El Senado de EE.UU volvió a dar un espaldarazo a la política de Donald Trump hacia Cuba al frenar este martes un intento del Partido Demócrata de limitar las acciones del presidente contra la isla.
Los demócratas pretendían llevar a votación una iniciativa que, de aprobarse, habría obligado al mandatario a recibir la aprobación del Congreso para usar la fuerza contra el país caribeño.
Sin embargo, finalmente lo que se votó fue una moción de los republicanos, presentada por el senador por Florida Rick Scott, para desestimar la resolución demócrata, con en el argumento de que esta no procedía porque EE.UU no está involucrado en hostilidades abiertas con Cuba y de que Trump no ha confirmado explícitamente que pretenda enviar tropas norteamericanas a la isla.
Esa moción de procedimiento fue aprobada entonces por un estrecho, pero suficiente margen de 51 votos contra 47, lo que en la práctica supuso una derrota para la iniciativa impulsada por los senadores demócratas Tim Kaine (Virginia), Rubén Gallego (Arizona) y Adam Schiff (California).
La votación tuvo un carácter eminentemente político en el que ambos partidos actuaron prácticamente en bloque. John Fetterman fue el único demócrata que votó para desestimar la resolución, mientras que los republicanos Susan Collins y Rand Paul rompieron con su partido, pero sus votos a la postre no fueron suficientes, según reporta la agencia AP.
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Posturas políticas encontradas
De haberse aprobado, la iniciativa demócrata habría exigido a Trump poner fin al bloqueo energético a Cuba, a menos que este tuviera el respaldo del Congreso. Al defender la propuesta, Tim Kaine aseguró que ese bloqueo ha provocado “crisis humanitarias en toda Cuba”, con severas afectaciones en la salud y la alimentación, y representa en la práctica un “acto de guerra”.
“Mi argumento es que, según los términos de la resolución, ya estamos involucrados en hostilidades con Cuba porque estamos usando fuerza estadounidense, principalmente la Guardia Costera, pero también otros recursos, para llevar a cabo un bloqueo económico muy devastador contra la nación”, señaló, citado por AP.
“Si alguien le estuviera haciendo a Estados Unidos lo que nosotros le estamos haciendo a Cuba, definitivamente lo consideraríamos un acto de guerra”, añadió, de acuerdo con Prensa Latina (PL).
Otros senadores demócratas insistieron en las declaraciones de Trump sobre “tomar el control” de la isla y de que “Cuba es la siguiente”, entendidas como una retórica peligrosa que abre la puerta a acciones militares en la nación vecina, y se inserta en la política beligerante del actual Gobierno manifestada ya en los ataques contra Venezuela e Irán.
Por su parte, los republicanos rechazaron las acusaciones de que Trump pretenda utilizar la fuerza contra Cuba y acusaron a los demócratas de ignorar las acusaciones de violaciones de derechos humanos por parte del Gobierno de la isla.
De igual forma, consideraron que la iniciativa demócrata —que replica otras similares también rechazadas en el Congreso— no es más que una movida política para atacar a Trump, con el que su partido ha vuelto a cerrar filas a pesar de la caída de su aprobación entre los votantes, en medio de crecientes cuestionamientos a su manejo de la economía y la guerra contra Irán.













