogo deberá basarse en el respeto a la soberanía del país y su “derecho a la autodeterminación”, una postura habitual en el discurso oficial de la isla.
Las declaraciones se producen en medio de un deterioro de la situación económica en la isla, agravado por las duras restricciones energéticas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Según la diplomática, esas medidas han limitado el acceso de Cuba al petróleo y han profundizado la crisis energética que enfrenta el país, “un castigo colectivo contra el pueblo cubano”.
Vías de entendimiento con Washington
A pesar del escenario adverso, la representante de La Habana sostuvo que el gobierno cubano mantiene su disposición a explorar vías de entendimiento con Washington.
“Estamos seguros de que es posible encontrar una solución”, afirmó, sin detallar qué temas específicos podrían formar parte de una eventual negociación bilateral.
La diplomática mencionó como antecedente el período de acercamiento que se produjo durante la presidencia de Barack Obama, cuando ambos países restablecieron relaciones diplomáticas después de más de medio siglo de ruptura.
Desde la Casa Blanca, sin embargo, el tono ha sido confrontacional. La secretaria de prensa presidencial, Karoline Leavitt, declaró esta semana que Cuba atraviesa una situación económica “muy débil” y aseguró que la administración estadounidense considera que el gobierno cubano busca alcanzar un acuerdo.
El propio Trump ha intensificado su retórica en los últimos días. Durante un acto público afirmó que se aproxima “un gran cambio” para Cuba y sostuvo que el país está “muy cerca del final del camino”, en referencia a su situación económica y energética.
En paralelo, diversos reportes en medios estadounidenses han ido dejando correr rumores sobre supuestos contactos informales con personas vinculadas al entorno del exmandatario Raúl Castro.
A finales de febrero, se habló de un encuentro discreto entre miembros del equipo de Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario, durante una reunión regional celebrada en Basseterre, en el marco de la conferencia de jefes de gobierno de CARICOM.
Los rumores sobre Rodríguez Castro como cabeza en estas supuestas negociaciones fueron oroginados por un artículo de Axios, donde se reveló que el secretario de Estado había mantenido conversaciones con él. Otros informes, en tanto, indican que el Departamento de Justicia examina posibles cargos contra funcionarios cubanos.
De acuerdo con Los Angeles Times, Torres Rivera restó importancia a esas versiones y calificó las posibles acusaciones judiciales como “un instrumento de coerción política sin ninguna legitimidad”. También evitó pronunciarse sobre el papel del secretario de Estado Marco Rubio, a quien Trump ha encargado liderar eventuales conversaciones con Cuba.
“No estamos hablando de personas, estamos hablando de gobiernos, y estamos listos para dialogar con Estados Unidos sobre los asuntos muy importantes que existen en nuestras relaciones bilaterales”, concluyó la diplomática.
Ni sistema político ni Constitución
En los últimos meses, funcionarios cubanos han reiterado públicamente que La Habana se mantiene abierta la posibilidad de un diálogo con Washington, aunque condicionado al respeto mutuo y a la soberanía nacional.
El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío afirmó que el gobierno estadounidense “sabe que Cuba está lista y ha estado lista desde hace mucho tiempo para mantener un diálogo significativo”, en referencia a los contactos y mensajes intercambiados entre ambas partes.
El propio diplomático explicó que esos intercambios se han producido al más alto nivel dentro del gobierno cubano, aunque todavía no se ha establecido una mesa formal de negociación bilateral.
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Según Fernández de Cossío, Washington conoce la disposición de La Habana a sostener conversaciones “serias, constructivas y responsables”, siempre que se respeten los principios de igualdad soberana entre ambos Estados.
En declaraciones previas recogidas por ese medio, el funcionario subrayó que Cuba estaría dispuesta a discutir numerosos asuntos de la relación bilateral, aunque considera que ciertos temas —como el sistema político del país o su Constitución— no forman parte de un eventual diálogo con Estados Unidos. “Hay muchos, muchos otros temas que podemos discutir”, afirmó el vicecanciller al referirse a la agenda potencial entre ambos gobiernos.
Miguel Díaz-Canel también ha defendido públicamente la disposición a sostener un diálogo “serio y responsable” con cualquier administración estadounidense, pero ha aclarado que siempre que se base en la igualdad soberana, el respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos del país.











