Donald Trump reiteró este domingo la existencia de un diálogo entre su Gobierno y el de Cuba, y aseguró que ambas partes podrían llegar a un acuerdo “muy pronto”.
No obstante, trazó como horizonte para ello la finalización del actual conflicto con Irán, que ya transita por su tercera semana y cuyo fin la propia Administración Trump no parece tener claro, de acuerdo con la opinión de analistas.
“Estamos hablando con Cuba, pero vamos a tratar con Irán antes que con Cuba”, afirmó el mandatario, citado por la agencia EFE.
Trump aseguró que La Habana “también quiere llegar a un acuerdo”, pero dejó abierta la puerta a otro tipo de acciones para conseguir sus objetivos en la isla.
“Creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”, aseguró, sin ofrecer más detalles.
El republicano ha amenazado en las últimas semanas con tomar control de la isla ya de sea de forma “amistosa” o “no amistosa”, y ha repetido que el Gobierno cubano “caerá muy pronto” porque el país “está en ruinas”, afectado por una profunda crisis económica y el cerco petrolero impuesto por Washington el pasado enero.
Trump vuelve a hablar de Cuba: “Puede ser una toma de control amistosa, o puede que no”
Línea roja de Cuba
Este viernes, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que su Gobierno ha sostenido “conversaciones” con la Administración Trump, aunque no fue preciso sobre el alcance y los temas de esos diálogos.
Hasta ese momento La Habana había negado que existieran negociaciones con Washington —como afirmaba Trump y habían adelantado varios medios de prensa—, si bien sí había reconocido “intercambios de mensajes” vinculados “al más alto nivel”.
Tras confirmar el diálogo, el mandatario cubano dijo que el mismo persigue “identificar los principales problemas” entre las dos naciones que “necesitan una solución a partir de la gravedad que tienen”.
Además, añadió que se busca “concretar acciones en beneficio de los pueblos de ambos países”, así como “identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones y de la región” de América Latina y el Caribe.
No obstante, posteriormente el canciller Bruno Rodríguez subrayó los “asuntos internos” de ambos países como línea roja en un posible diálogo “serio” con EE.UU.
El titular cubano de Exteriores señaló que lo que se persigue es “encontrar solución a diferencias bilaterales, con apego al Derecho Internacional y respeto a la soberanía de ambas partes”. Por ello, “no concierne en lo absoluto a los asuntos internos, los ordenamientos constitucionales, ni los modelos políticos, económicos y sociales de los dos países”, aseveró en un mensaje en X.
Bruno Rodríguez: Un diálogo “serio” con EEUU “no concierne en lo absoluto a los asuntos internos”
La guerra con Irán
La novedad en el más reciente mensaje de Trump sobre Cuba es la supeditación de cualquier acuerdo o acción futura relacionada con la isla a la conclusión de la guerra en Irán.
Sin embargo, ese horizonte resulta difícil de precisar dada la situación actual del conflicto y las declaraciones contradictorias del propio mandatario estadounidense sobre un posible final.
Trump ha reiterado que EE.UU está ganando la guerra y que esta podría terminar “pronto”, pero al mismo tiempo ha dicho que seguirá atacando a Irán, país que sigue respondiendo los ataques estadounidenses y de Israel en su contra y ha extendido el conflicto a otras naciones de la región.
Incluso Trump ha llegado a pedir a otras naciones que se involucren directamente en operaciones navales en el estratégico estrecho de Ormuz, que los iraníes mantienen cerrado de facto, lo que ha impactado significativamente el mercado petrolero y, con ello, la economía global.
Mientras, Israel asegura que el conflicto aún le restan al menos varias semanas por delante y que aún tienen “miles de objetivos” pendientes en Irán. Además, ha dicho que la ofensiva contra el país persa durará hasta que se eliminen las “amenazas existenciales” que representa “a largo plazo” Teherán, que, a su vez, afirma estar preparado para una guerra larga y que no piensa negociar.
En este escenario, analistas internacionales alertan del riesgo de que el conflicto pueda extenderse mucho más de lo inicialmente señalado por la Administración Trump y señalan que Washington, a diferencia de Tel Aviv, no parece tener objetivos ni un plan de salida claro, lo que pudiera llevar a un elevado costo militar, político y económico para EE.UU.











