La bailarina, coreógrafa y profesora matancera Liliam Padrón Chávez recibió este miércoles el Premio Nacional de Danza 2026, según anunció el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE).
El jurado decidió por unanimidad otorgarle el máximo galardón de la danza cubana, como reconocimiento a su extensa labor creativa, pedagógica y de gestión cultural, así como su papel como directora de la compañía Danza Espiral, fundada en 1987 y considerada pionera en la danza contemporánea de Matanzas.
Presidido por Miguel Iglesias Ferrer, Premio Nacional de Danza 2008, el jurado estuvo integrado también por Johannes García Fernández (Premio Nacional de Danza 2020), María Elena Llorente (2015), Rosario Cárdenas Prieto (2013) y el crítico Yuris Nórido Ruiz Cabrera.
La unanimidad en la decisión refleja el consenso sobre la trascendencia de la obra de Padrón en el panorama danzario cubano.

Trayectoria y formación
Nacida en Matanzas el 22 de octubre de 1958, Padrón se graduó en la Escuela Nacional de Arte en 1975 y amplió sus estudios en la entonces Unión Soviética, donde se especializó en coreografía y pedagogía de la danza.
Desde su regreso a la isla en 1983, ha desarrollado un lenguaje propio que combina influencias clásicas, folclóricas y contemporáneas, integrando literatura, teatro y artes plásticas en sus creaciones.

La compañía Danza Espiral, fundada por Padrón en 1987, se convirtió en la primera agrupación de danza contemporánea de la provincia de Matanzas.
Su repertorio ha desafiado las fronteras disciplinarias con obras como El No; Aire Frío; Aproximación a la adivinación (segundo intento); Clave cubana; Un estudio sobre Hamlet, Otelo, y más recientemente La Consagración de la primavera y Eclipse. Estas piezas evidencian su compromiso con la transversalidad artística y la experimentación coreográfica, refiere la crítica.
Labor pedagógica y comunitaria
Más allá de la escena, Padrón ha formado generaciones de bailarines mediante talleres de verano y proyectos comunitarios en Matanzas. Ella misma confesó: “Si algo ha complejizado la constancia de estos talleres es la falta de una sede permanente. Para mí resulta difícil dicha instrucción sin espacio estable”.
A pesar de las dificultades, ha llevado la danza a plazas, museos y comunidades, consolidando un vínculo entre arte y vida cotidiana.
A su vez, como gestora cultural, Padrón impulsó el Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DanzanDos, que se celebra desde hace 35 años. Este certamen bienal se ha convertido en un referente de la danza cubana en pequeño formato, atrayendo a creadores de todo el país y posicionando a Matanzas como epicentro de la experimentación coreográfica.
Premios
Su carrera está avalada por numerosos lauros. Entre ellos se cuenta el Premio del Jurado de Coreografía e Interpretación en el Festival Internacional del Monólogo (1997), el Premio de la revista Tablas por Invernal, el Premio Codanza de Coreografía en el Concurso de Danza del Atlántico Norte y el Premio Brene 2014 por la obra de la vida.
A ellos se unen los Premios Villanueva de la Crítica en 2018 y 2025 por La Consagración de la Primavera y Eclipse., y ahora el Premio Nacional de Danza. Todos estos reconocimientos confirman la vigencia y excelencia de su trabajo.
Con casi cuatro décadas de trayectoria, Liliam Padrón ha demostrado que la danza es un espacio de resistencia cultural y de construcción comunitaria. Su sencillez y modestia, sumadas a una entrega infinita a la ciudad de Matanzas, la convierten en una figura esencial de la danza cubana contemporánea.












