|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo y referente de la teoría crítica, falleció este sábado a los 96 años en la ciudad de Starnberg, en Alemania. La noticia fue confirmada por su editorial, Suhrkamp Verlag, que citó a la familia del intelectual, según reportes difundidos por medios europeos y agencias de prensa.
Considerado uno de los pensadores más importantes del siglo XX, Habermas desarrolló gran parte de su trayectoria académica vinculado al Instituto de Investigación Social de Frankfurt, núcleo histórico de la llamada Escuela de Frankfurt. Allí trabajó en la década de 1950 junto al filósofo Theodor W. Adorno, en un entorno intelectual marcado por el análisis crítico de la sociedad moderna, la cultura de masas y las transformaciones del capitalismo.
Habermas alcanzó notoriedad temprana con su tesis doctoral, publicada en 1962 bajo el título La transformación estructural de la esfera pública, un estudio influyente sobre el surgimiento de los espacios de debate público en las sociedades modernas. Posteriormente enseñó en la Universidad de Heidelberg y, en 1964, asumió en la Universidad de Frankfurt la cátedra de Filosofía y Sociología que había ocupado Max Horkheimer, otro de los referentes de la teoría crítica.
Entre sus obras más conocidas se encuentra Conocimiento e interés (1968), surgida de su conferencia inaugural en Frankfurt, así como Teoría de la acción comunicativa (1981), considerada su obra mayor, en la que elaboró una propuesta filosófica centrada en la comunicación racional como base para la vida democrática.
A lo largo de su carrera, Habermas mantuvo también una intensa presencia en el debate público europeo. Durante las protestas estudiantiles de finales de los años sesenta fue visto inicialmente como un aliado intelectual del movimiento, aunque posteriormente criticó su radicalización. En décadas posteriores intervino con frecuencia en discusiones sobre la integración europea, los conflictos internacionales y los dilemas éticos derivados del avance científico.
Tras dirigir entre 1971 y 1981 el Instituto Max Planck para la Investigación de las Condiciones de Vida del Mundo Científico-Técnico, regresó a la Universidad de Frankfurt, donde enseñó hasta su jubilación en 1994.
En sus últimos años residía en Starnberg, a orillas del lago del mismo nombre, desde donde continuó participando en debates políticos e intelectuales.











